Seguidores

martes, 9 de junio de 2015

UNA BUENA HIJA

Ana contempla a su madre con ojos llenos de tristeza. Su madre es una mujerona, fuerte, grande y hermosa. Una mujer enérgica que desprendía vitalidad por todos los costados. A veces...demasiada vitalidad. Ana recordaba sus años de juventud, cuándo su madre sacaba adelante la casa, con sus cinco hermanos, y los abuelos, que vivían con ellos. Amalia parecía una mujer incansable, tenía la casa como los chorros del loro y a sus hijos siempre impecables. Los mandilones del colegio siempre eran los más relucientes. Cuidaba mucho la limpieza tanto de los niños como de la casa. Era querida por todo el vecindario pero tenía un gran secreto.  A veces...se sumía en un estado de letargo en el que le molestaba todo el mundo. Ahí era cuándo salía la verdadera Amalia. La que nadie conocía, la gran desconocida para los extraños y la madre cruel para sus hijos. Amalia tenía ese punto de crueldad que a veces es imposible percatarse de él. En esas temporadas, todos teníamos que andar con pies de plomo por casa. Una palabra más alta que otra...cualquier discusión entre hermanos...era motivo de un cambio brusco de humor. Primero salían volando sus zapatillas, a quién le dieran bien dado estaba. Pero después nos encerraba en el cuarto de la despensa. Nos podía dejar ahí el tiempo que le diera la gana. Los abuelos ni veían ni oían. Como las figuras de los monos del salón. Ni ver...ni oír...ni hablar. Ese parecía el lema de mi casa. Cuándo papá llegaba a casa, todo estaba ya en calma y parecíamos una familia más. Mamá nos tiene dejado sin comer un día entero, nos pegaba con el cinturón de papá y nos escupía. Las bofetadas eran continuas, pero estos episodios no eran continuos ni todos los días. Eran por rachas. Hoy...creo saber qué enfermedad tenía mamá, independientemente de que era una mujer mala mamá tenía una enfermedad mental. Episodios de depresión y noches sin dormir...irritabilidad constante en esas temporadas...Mamá era una mujer enferma. Ahora era todo blanco...y al momento todo negro. Papá no la entendía pero nunca pensaba que nos pusiera una mano encima. El era distinto. Era un hombre bueno y bondadoso. Trabajador incansable trabajo hasta su muerte. Un día en la mina en la que trabajaba, hubo un desprendimiento y ese fue el final de papá. Era la única alegría que teníamos. Cuándo él llegaba a casa. En esas épocas malas...la llegada de papá era ver el cielo. Después de tantas horas de trabajo, aún venía con ganas de jugar con nosotros y de repartir caricias. Si mamá estaba en un día  bueno jugábamos todos juntos, hacíamos puzles, que era algo que nos gustaba a todos. En esos momentos se puede decir que éramos felices. Eran momentos inolvidables...rodeados de paz y tranquilidad. No teníamos esa tensión continua que nos atormentaba ese no saber si hacíamos algo mal y desencadenábamos el enorme enfado de mamá.

Hoy mamá se muere, y se muere sola, solamente estoy yo a su lado. Los demás hijos no quieren estar con ella, ni cuidarla...ni visitarla. A medida que íbamos creciendo nos fuimos marchando de casa. Los abuelos se murieron y mamá quedó completamente sola. Con un gato callejero que un día subió a casa y presiento que llevaba la misma vida que nosotros. Hoy mamá se va y se lleva de este mundo el desprecio de sus hijos y el odio que ella misma fue creando en todos. Pero yo...sigo pensando que mamá es una enferma, que debería de haber pasado su vida en un hospital, que los abuelos debieron de haberle explicado a papá lo que pasaba en casa y las cosas quizás hubieran sido de otra manera. Yo le doy la vuelta a la tortilla y no la culpo a ella de todo lo que nos ocurrió, quizás más culpa tuvieron los abuelos. Era mejor no enfrentarse a ella no fuera que los echara de casa...era mejor que nos pegara y que fuera poniendo en nosotros la semilla del odio.

Ana contempla como los ojos de su madre se iban cerrando...se acercó y le dio un beso en la frente de despedida. La madre abrió los ojos y la miró con ojos de desprecio. Para Ana no pasó desapercibida esa mirada, pero pensó que su madre era una persona enferma. Le apretó la mano y le dijo que descansara tranquila. Su madre gruñó unas palabras ininteligibles y cerró los ojos.

Ana salió de la habitación y cogió al gato en los brazos. Lo acarició y lo besó, quizás estaba también falto de cariño.

“Haz bien y no mires a quién.”
Midala

domingo, 24 de mayo de 2015

BONDAD Y AMOR

Pablo o Pablito como lo llamaban muchas veces, era un crack. Parecía un pulpo con 100 brazos. Tenía su horario estipulado desde muy pequeño. Sabía ya a su temprana edad, que la vida para nada es fácil, y él , la tenía más complicada. Su madre estaba en cama desde que él tenía uso de razón. Y su padre había decidido que esta vida era demasiado complicada para él, que no valía la pena seguír peleando. Una mujer enferma y un niño pequeño se le hicieron demasiado trabajo. Pablito no pensaba, no juzgaba. Solo le llevaba flores los domingos al cementerio y le contaba como había pasado la semana. También le contaba que le hubiera gustado tenerlo a su lado y compartir algunos momentos buenos que tenían, y que lo echaba mucho de menos.El se había acostumbrado a ser el hombrecito de la casa. Vivían en una aldea remota de un pais perdido en el mundo, donde Pablito practicamente ni existía. El se levantaba a las 8 de la mañana y le daba de comer a los cerdos y a las gallinas. Tampoco es que tuvieran un ciento. Eran seis gallinas y dos cerdos. Pero él había visto a su padre como lo hacía y había aprendido. Limpiaba la cuadra...y a veces...¡jugaba con las gallinas a cogerlas!. Despues aseaba a su madre, la vestía y le daba el desayuno. Le hablaba y le contaba cosas. Ella lo miraba con ojos perdidos y a veces parecía comprenderlo y lloraba, pero él creía que su madre estaba en otro mundo. Em el mismo mundo que su padre, solo que aún no se había ido. Se había quedado así cuándo descubrió a papá colgado del cuello en el gallinero. Nunca más volvió a ser ella y él asumió el mando de toda la casa a pesar de su corta edad.

