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lunes, 26 de agosto de 2019

MI MEJOR AMIGA

"Te vi de espaldas, es cierto, pero juraría que eras tú. Es más, apostaba el cuello. Tú, un hombre tan sensato, padre de familia y "enamorado" de tú mujer hasta trancas decías... Siempre alardeabas de tú sensatez y madurez a la hora de tomar decisiones y...¡¡¡.te estaba viendo entrar en un burdel!!!. Juraría que eras tú, nuestro gran y preciado amigo. El que ponía cordura en las discusiones del grupo, el que hablaba con tranquilidad y pausadamente reflexionando cada discusión!! ¡Vaya chasco Federico! Frené el coche y no daba crédito. ¡No me lo podía creer! Aparqué en el arcén y pensé que demonios haría ahora. Me acababas de meter en un marrón sin saberlo, ya que no podía quedarme callada después de lo que había visto. Marga era mi mejor amiga. Miré el móvil y miré el wuasap. En el perfil de Marga estabais los dos con los niños. ¡Claro! ella estaba enamorada de ti. Miré el tuyo, estabais los dos, en uno de vuestros viajes a Rusia. Miré hacía la puerta del burdel pensando en lo que iba a hacer a partir de ese momento, y en ese instante saliste tú. Ibas con una mujer, mucho mayor que tú, ella te llevaba agarrado del brazo. ¡¡Dios mío!!Pero si podía ser tú  madre!te habías vuelto loco. Ya no había dudas, eras tú con otra mujer, muchísimos mayor que tú, a las puertas de un burdel, en una carretera secundaria a muchos kilómetros de donde vivimos. Claro!!Pensarías que jamás te vería nadie ahí, estábamos muy lejos de casa. Agarre mi móvil y le mandé un wuasap a Marga. "Tenemos que hablar. Es urgente “Así, sin pensarlo. Ella tiene que saberlo, no me voy a quedar callada. Te saqué una foto, cómo no! lo tenemos muy fácil ahora con los móviles, quedarías inmortalizado. Federico del brazo de una mujer anciana, saliendo de un burdel. ¡¡Ja!! ¡Te había pillado in fraganti y te ibas a caer con todo el equipo! Te mandé a ti también un wuasap." A las 6 quedamos Marga y yo para tomar unas cañas. Vete. Tengo que enseñaros algo". Te vi coger el móvil y leer. Contestaste al segundo. OK. ¡¡Pues...se acabaron tus patrañas de hombre decente y padre de familia ejemplar!!Hoy lo sentía mucho, pero...no podía guardarme esto que estaba viendo. Dios mio!es que te triplicaba la edad! No podía quitármelo de la cabeza.

A las 6 estábamos los tres en la cervecería. Veníais de la mano y muy contentos. Tú me preguntaste si había comprado el coche y era eso lo que quería enseñaros. Yo os dije que no, que lo que quería mostraros era otra cosa y más importante. Os mirasteis sonriendo y poniendo muecas de.... ¿que será? Nos sentamos y ya no di tiempo a nada más. Puse mi móvil con la foto encima de la mesa. Tú te quedaste blanco. La sangre dejó de correr por tú cuerpo y yo te observaba al igual que Marga. Ella quería decir algo pero no era capaz, solo balbuceaba. Al instante ella pregunto qué era eso, que estaba pasando. Tú seguías mirando la foto libido y levantaste la vista. Me mirante furioso. Miraste a Marga. Ella te pedía explicaciones...Tú solo mirabas la foto y me mirabas a mi. Cruzaste las manos y te dirigiste a Marga. Tus palabras fueron "Perdóname, quizás debí de decírtelo, pero nunca fui capaz. Viví con este gran secreto toda mi vida. Mi vida está llena de mentiras, es verdad, pero nunca quise que supierais que mi madre trabaja en un burdel. Lo hizo toda su vida, y yo nunca me sentí orgulloso. No quería que tú y mis hijos supierais esto. Ahora-me miraste intensamente- por favor, vete. La conversación que sigue es algo privado. Gracias por preguntarme primero a mí. Vete. "
Mi cara era un poema. Había obrado precipitadamente, sin pensar que igual lo que veía no era lo que yo pensaba. Había juzgado y sentenciado. Había estropeado su vida, su secreto había salido a la luz por mi culpa. Me había precipitado y pagaría las consecuencias. Perdí vuestra amistad. Marga, nunca más volvió a hablarme.Tú hablaste conmigo pasados unos días. Me dijiste que una amiga nunca haría eso, que antes debiste de hablarlo con él. Había jorobado sus vidas. No era algo de lo que se sentía orgulloso y por eso lo ocultó, pero siempre la siguió cuidando. Me diste como siempre…una lección. Pero perdí vuestra amistad. Te juzgue demasiado rápido" 