A media mañana iba en su bicicleta al pueblo y siempre había alguna vecina que le ayudaba a quedarse con mamá mientras él hacía la compra. La realidad, es que él iba a la tienda y siempre tenía allí su bolsa preparada. Solidaridad del pueblo le dijeron al principio, cosa que él no entendió. Ahora creía que comenzaba a entender lo que eso quería decír. Allí tenían comida para toda la semana. Verduras, carne, pescado y fruta. El sabía que algún día...con su esfuerzo, podría pagarles a todos sus vecinos lo que estaban haciendo por él y su madre. Su vida era demasiado dura para sus 6 años, pero también era muy maduro para entender muchas cosas que otros niños ni con 20 lo entenderían.

Los años fueron pasando y Pablito se preocupaba de tener su rato para estudiar y aprender. Cuándo su madre dormía él procuraba ir a la escuela e intentaba hacer lo que los demás niños hacían en una semana él lo hacía en dos días. Era muy espabilado y tenaz. Tenía las ideas muy claras.Sabía muy bien lo que quería. Quería poder ayudar a su madre y al pueblo entero agradecerle sus años de dedicación y ayuda. Quería ser médico. Y con la ayuda de todos Pablo lo consiguió.Tenacidad y tesón, pero sobre todo, ganas de ser util a su madre y a sus amigos, ganas de devolver tantos años de ayudas desinteresadas.

Pablo se hizo médico. Y fue uno de los mejores médicos que los lugareños recuerdan. Atendió a la gente del pueblo sin cobrar en ningún momento nada. Las vecinas le llevaban huevos, o tortas de pan, pero el ya no admitía nada. Decía que ya habían echo demasiado por él.Era paciente, bueno y cariñoso. Jamás puso una mala cara aunque tuviera que salir a altas horas de la madrugada, con frio y nieve. El montaba en su caballo y siempre llegaba con la sonrisa en los labios. Había conseguido lo que se había propuesto. Agradecer lo que tanto había echo por él. Y había conseguido curar a su madre. Su madre tenía una depresión desde que vió morir a su marido. Y Pablo, pacientemente y con medicinas, había logrado recuperarla. Ahora era la mujer más felíz del mundo viendo a su hijo, la bondad que le salía por todos los poros de cuerpo, y esa alegría que contagiaba hasta a las mismisimas gallinas.Su hijo la había sacado de un letargo de muchos años, de los cuales ella se culpabilizaba. Pablo era el mejor hijo que podría haber deseado. Y sú marido se lo había dado. Algo muy bueno le había dejado antes de poner fín a su vida, y en eso le tenía que estar muy agradecida.

Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.
Gregorio Marañón (1887-1960) Médico y escritor español.

domingo, 3 de mayo de 2015

FELÍZ DÍA MAMA

"Siempre me encantó esa frase tan popular. Claro. Una madre es una madre pero para lo bueno y lo malo. Decir que una madre siempre es buena y que busca lo mejor para su hijo... es un tópico. Existen madres y madres. Las hay buenas y trabajadoras, cariñosas y dadivosas, preocupadas de sus hijos, de su enseñanza y de inculcarles valores fundamentales, pero...también existen muchas madres, más de las que uno se puede imaginar...que sus hijos nada les importan. Madres que no saben lo que significa el sacrificio, ni saben lo que es la ternura ni el cariño. Mi madre es una de esas madres a las que parir le fue muy fácil y aguantarnos también, ya que nos dejaba a nuestro libre albedrío. Nunca nos faltó de nada. Tenemos en exceso de todo. Y mamá cuando se quedaba embarazada no era ningún problema. El problema lo tenía si estábamos nosotros cerca. Pero eso tampoco era problema ya que cada uno de nosotros tenía una cuidadora, una nani como nosotros les llamamos. Y ellas conocían ya muy bien el percal y estaban muy atentas de que no permaneciéramos ni unos segundos a su lado. Mamá se pasaba el día en la piscina, con su vaso de vodka o ginebra, daba igual, y allí pasaba muchas horas del día. Tirada tomando el sol. Nosotros correteábamos por la zona más boscosa con las chicas, ya que nuestra casa era inmensa y no teníamos ni porque tropezar con ella. Cuándo nos queríamos bañar en la piscina, una de las chicas se acercaba a ella y bajito se lo decía. Ella tambaleándose iba con su vaso en la mano hacia otra parte de la casa.

Decir y generalizar que todas las madres son buenas es una aberración. Mi madre es preciosa por fuera y horrible por dentro. Así-es mi madre. Si nos encuentra por alguna parte de la casa nos saluda con un "¿Todo está bien?”, un saludo impersonal y frío. Nada estaba bien. Somos tres hermanos. Yo, que tengo ahora 15 años, Carlos que tiene 17 y Jaime 18. Ninguno de nosotros tiene una vida fácil. Papá nunca está en casa. Se pasa los meses fuera y creo que están juntos ¡por el interés te quiero Andrés! Jaime tiene su habitación habilitada con platos de música. Dice que quiere ser músico. El mismo día que lo dijo, mamá llamó a los obreros y le habilitaron una habitación en una parte alejada de la casa. La insonorizaron y se la llenaron de todos los artilugios necesarios para que Jaime se callara una buena temporada. A lo mejor mamá creía que así éramos felices...Carlos está todo el día con la tabla de surf. Dice que va a ir a surfear las olas más grandes en los países más exóticos del mundo. Y yo...me voy a dedicar a pintar. Mi gran afición y espero que mi futuro. Mamá está encantada de que busquemos profesiones que nos lleven por el mundo adelante, yo creo que así no tendrá contacto con nosotros y será más feliz.


Hace dos días, mamá estaba como siempre, en la piscina con su botella a su lado y el móvil pegado a la oreja. Yo pasé a su lado y ni me miró. A sus ojos era invisible. Ni percibía nuestra presencia. Me fui a mi habitación y al llegar allí pensé en la vida tan miserable que llevábamos. Era increíble lo pequeños que nos podíamos llegar a sentir. Miré por la ventana y...llamé a mis hermanos gritando. Mis hermanos acudieron raudos y los tres nos quedamos juntos mirando atentamente. Mamá se había caído en la piscina y de la borrachera tan grande que tenía era incapaz de salir del agua.

Nosotros no éramos como ella. Si nos había enseñado que ella era una persona sin sentimientos, y nosotros elegimos que no queríamos ser como ella. Fue su legado. Reaccionamos a tiempo y la sacamos. Mamá pasó unos meses en el hospital y salió con problemas neurológicos. Mamá ahora está encamada, nos mira con ojos de no entendernos y no puede hablar. Eso no nos asusta. Antes tampoco lo hacía. Ahora...los tres pensamos que tenemos una madre que por lo menos...cuándo le damos la mano...no nos la aparta. Sencillamente no la mueve."

Este relato no es real. Si en algo se parece a alguna historia es porque la vida es muy compleja.

El porvenir de un hijo es siempre obra de su madre.

Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.

viernes, 1 de mayo de 2015

ELUCUBRACIONES DE UN PARADO



"Me llamo Fernándo y tengo 32 años. Muy mayor y demasiado joven. Tengo dos carreras y estoy en el paro. Mi vida comienza a las siete de la mañana, cuándo seguro que la de muchos políticos aún no a comenzado. Me ducho y me siento delante del ordenador. Me repaso todas las páginas que ofertan empleo. Mando currículos. Después me dedico a recorrer las calles dejando mi currículo  en todo sitio cuánto veo. Mi madre fue ama de casa toda la vida y  mi padre trabaja en un taller de coches. Pagarme la carrera les costó mucho esfuerzo, toda una vida ahorrando, sin vacaciones y sin lujos de ningún tipo. La palabra ahorrar era un imperativo en casa. Había que ahorrar para que Fernando conociera otra vida.

Y...yo me preguntó... ¿Porque no tengo trabajo si estoy preparado? No tengo experiencia. Cierto. Nadie me dio la oportunidad de mostrarles mis habilidades y sapiencias. Y sin experiencia me dicen que no valgo. Como si fuera un trapo que tienen que tirar. Valgo lo mismo, porque para eso estudié y me preparé. Y lo hice a conciencia. Para que les conste a todos los que me rechazaron. Soy una persona inteligente y con ansias de trabajar. ¿Porque nadie me da la oportunidad? ¿Qué pretenden que hagamos? Ahora usan una palabra para decirnos muy sutilmente que nos dediquemos a otras cosas: reinventarse. ¿Ellos lo hacen? Eso me pregunto yo todos los días. No veo a nuestros políticos de jardineros, o de camareros. Ellos no se reinventan.

Mi historia es como la de muchos de vosotros, no existen muchas diferencias. Somos muchas personas las que engrosamos las listas de parados, y muchas las que queremos demostrar que podemos trabajar, que tenemos conocimientos y ganas. Pero no nos dejan. Mientras cada día salen más y más noticias de políticos que llenan sus bolsillos y no limpiamente.

Y....yo me pregunto...yo sé tres idiomas... ¿Cuántos idiomas saben los políticos que nos gobiernan? Me resulta vergonzoso ver como idiomas básicos tienen que ser traducidos, ya que nuestros representantes parece que lo de los idiomas no va con ellos.

Y...yo me pregunto... ¿que va a ser de nuestra vida? Al final nos vamos a tener que reinventar y a mi no me da la gana.

Y...yo me pregunto... ¿cuándo voy a poder tener mi casa...mi familia...mis hijos? Creo que nunca podré formar una familia, y tener hijos ya lo veo como algo lejano que no me toca ni de cerca. Mamá... lo siento por tú...tú querías nietos...querías niños siempre en casa. Pero nuestro país nos impide realizarnos y nos impide llevar una vida normal.

Soy un parado igual que tú que terminaré haciendo cualquier otra cosa que no sea lo que yo estudié. Terminaré ejerciendo de camarero o dependiente. Y eso no quiere decir que no me guste ejercer esos oficios. Significa que no quiero reinventarme porque me lo impongan. Significa que estudié mucho y muy duro para que ahora no tenga trabajo. Significa que voy a comenzar a mandar mi currículo al extranjero y allí comenzaré una nueva vida, lejos de mis padres. Esto es lo que quieren. Pues tómenlo. Yo comienzo a buscar trabajo fuera del que hasta hoy....llamé mi país."

1 De Mayo, día del trabajador. Elucubraciones de un parado como pueden ser las de cualquiera. Esta historia no es real pero bien podría serlo. Suerte a todos los parados, entre ellos mi familia. Nunca decaigáis. Eso sería darles un caramelo en la boca. Animo

martes, 21 de abril de 2015

SOLEDAD EN LA VEJEZ


"No escogí esta soledad que me embarga a diario. Es como una nebuloso que te envuelve y te va quitando la vida poco a poco. Sé que mis ojos denotan tristeza y cansancio. El cansancio que conlleva vivir...el cansancio de una vida con 85 años...sus achaques...sus vivencias...sus alegrías y tristeza. Cada surco de mi cara es una experiencia. Me presento. Soy Roberto y quiero compartir mi experiencia con la vejez.

Estoy contento de cumplir años...estoy contento de llegar hasta donde llegue. Viví con mi mujer una vida larga y plena. Pero también la vi partir. Y con ella partió parte de mi ser y de mi yo. No tuvimos la suerte o la desgracia de tener hijos, por lo que vivimos nuestra vida solos en amor y compañía. Cuándo ella se fue el esquema de la vida se me rompió y de pronto me vi sin saber qué hacer en este mundo. No tenía nada por lo que estar aquí. Mil pensamientos me abordaron y la lucha fue constante y continua durante muchos meses. La suerte estaba de mi parte. Una noche de tormenta y frío, asomado en la ventana, vi como alguien dejaba al lado del contenedor de la basura, un bulto. Me extraño que no lo metiera dentro pero esa persona echo a correr y mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que el bulto se movía. Decidí bajar a ver qué era lo que esa persona allí había dejado, con miedo y recelo. Había una manta de cuadros en el suelo, empapada de la lluvia. La fui abriendo con mucho cuidado y vi una carita que me miraba desde el frio y la soledad. Era un perrito. Lo cogí en mis brazos y lo subí a casa. Lo sequé con toallas y con el secador. No sabía qué hacer con él ni cómo empezar a cuidarlo. Le día un plato de leche y lo tomó. Y unos trozos de pan... El perro se quedó acurrucado a mi lado en el sillón mientras yo veía los deportes, mientras yo le hacía caricias y pensaba que iba a hacer con él.