Pronto se arrepiente el que juzga apresuradamente.
Publio Siro (Siglo I AC-?) Poeta dramático romano.

jueves, 27 de junio de 2019

LA AMISTAD


Te desee de una forma especial, obsesiva y compulsiva... Entraste poco a poco en mi vida y por casualidad. Estaba pasando por un momento delicado, y en esos momentos precisamente es cuándo debemos de ser cautelosos con todo.Yo no lo fui, me arrastraste y me dejé llevar. Al principio me calmabas y me tranquilizabas, me hacías olvidar el verdadero problema en el que estaba inmerso... eras como un remanso de paz... la que a mí me faltaba, me la dabas tú. Así poco a poco... te fuiste apoderando de mi vida y de mis actos. Ya no podía concebir mi vida sin ti, pero era incapaz de reconocerlo y afrontarlo. Siempre me decía a mi mismo que mi vida sin ti era más que posible, pero no era cierto y en el fondo, debería de saberlo.

 Yo había tenido un buen trabajo y había ganado mucho dinero, y había tenido una familia y¡¡ hasta un perro!!Pero todo desapareció del día a la noche. Nunca pensamos que la vida nos puede cambiar o por lo menos yo no lo pensaba, y vivíamos al día. Viajes, comidas, cenas y lujos que hoy en día, me parece hasta obsceno. Esa vida sin freno ni control no tenía sentido, pero de eso me doy cuenta ahora.  Me había vuelto un hombre que gozaba amasando dinero. Cuánto más mejor. Sin importarme nada ni nadie. Y el comienzo de mi amor por ti fue cuándo mi empresa cerró. Me vi en la calle y sin trabajo, con un montón de deudas acumuladas... Mis amistades se fueron evaporando y por supuesto, mi familia desintegrando. El tiempo pasó rápidamente y a los pocos meses de estar sin trabajo, yo ya tenía cierto enganche importante contigo y eso acabó con todo lo que aún podía conservar de mi vida anterior. Mi carácter era irascible, hosco, malhumorado, déspota, depresivo. Y mi vida se deterioró, me quedé sin nada ni nadie. Pasé a vivir en una habitación alquilada y llamando de puerta en puerta pidiendo trabajo. Primero a las amistades y después a los desconocidos. Pero así no podía encontrar trabajo. Era la pescadilla que se muerde la cola. Yo acudía a ti para mitigar mi asco hacía mi vida, y tú me destruías. Tú hacías que mi vida fuera peor de lo que ya era. Estaba enganchado a ti, al alcohol. Eras mi ansia y mi obsesión, creía que solucionabas mi ansiedad cuándo en realidad la aumentabas...mi vida...pensaba que estaba destruida. Cada vez bebía más y me era imposible encontrar trabajo.