Por la noche le puse una manta en el suelo de la habitación y durmió allí toda la noche. No se despertó  a pesar de que yo encendía la luz para saber si estaba bien. Era una perrita y comencé a llamarla Sole, de Soledad. Estaba sola como yo. Pronto Sole comenzó a hacerse con la casa y  era una alegría constante. Era como un cascabel serpenteando por las habitaciones, con pequeños ladridos. Allí donde iba yo venía Sole. Y decidí quedármela. Y aprender a cuidarla. La vejez tiene un grado, y es que ya no tenemos miedo.

Aprendí a cuidar a Sole y fue un revulsivo para mí. Fue como un cañonazo de vida, optimismo y alegría. Dependía de mí para todo y yo era su cuidador. La bajo todos los días de paseo y estamos los dos ya muy integrados. Es un aliciente enorme y la vejez me enseñó que tenemos que agarrarnos a cualquier salvavidas que nos ayude a vivir esta época mejor y de forma más agradable. Sole cuándo me ve enfermo no se separa de mi lado y sus lametazos son agradables de sentir. Pero yo por ella me levanto todos los días y la paseo...me relaciono con gente y la vida es más agradable.

La vejez es dura de vivirla, muy dura, y más en soledad. Mis años de soledad fueron forzosos, yo no deseaba que mi mujer se fuera antes que yo, mi deseo, como sueño, era irnos juntos, pero la vida sorprende cada día, unas veces para bien y otras para mal. Nunca debemos dejarnos ir...nuestra obligación es pelear contra los problemas, hacerles frente y luchar. A mi me vino muy fácil con Sole, tengo que reconocerlo. Quizás....fue mi mujer que influyo en algo para que la dejaran allí....quizás....."


El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza. André Maurois

jueves, 26 de marzo de 2015

DEP....GRAN TRAGEDIA EN LA AVIACION

Hoy, el mundo entero llora...lågrimas negras...

Mi mås sentido pésame a todos los familiares, amigos....

No tengo palabras....DEP

jueves, 12 de marzo de 2015

ESCALERAS AL CIELO

El pequeño miró asustado como bajaba la escalera. Era del color del arco iris y se fundía con el color de la hierba y el olor de las flores. Jaco, pensó que no era real lo que estaba viendo, pero la escalera seguía bajando hasta que lentamente se apoyó en el suelo. El miró para ambos lados. Sus padres estaban ocupados en casa trabajando y él había ido al río solo. Nadie lo veía. Se acercó lentamente a la escalera y la tocó. Estaba caliente por el sol que caía a plomo sobre el campo. La miró y vio que llegaba hasta el infinito, el último escalón se perdía entre las nubes. Llamaba su atención poderosamente esos colores tan hermosos que muchas veces había visto con su padre cuándo llovía y el sol parecía que quería hacerse un hueco entre las nubes y la lluvia. Era entonces cuando aparecía ese arco lleno de colorido. El rojo predominaba sobre todos los colores. Miró de nuevo a la escalera y decidió subir para saber a dónde le llevaba. A lo mejor...con un poco de suerte, podrían llevarlo a ver a su hermano. Un día de verano, como hoy, Jaco estaba con su hermano en el río. Estaban jugando a la pelota y Jaco le dio una patada y fue a parar al agua. Su hermano se adentró en el agua y Jaco solo recuerda llantos y gritos. Papá y mamá desde aquella siempre le dicen que mire al cielo, que su hermano está allí arriba, contemplándolos a ellos y dándoles ánimos para superar su pérdida. Sus padres le dicen que seguro que está bien, que estará jugando con los demás niños al balón, y cuándo los eche mucho de menos, los mirará haciéndose un hueco entre las nubes. Por eso Jaco siempre se imagina a su hermano feliz, pero no entiende porque sus padres están siempre tan tristes si su hermanito está tan feliz. El a veces, piensa que si no hubiese tirado la pelota su hermano seguiría con él. Y sabe que sus padres también lo piensan porque un día se lo oyó decir a su madre. Ese pensamiento fue el que le dio fuerza para comenzar a subir la escalera. Quería preguntarle a su hermano si era feliz, si en esa casa nueva donde vivía ahora lo cuidaban y lo querían tanto como lo querían en la suya. Subía peldaño a peldaño y los colores iban cambiando...rojo...amarillo....y de pronto...alguien comenzó a tirar suavemente de la escalera y Jaco fue subiendo lentamente....contemplaba el prado y podía ver a sus padres trabajando...las casas de sus vecinos...hasta que ya no pudo ver nada. Veía solo las nubes. Y de pronto...sus ojos se habituaron a la enorme claridad que se veía allí. Y vio como su hermano estaba jugando al futbol con un montón de amigos. Todo el mundo parecía estar alegre y contento. Había muchas mamás y papás. Jaco llamó a su hermano y él acudió corriendo a darle un abrazo. Lloraron rieron y jugaron. Su hermano le dijo que no se preocupara por nada, que él era muy feliz y que las cosas cuándo pasan siempre es por algo. Los niños pasaron una tarde muy feliz hasta que la escalera volvió a ponerse en medio de las nubes. Jaco sabía que era por él y miró a su hermano feliz como jugaba al balón con sus amigos. Comenzó a bajarla mirándolo hasta que lo perdió de vista.

Jaco abrió los ojos y sus padres lo estaban contemplando sonriendo. Le acariciaron el pelo y le dieron abrazos. Tenían algo importante que decirle...un hermanito nuevo venía en camino. El niño miraba a sus padres con los ojos muy abiertos y recordó la frase de su hermano: todo ocurre por algo. Se acercó a la ventana y miró a la lejanía pero no vio la escalera. Daba igual, él iba a estar siempre pendiente de la escalera. Se quitó el pijama mientras sus padres por primera vez en mucho tiempo sonreían y él estaba completamente feliz.

Friedrich von Schiller 

miércoles, 18 de febrero de 2015

UN DÍA CUALQUIERA EN SU VIDA.

"Aquel día era como otro cualquiera, el cabreo permanente de Emilio siempre estaba ahí. Era el hombre del rictus enfadado. Cualquier excusa era buena para poner mala cara y que se apoderara de él un cabreo que le invadía desde lo más profundo de su ser, avanzando desde las palpitaciones aceleradas de su corazón, pasando por su garganta con un gruñido y terminando en su boca con todo tipo de palabrotas y gruñidos, pasando después al estado de enfado continuo. Y no es que la vida le tratara mal. Tenía dos hijos pequeños preciosos y llenos de salud y una mujer maravillosa, con una sonrisa permanente en sus labios. El refrán de que los polos opuestos se atraen en el caso de la vida de Emilio era cierto. Sabía que era un hombre agraciado en todos los sentidos, pero por más que intentaba quitar de su alma ese sentimiento de amargura no lograba arrancarlo de su ser. Su mujer siempre le decía que nunca le había ocurrido nada demasiado grave y por eso estaba siempre enfadado, ese enfado con el mundo era por no saber apreciar su vida lo suficiente. Quizás fuera cierto o no, pero le cabreaba mucho esa frase. Y... ¿es que había algo que no le cabreara?

Ese día había cogido el coche y tenía que acercarse a hacer unos papeleos en el banco. Ya le iba invadiendo ese enfado característico en él, y todo porque le parecía escaso el horario que tenía el banco para él poder arreglar sus finanzas. Quiso aparcar y no había sitio. El parquin estaba lleno. Por lo que comenzó el periplo de dar vueltas en redondo hasta encontrar un aparcamiento. Se metió por una calle de un carril y a lo lejos vio que salía un coche. De pronto se dio cuenta de que detrás venia una ambulancia y parecía que tenía prisa porque lo estaba dejando sordo. Pero Emilio se tomó las cosas a su manera, siempre con gritos y gruñidos.  Discutió con un anciano que estaba cruzando por un paso de peatones y no iba lo demasiado rápido que él deseaba, y no es que la ambulancia fuera con las luces encendidas y haciendo señales de desesperación. Eso se le daba exactamente igual. Los conductores de las ambulancias siempre tienen prisa. Siempre llevan las luces encendidas para molestar al personal. El conductor de la ambulancia le gritó por la ventanilla. La sirena pululaba y parecía hasta gritar, pero Emilio seguía discutiendo con el anciano a pesar de las protestas de los viandantes. El conductor se bajo angustiado y le grito que sacara su coche, que llevaba a un niño muy grave. El siguió discutiendo con el anciano hasta que consideró que ya había expulsado su ira. Miró al hombre y retrocedieron unos pasos hasta entrar en su coche, mientras el conductor le gritaba que habían perdido un tiempo que era vital. Aparcó su coche y la ambulancia pasó. La sirena era ensordecedora y el conductor iba haciendo gestos de desesperación cuándo pasó a su lado, mientras Emilio miraba con indiferencia y desagrado. Si total el hospital ya estaba a dos manzanas, no sería para tanto.

Entró en el banco y sonó su móvil. Escuchó el mensaje y comenzó a palidecer. Sus piernas flojearon y fue resbalando hasta caer de rodillas en el suelo, gimiendo y retorciéndose de dolor. El anciano que momentos antes había discutido con él entraba en ese momento en el banco y se acercó a ayudarlo. Acto seguido se fue acercando la gente. Gemía en el suelo y se agarraba la cabeza con desesperación. El anciano se acercó a su oído y le preguntó con dulzura qué era lo que le dolía, a lo que él le respondió que le dolía el alma, porque acababa de matar a su hijo. Iba en la ambulancia que él no dejó pasar."

El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.
Enviar frase
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.





lunes, 5 de enero de 2015

FELICES REYES MAGOS. LA MAGIA DE LOS REYES

Dani tiene 6 años y es un niño espabilado y alegre. Está nervioso porque van a venir los Reyes Magos, y él, ya le echo la carta a los pajes, el día que fue con los abuelos al centro comercial de paseo, a ver los juguetes con el abuelo mientras la abuela iba a comprar algo de comer. Iba todos los días al centro comercial con los abuelos, allí hacía calorcito y así el veía los juguetes y siempre le preguntaba a "su paje" si los Reyes habían leído su carta.  Este año la carta la hizo muy rápida, tenía muy claro lo que quería pedir, y se la entregó al paje para que se la diera al Rey y le diera tiempo. No quería que fuera por falta de tiempo el pequeño Dani...listo e inteligente. 

El paje no pestañeaba cuándo leía la carta de Dani. Le dio un beso y le prometió que todo lo que ponía su carta el Rey Mago se encargaría de cumplirlo. Cuando cerraron el centro comercial, Miguel, como se llamaba este humanitario paje, decidió con la carta en la mano...meterse en las redes sociales y colgar la carta de Dani. Pedía ayuda para él...pedía un poco de caridad. La carta rezaba de esta manera:

"Queridos Reyes Mayos, este año fuimos buenos en casa, ayudamos a papá y mamá y no nos enfadamos tanto como para que nos lo tengáis en cuenta. Este año solo os pido un trabajo para papá y otro para mamá. Ahhhhh, y algo para comer...me siento mareado muchas veces y a mi hermano le crujen las tripas y no me deja dormir. Un beso Reyes!!.