Pero apareciste tú...la vida a partir de ese momento comenzó a cambiar... Todos los días te veía sentado en el mismo banco, leías el periódico y yo pasaba deambulando, absorto en mi mundo. Un día me senté a tu lado y hablamos. Te llamabas Alfonso, eras un hombre mayor, viudo y sin hijos e ibas al jardín todos los días para leer el periódico y darle de comer a los pájaros...a disfrutar de tu vida y tu madurez. Tú me contaste tú vida y yo te conté la mía. Terminé llorando diciéndote  que era alcoholico. Al día siguiente volví a tú lado, a escucharte, a oír tú vida y tus experiencias. Y fueron pasando los días y yo acudía siempre  a tu lado.  Tú ya me decías que no querías verme en ese estado, que tenía que luchar y pelear. Tú me ayudaste a ello. Tú. Un desconocido. Viniste conmigo a una asociación para alcohólicos. Tú me buscaste un trabajo en una fábrica de pan. Trabajaba mucho y por las noches. Tú me esperabas cada tarde y me controlabas, como un padre controla a sus hijos, con cautela.... Cada día que pasaba era un logro y un triunfo, y tú me felicitabas. ¡Te debía tanto...! Nos hicimos inseparables, y me dijiste que cuándo llevara un año sin probar el alcohol, sería el momento de que mi vida diera otro giro si yo lo aceptaba. Y así fue. No me fue complicado, un amigo como tú es lo más grande del mundo. Ocupabas mi tiempo libre, jugábamos a las cartas y al dominó. El ajedrez te apasionaba, me enseñaste a jugar y en las tardes de lluvia y frío...cuándo mis fuerzas flaqueaban, tú me ponías delante el tablero y hacías que me concentrara en el juego.  Te acompañaba a los médicos y me encargaba de gestionar tus ahorros . Quise hacerme yo cargo de ello. Devolverte de alguna forma lo que hacías por mí, pero jamás lo lograría, tú eras mi Dios. Mi vida cambió y deje de tener esa adicción hacía ti. Sufría, claro que sufría, pero luchaba, tenía por quien luchar. Y cuándo pasó un año, Alfonso y yo éramos grandes amigos, era lo mejor que había pasado por mi vida, ese hombre había sido mi salvación. Un día me ofreció otro trabajo. Trabajar para él, a tiempo completo, siendo su cuidador... A cambio, tendría un pequeño sueldo y una casa donde vivir, confortablemente ¡¡ Estar con él las 24 horas del día haciéndole la vida más fácil sería un placer!! Y me fui a vivir con Alfonso. Puedo decir que lo cuide lo mejor que pude e intenté que su vida fue plena. Salíamos de paseo y a la compra, dormíamos la siesta y volvíamos a salir de paseo, jugábamos al ajedrez y a las cartas, escuchábamos música clásica, aprendí a entenderla con él... Fuimos a una perrera y nos volvimos a casa con una perra pequeña que hizo las delicias de nuestros días. Alfonso nunca había tenido perro y estaba ilusionado y feliz. Le llamamos Piti, y él era feliz a su lado. Le dimos todo el cariño y amor que ese gran hombre se merecía. Y permanecí sobrio, sin tocar el alcohol mientras el vivió. Merecía ese esfuerzo, él había cambiado mi vida, me había enseñado valores que  eran desconocidos para mí, paciencia, entrega, amor, disciplina, empatía, sencillez...

Ahora vivo con nuestra perrita, Piti, en su casa. Me la dejó en herencia. Y su ahorros que no eran pocos, pero él nunca demostró que podía vivir como le diera la gana, era un hombre sencillo al que no le gustaba alardear de lo que poseía. Y yo aprendí de él, tarde, pero aprendí.
Volví a retomar el trabajo en la panadería, y soy un hombre nuevo y feliz, conocí la verdadera amistad.

  • Amistad nunca mudable, por el tiempo o la distancia, no sujeta a la inconstancia del capricho o del azar, sino afecto siempre lleno, de tiernísimo cariño, tan puro como el de un niño, tan inmenso como el mar. (José Zorrilla)

miércoles, 12 de junio de 2019

INTUICION FEMENINA


Aquel día iba yo había cogido el metro. Mi coche la noche anterior se había quedado sin batería, y tendría que llevarlo al taller en cuanto el trabajo me dejara un rato libre. No solía coger el metro, no es algo habitual, ya que al tener mi coche siempre me desplazaba en él. Había llovido mucho por la noche y estaba el cielo gris, no era un día bonito pero era un día más y siempre son bien recibidos, con agua o con sol. Esa era mi filosofía de vida. Aquel día iba a ser largo ya que tenía mucho trabajo atrasado e iba a tener que alargar mucho el día si quería conseguir sacar todo adelante. Las tareas de la oficina suelen ser latosas y aburridas pero era mi trabajo y ese día me tocaba estar allí sentada al pie del cañón con los números y las llamadas.