Así de simple y escueta era la carta de Dani. Miguel cerró el ordenador a la espera de ver lo que ocurría pero no tenia grandes esperanzas. A las 8 de la mañana, la página de Dani había tenido 30.000 visitas, él sabía lo que tenía que hacer para que su página fuera vista pero...tantas visitas no las esperaba. Decidió enterarse un poco más de la vida de Dani y colgar un video. Ese día cuándo Dani fue al centro y le hizo la misma pregunta de todos los días...él le preguntó cosas de su vida, para poder subir el video a las redes. Dani había tenido una vida normal, su padre era peluquero y su madre enfermera. Los dos tenían trabajo y en su casa había calefacción. Los días de Reyes siempre habían tenido regalos como los que piden todos los niños...pero este año era distinto. Primero papá se quedó sin trabajo y después mamá. Estaban pasando frío y hambre.

Miguel subió el video contando la vida de Dani, que es semejante a la de otros muchos niños, por mucho que los políticos nos digan que todo va bien...muchos niños como Dani están en su misma situación.

En 12 horas el video se convirtió en viral. Comenzaron a llegar las ayudas para Dani. La gente quería saber donde podrían dejarle comida y juguetes. Miguel pronto se vio desbordado por la situación.¡¡¡¡ Al papá de Dani le había conseguido un trabajo!!!Y su madre también!!!. Tenía muchos juguetes, comida y ropa. Decidió entre varios amigos vaciar un garaje y meter allí todo. Miguel ya tenía los Reyes Magos de Dani y el de otros niños, ya que consiguió en pocos días recaudar muchas cosas. Ese también fue el comienzo de una nueva organización de ayuda para los ciudadanos. 


FELICES REYES MAGOSSSSSS OJALA....LA VIDA ESTÉ LLENA DE MIGUELES...Y OJALA....NO EXISTIERAN DANIS.  Midala 2014-2015

martes, 18 de noviembre de 2014

ME ENAMORE POR INTERNET

"Mi vida era un locura. Me pasaba el día corriendo de una ciudad para la otra y siempre con prisas. No tenía ni tiempo para conocer la ciudad en donde se hacía la reunión. Tenía y tengo un puesto muy importante en una multinacional, pero ello conlleva el estar las 24 horas del día pendiente de la empresa. Nunca me importó, ya que me apasiona mi trabajo, y tampoco tenía grandes esperanzas puestas en una vida familiar, en unos hijos y un marido. El tema no iba demasiado con mi forma de ser o quizás es que nunca había llegado el momento de enamorarme verdaderamente. No tenía especial interés a pesar de que mis padres me estaban siempre encima diciendo que querían un nieto. ¡Me ponían los pelos de punta! Solo de pensar en verme viviendo con un hombre en mi casa, y compartiendo mis rincones preferidos me aterraba. Y si a eso le sumamos niños...peor me lo ponían.

Ese día, como todos los días, lo primero que hice fue llegar a casa y pegarme una ducha bien caliente mientras encendía el ordenador para leer los correos. Terminé de cenar y me puse a trabajar un rato, mientras encendía mi twitter y mi facebook. Enseguida me entró una persona a hablar y preguntarme si yo era fulanita de tal que había estudiado en no sé dónde. Muy típico. Miré su perfil y no lo conocía pero me pareció alguien bastante absurdo, era una forma de entrar muy poco original. Yo seguía a la mío, mi hermano había colgado unas fotos de los niños y quería verlas. Cerré el ordenador en cuánto terminé con todo y me acosté. Pero eso fue solo el comienzo. Todas las noches, esa misma persona entraba en mi facebook y me dejaba un mensaje. A veces corto y escueto y otras me contaba su vida en verso. Una noche terminé hablándole. Quizás por pesado, quizás porque me daba pena o sencillamente porque no tenía otra cosa que hacer. Y se convirtió en una cosa cotidiana. Hablar con Carlos pasó de ser algo inusual, a algo casi imprescindible en mi vida. Carlos supo como conquistarme y como poco a poco ir haciéndose un hueco en mi apurada vida. Solo sabíamos nuestros nombres, Carlos e Irene. Y dos cosas más. Tanto su perfil como el mío no eran reales. Yo sabía que él era de otro país distinto que el mío, por su forma de hablar y sus expresiones. Con el paso de los meses fuimos desenvolviendo un poco nuestras historias, pero lo justo para no agobiarnos. Éramos de países distintos. Carlos estaba de cooperante en esos momentos de cooperante en una ciudad conflictiva. Era médico. Y yo, era Irene, todas prisas y pasión, todo nervio y agobio.

Cada noche hablábamos y nos contábamos lo que nos había ocurrido y lo que había pasado de importante en nuestras vidas. El era un hombre valiente y trabajador, con unas cualidades humanitarias tremendas. Me enseñó mucho en pocos meses, y me mostró una vida opuesta a la mía, en donde el dinero y las reuniones carecían de importancia y donde solo contaban los minutos y segundos para salvar vidas. Carlos había pedido una excedencia en su trabajo, en un hospital, para poder marcharse a países necesitados y operar sin descanso durante días y semanas, me mostró la bondad humana en la que yo no creía y la generosidad. Carlos pasó a ser alguien a quien admiré y después pasó a ser alguien imprescindible cada noche...cada instante. Logró que cada noche ansiara ir a casa y encender el ordenador. Logró que pensara en él las 24 horas del día.

Le quedaban dos meses para terminar su excedencia en el trabajo y pensaba estar ahí unas semanas más y ya marcharse a su ciudad, con los suyos. Pero antes...haría una parada en mi casa, en mi vida. Vendría a conocerme en persona. ¡Esto parecía una historia de película! Había conocido al hombre de mi vida por internet, era increíble.

Una noche de tantas, encendí mi ordenador y mi cámara, y esperé a que Carlos se conectara. Mientras me fui preparando la cena y contestando a mis correos. Rutina, pura rutina diaria. Pero esa noche Carlos no apareció. Ni la siguiente. Estaba todo el día ansiosa y nerviosa pensando que le podría haber ocurrido. Y llegué a la conclusión de que algo malo había tenido que ocurrir. La tercera noche, con mi ordenador encendido mucho antes de tiempo y esperándolo, leí por internet las noticias.-

- Un cooperante llamado Carlos........tal tal tal....fue tiroteado mientras realizaba su labor....bla bla bla.................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

Sigo encendiendo mi ordenador y esperando a Carlos, aunque sé que nunca volverá. El dio su vida por ayudar a los demás y yo fui una privilegiada al poder conocerlos. Con el tiempo fui asimilando el legado de Carlos. Lo echaba de menos todas las noches, porque realmente me había enamorado de él. Busque a su familia y fui a conocerla. Conocí su casa y a sus padres y hermanos. Vi el hospital donde el trabajaba. Hice el recorrido que él hacía para ir a su trabajo y me sentí cerca de él. Pero cuando realmente me sentía cerca de él, era cuándo todos los años, en mis vacaciones, me iba un mes de cooperante.

Con el paso de los años, me fui dando cuenta de lo que una conversación por un chat puede cambiar una vida. La mía se había puesto patas para arriba y gracias a Dios. Hoy no soy tan simple, ni mi vida es correr por las ciudades y acudir a reuniones aburridas. Hoy "dono" mi tiempo libre en asociaciones que ayudan a los más necesitados. Porque sí, aunque parezca increíble...tengo tiempo libre. El me demostró que sí se puede tener tiempo libre, y puedo ayudar y mucho a las personas más necesitadas. Y tú... ¿que haces por los demás?.......



  1. El hombre tiene la facultad de modificar su vida modificando su actitud mental (William James) 

sábado, 8 de noviembre de 2014

ADICCIONES

Hoy me levante con ansias de ti, con ansias de tenerte conmigo. Eres mi gran placer y mi gran musa. Solo deseo tenerte entre mis manos y que penetres en mis entrañas. ¿Y qué más da lo que diga la gente? a ti te deseo a todas horas, y en todos los momentos. No pienso dejarte a pesar de la fama que tienes. Te deseo más que a nada en el mundo y tú lo sabes, que es lo peor. Sabes que a veces...intento dejarte, alejarte de mí...pero tú eres más fuerte. Tú siempre ganas. Mi vida está en tus manos y no me gusta depender de nadie...no sé cómo hacer para ganar la batalla. Oigo y escucho cosas de ti...pero no significan en nada. En cuánto te veo...me olvidó de todo y solo eres tú en mi mente y mi alma. Deseo que me entres en mi cuerpo y que por fin podamos estar unidos.

Ayer me prometí dejarte, tanta dependencia no me parece saludable. Pero no soy un hombre fuerte o no debo de serlo, porque soy incapaz de dar el paso. Tú lo significas todo para mí. Te convertiste en el eje central de mi vida.

Hoy...te miro...y prometo no fumar más. Prometo que a partir de hoy nunca más volverás a entrar en mis pulmones y nunca más volverás a corroer mi cuerpo. Prometo no acortar mi vida más de la cuenta por tú culpa, mis manos volverán a lucir blancas y mis dientes relucientes. Volveré a saborear las comidas y respiraré libremente de humos. Se acabaron las dependencias...se acabó el salir a las doce de la noche para encontrar una cafetería abierta...se acabó el esconderme para poder fumar...tienes que salir de mi vida, y solo yo puedo hacerlo, solo yo puedo escaparme de tus garras. ¿Cómo? Con ganas...y con el firme propósito de que te vayas.

Se acabó.


Vale la pena...no es tan difícil como lo pintan. Animo. Midala


lunes, 13 de octubre de 2014

HERMANOS DE SANGRE

La misma sangre corre por nuestras venas...vivimos y aprendimos de nuestros padres las mismas cosas...la misma educación...aprendimos el respeto y el amor hacia los animales y hacia los demás....aprendimos a amar al prójimo. Pienso que nuestra base era buena, nuestros padres se esmeraron en enseñarnos a ser personas responsables y educadas. Los dos estudiamos una carrera, yo derecho tú periodismo. ¿Donde te perdiste tú?. No lo sé...En el rencor de tus sentimientos...en tú egoísmo y avaricia...en tú prepotencia y soberbia. Creía que todo te pertenecía. Qué el mundo estaba a tus pies y todos debíamos de girar en torno a ti.Tú debías de ser el eje sobre el que todo se movía, desde tus padres hasta el resto de los que en algún momento te quisimos. Siempre nos preguntaremos donde te perdiste...donde tú camino cambió...cuándo dejaste las enseñanzas de tu infancia para adentrarte en el camino del mal, en el camino del infierno.

Ahora voy recordando ciertos detalles que quizás me lleven a pensar en donde te desviaste. Recuerdo el día que el gato del vecino te arañó. Tú prometiste vengarte de él en medio de lágrimas. Aun no habíamos cumplido los once años. A los pocos días el gato desapareció y nunca más volvió a saberse de él. ¿Tú ya estabas detrás de eso? Ahora pienso que sí. Qué quizás ya lo arrastrabas desde pequeño. Recuerdo cuando tenía 15 años y comencé a salir con mi primera novia. Al poco tiempo me dejó. Dijo que era mejor dejarlo, que éramos muy jóvenes, que tú tenías razón y que era mejor que viviéramos la vida libres y sin ataduras. ¿Porque hablaste con ella?. No se que pasó en esa conversación porque ella nunca me la desveló, pero ahora intuyo que algo pasó. Algo más que una simple conversación de hermano mayor donde impera la cordura y la sensatez. Cuándo salíamos con nuestras amistades tú tenías que ser el centro de atención, siempre acaparabas a todas nuestras amistades, relevándome a un segundo plano que a mi particularmente no me importaba, pero todos sabíamos que tú estabas cómodo en ese plano, superior a todos.