La gente se agolpaba en el metro, unos iban leyendo, otros estudiando y otros sencillamente mirando para el personal! Yo era de las últimas, iba mirando a todo el mundo e imaginando sus vidas. ¿Ustedes nunca lo hicieron? es realmente divertido, una forma de pasar el tiempo y de no saber nunca si se acierta o no...Si las suposiciones son verdaderas o falsas. Casi enfrente había un hombre y una mujer, el era joven, tenía pinta de banquero, con su gomina en el pelo y su corbata. Ella era mayor que él, por lo menos...20 años. Me llamó la atención su bolso de mano. Espectacular. De esos que podían costar  4 nóminas mías. Nunca podría yo tener esa clase de bolsos. ¡Yo para mí que tenían un rollo! No se hablaban pero cuando coincidían sus miradas salían chispas. Vaya imaginación la mía. Los observé largo rato y cada vez estaba más convencida. Seguí observando al resto de la gente y montándome mis películas. Cuándo los volví a mirar la mujer tenía la mano apoyada en el asiento y el hombre le rozaba la mano con los dedos. Ahí está sí señor, tenían un rollo fijo!! Llegaba ya mi parada por lo que me puse en pie y cual será mi sorpresa que ellos dos también se levantan. Genial!! Nos bajamos bastante gente en esa parada y yo emprendí el camino hacía mi empresa. Los llevaba delante, por lo que podía observarlos. Iban hablando muy disimuladamente.  Ella era una mujer mayor, pero con mucha elegancia y belleza. Llevaba un abrigo largo negro, y unos taconazos que... ¡¡ya los quisiera poder llevar yo y no andar como una cigüeña mareada!!! En su mano llevaba un bolso de marca. Si señor, una mujer muy hermosa. Y el joven...no se quedaba atrás. Esbelto y de gimnasio, vaya, de estos que se machacan para tener ese cuerpazo! La pareja perfecta. Pero eran amantes. Se les notaba o yo se lo notaba vaya! El se paró a hablar por el móvil, y cuándo pase a su lado escuche parte de la conversación. Llegaría tarde, tenía que ir a ver a unos clientes. ¡¡Vaya que cosas!! Comencé a andar más despacio para que ellos me pasaran y poder seguir mi historia, realmente era una historia interesante. Había descubierto a unos amantes en plena quedada!! Cuándo pasamos por un callejón pequeño, él le dio la mano a ella y la empujó para ir hacía allí. Era un callejón oscuro y sin casas, no entendía muy bien el porque tenían que ir por allí, por lo que decidí esconderme detrás de un contenedor para ver lo que hacían. Hasta ahí llegaba mi curiosidad!! No me habían visto y pensaba que ahí se besarían apasionadamente y mi historia ya tendría un final. 

Mi sorpresa llego cuándo el la arrincono contra la pared, y yo pensé " anda es de los que le va la marcha". Así era yo! Acercó su cara a la de ella y creí que ese sería el comienzo. Le habló al oído. Pero...a la mujer parecía no gustarle mucho lo que el joven hacía. De pronto vi una navaja en la mano del joven que iba directamente al pecho de ella. Quise gritar pero me tapé la boca. ¿Quién me había mandado meterme en este lio? Estaba aterrada  horrorizada y paralizada. Mi corazón en vez de golpear sangre debía de estar golpeando chispas porque estaba eléctrica de miedo. La mujer se fue deslizando por la pared lentamente mientras lo miraba con los ojos muy abiertos. Salí del contenedor y empecé a correr como alma que persigue el diablo. El no me vio. Pero yo los había visto a los dos. Sabía lo que tenía que hacer y eso mismo hice.

Os contaré el final de mi historia para no alargarme demasiado. Llamé a la policía y gracias a mi llamada la mujer se salvó. Eran amantes, y él le había pedido que dejara a su marido y a sus hijos. Ella se negó, era solo una aventura, y el joven apuesto y elegante, quiso acabar con ella. Pero ahí estaba yo para cambiar el rumbo de sus vidas. El hombre terminó en prisión, gracias a la descripción de esta menda, y la mujer terminó después de varias operaciones, curándose, y volviendo a su vida. Cada año, en esa misma fecha, quedamos juntas para cenar, y siempre me trae un regalo. Siempre la misma cosa, un bolso de los que yo jamás soñaría poder comprarme.

La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre.

lunes, 8 de abril de 2019

AMANTES

Dicen que la mentira tiene las patas muy cortas.  A mí nunca me hizo falta tirar de refranes para saber que me mentías. Tú mirada lo decía todo. Era dubitativa, esquiva, nerviosa. Tus manos se entrelazaban de una forma peculiar, en la que los dos dedos meñiques se frotaban y parecían dispuestos a emprender un pequeño baile por la mano. Esa noche supe que era mentira todo lo que me estabas contando, esa noche supe que  me estabas mintiendo. Quizás para no hacerme daño, quizás para no verme sufrir, pero todo lo que me estabas contando no era cierto. Tus ojos y tus manos te delataban. Toda una vida trabajando juntos te da ciertos privilegios que otros no tienen. Me estabas diciendo que las cosas no iban bien en el trabajo, que había que comenzar a hacer recortes, que sobraba gente...y yo sabía que no era como lo estabas diciendo. Las cosas no iban bien, era cierto, pero nos podíamos arreglar, no hacía falta que nadie se fuera de la empresa. No hacía falta que la gente se quedara sin trabajo, había más formas de arreglarlo. Pero no me estabas preguntando. Ya estabas dando por sentado que había gente que se iría al paro. Dijiste de comenzar por Alexia. A mi me chocó ya que sabía de vuestra buena relación. Sabía que erais buenos amigos, y comenzar por ella no me pareció normal. Te pregunté cómo te habías decantado por ella y tú contestación fue cuánto menos alucinante. Porque sí. Y así...me mandaste al despacho de Alexia y como pude le trasmití tus palabras, pero con más tacto. Alexia no se lo podía creer. Tú estabas escuchando y mirando desde la puerta de enfrente. La sombra te delataba. Lentamente Alexia se levantó, pasó el brazo por su mesa y tiró con todo lo que había en ella, incluido el portátil. Abrió la puerta y llamó a tu despacho. Los gritos se oyeron en toda la planta. Todos nos enteramos de porque se iba Alexia. Una noche de juerga, te había propasado con ella. Y ella no dijo nada, hasta que seguiste con el temita y decidió ese mismo día ir a recursos humanos. No le dio tiempo. Te encargaste de que tú artimañas quedaran ocultas bajo un despido.