El día que no nos dejaron entrar en la discoteca, te pusiste furioso y la emprendiste a golpes con el portero. Nunca comprendimos aquella reacción tuya y nos pareció desmesurada, pero fue el desencadenante de muchas reacciones que ya dejamos de comprender. Siempre estabas metido en peleas y follones. Yo intentaba taparte delante de papá y mamá para no preocuparlos, pero cada día tus exabruptos, tú mala eduación y tus malas artes estaban ya en cada paso que dabas en la vida. Debí de darme cuenta de que mi protección solo hacía que fueras cada día peor. Las amistades comenzaron a alejarse, pero pronto comenzamos la universidad y te fui perdiendo la pista. Tú tenías tus propias amistades y yo por fin tenía las mías. Mi vida se volvió tranquila, entre libros y amigos y por fin, una novia. Sonia. Ella fue la que conquistó mi corazón y acaparó mis horas. Sería la madre de mis hijos. Era la mujer perfecta. Varios años de noviazgo, en los cuales tú estabas poco presente, me hicieron el hombre más feliz del mundo. Hasta que terminada mi carrera, y ya con trabajo, decidimos casarnos. Un 11 de marzo quedamos todos juntos para celebrarlo. Se lo íbamos a decir a papa y mamá. Sonia nunca apareció. Ahora sé que tú la amenazaste, que tú le pegaste y le obligaste a alejarte de mí. Yo nunca comprendí el porque me abandonaba sin explicación ninguna. El dolor y la desesperación fue mi aliada durante muchos meses, en los cuales tú fuiste mi hermano con letras mayúsculas.Tú estabas siempre a mi lado intentando hacerme sonreír. Y la vida siguió su camino y nunca olvidé a Sonia. Sabía que se había ido a trabajar a Lóndres, pero poco más. Nunca se volvió a poner en contacto conmigo hasta ahora, que es cuándo se muchas cosas de ti, por los amigos...por Sonia...por tus compañeros de universidad...pero ya es muy tarde.

Comencé a trabajar en un despacho de abogados y pronto demostré que era bueno en lo mío. Y abrí mi propio bufete. Tú trabajabas para un periódico importante y nuestros padres estaban muy orgullosos de nosotros. Un día llegaste a casa y dijiste que te ibas a casar con una compañera, que ya llevabais tiempo saliendo y que todo iba bien. Todos nos alegramos por ti. Lo tenías callado y todo fue rápido. Te casaste un sábado lluvioso....como si presagiara lo que iba a ocurrir. No le diste tiempo ni a ser feliz... esa misma noche la mataste, la mataste porque no te gustó lo que dijo...o porque no hacía lo que tú mandabas...qué más da. La mataste. Y con su muerte nos mataste a todos un poco. Papá murió de un infarto dos días después. Y mamá está en un estado de apatía...desesperación....depresión. Éramos hermanos, recibimos las mismas raciones de comprensión, amor y respeto. Nos enseñaron lo mismo y tú...eres un monstruo. Hoy sabemos mucho más de ti de lo que sabíamos y tú ya naciste malo y perverso. 

Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
Enviar frase
Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.


jueves, 2 de octubre de 2014

SIN ESPIRITU MATERNAL


SIN ESPÍRITU MATERNAL
"Seamos sinceros. Ese espíritu maternal del que hablan muchas madres, yo nunca lo percibí en mí. Jamás había sentido deseos de tener hijos, ni tan siquiera me inspiraban esa ternura que dicen que es algo innato en las mujeres. Pero la sociedad me impulso a crear una familia. No está bien visto que una se quede para vestir santos y a pesar de mis sentimientos, decidí casarme y formar una familia. ¡Vaya desastre! Me casé con un vecino del pueblo. Alguien que ni tan siquiera era merecedor de una sonrisa o una carantoña. Pero a pesar de todo decidí  ir adelante. Y me casé con Toño.Todas nuestras amistades tenían hijos y yo fui la última en quedarme embarazada. No me hacía mucha ilusión, por no decir ninguna. Eso de tener un bebé dentro de la barriga, que se mueva y que crezca no es que me gustara demasiado. Y la hora del parto era algo que no quería ni imaginar. Y llegó el momento y seamos sinceros, no sentí nada... Esa niña que decían que era mi hija no me inspiraba nada, tan solo era un trocito de carne llorando todo el día, haciendo cacas y soltando mocos a todas horas. Se terminaron las noches en las que podía dormir a pierna suelta y las mañanas en la cama hasta tarde. Ahora tenía a la nena todo el día llorando pegada a mis faldas. Y para rematarla al Toño detrás diciéndome que como madre era una pena, que ni para eso servía yo.

Fueron nueve meses en los que parecía que el eje de todo era la niña. Y no es que lo pareciera, es lo que lo era. Cuándo el Toño se marchaba era cuándo yo podía volver a mi antigua vida, y pasaba ampliamente de la niña. Me daba igual si lloraba o si meaba. Yo me encerraba en el salón con la televisión puesta y mi mundo volvía a ser el que había sido siempre. Oía de lejos gritar a la niña pero yo solo salía una vez al día para darle de comer. Como dije al principio, carezco de espíritu maternal.

Y pasó lo que tenía que pasar. El Toño tenía que ir al extranjero con el camión de reparto. Yo esa noche bebí varias cervezas y unas botellas de vino. No salí del salón en tres días. Tenía todo lo que necesitaba a mi lado. Mi licor, mi caja de galletas y la televisión. Pasé varios días en un estado de inconsciencia, como los había pasado antes de nacer la niña. Al cuarto día llegó el Toño. Yo no lo esperaba y estaba acostada en el sillón. El salón estaba todo revuelto, con botes de cerveza por todas partes y restos de comida por el suelo. El Toño entró y se quedó en silencio mirando para mí y preguntó por la niña. Lo siguiente que oí fueron gritos y llantos, llamadas de auxilio y puñetazos en las puertas.

Escribo esto desde la cárcel. Me quieren juzgar por no ser buena madre y no creo que nadie tenga el derecho de juzgarme. Yo con mi vida hago lo que quiero y la hija es mía. No tengo que darle explicaciones a nadie, tan solo a su padre. Y él, al denunciarme no creo que las merezca tampoco. Qué nadie piense que estoy loca. No lo estoy. El Toño dice que soy el demonio. El mundo está lleno de demonios y no los juzgan. A mi me tocó casarme con un tonto que denuncia a su propia mujer por no darle de comer a su hija en tres días. Yo pasaré unos años aquí encerrada. No quiero saber nada del Toño, ni de mi familia. Ellos no vienen ni a verme. Cuando salga emprenderé una nueva vida en otro sitio. Y si a alguien le interesa saber si me arrepiento, la respuesta es no."

Esto es un relato que nada tiene que ver con mi vida. Intento plasmar ciertas conductas aberrantes que últimamente se leen por doquier en los periódicos.

"En el hombre habita la maldad. El detonante para que salga es una línea muy fina" Midala