A las dos semanas me llamaste a mí al despacho. Ahora me tocaba a mí, eso me dijiste. Y me pregunté enseguida el porqué. Conmigo...¡¡.no te habías sobrepasado nunca!!¿Cuál era tu motivo oculto? Mi cara era un poema, tampoco lo esperaba, pero me imagino que como Alexia. ¡¡Estaba resultando que no te conocía querido amigo!!Detrás de cada despido había una causa que nada tenía que ver con el trabajo. Te estabas sacando a la gente de encima que te molestaba, y yo no sabía que tenías en mi contra. Éramos compañeros desde hacía muchos años, nuestras mujeres eran amigas, nuestros hijos hacían deporte juntos, salíamos muy a menudo a cenar juntos y de viaje. ¿Y me hacías esto? No te supliqué, solo te miré fijamente y recogí mis cosas. Era un adiós definitivo. No quería volver a verte, pero si quería saber el motivo de mi despido. Lo primero que hice fue ir a tú casa, a preguntarle a tú mujer. ¡Fui el último en enterarme! Habías tenido una aventura con mi mujer de varios años, y ahora ella pretendía que vivierais juntos. Ibais a preparar el divorcio para poder casaros. ¡Alucinado me quedé! ¿Y por eso pretendías despedirme?...para quedarte con mi mujer...¡¡No hacía falta tanta parafernalia hombre!! ¡¡En cuánto ella me hubiese pedido el divorcio yo le hubiese dicho que sí inmediatamente!! ¿Y sabes el por qué? Porque yo también tenía una aventura con tú mujer desde hacía unos años!!!!

Al final te demandé, demostré que mi despido no tenía nada que ver con el trabajo y fui readmitido. Tú y mi mujer ya vivíais juntos, pero tú te fuiste al paro y yo volví al trabajo. ¡¡¡Yo me quedé con tú mujer y tú con la mía!!!

Una mujer que huye con su amante, no abandona a su marido. Le libra de una mujer infiel. – Sacha Guitry

viernes, 22 de marzo de 2019

SECRETOS

¿Quién no tiene algún secreto en su vida? Levante la mano por favor. No se lo cree ni usted. Todos, absolutamente todos guardamos algún secreto. Unos más importantes que otros, otros inconfesables. Algunos nos sacan el sueño y otros nos producen pesadillas. Mi secreto, es de los que no te dejan dormir, de los que te producen pesadillas y angustia. De esos secretos que si se saben te arruinan la vida, por lo que es mejor tenerlo guardado en tú corazón y jamás compartirlo. Ni a tú mejor amigo, ni en un momento de debilidad. Los secretos, son eso mismo...secretos. Secretos que deben de pertenecernos y gestionarlos como mejor sepamos. Yo a lo largo de mi vida, aprendí a gestionar una parte del mío, pero la parte más complicada no sé cómo gestionarla. Me puede arruinar la vida y la de los míos también.

Una noche que había bebido más de la cuenta, estuve a punto de contárselo a un buen amigo. Pero, gracias a Dios, no lo hice. Ese que yo creía tan amigo, resultó ser un fraude. Su amistad no valía la pena. Y muchas veces recuerdo ese momento en que ¡casi suelto por mi boca mi gran tragedia! Seguramente ahora mismo, sería todo de dominio público. Lo hubiese contado todo, a mi familia y al resto de mis amistades. 

No suelo dar consejos, no soy quién, pero os diría...que jamás contéis un secreto. Es vuestro y no se comparte. Duele mantenerlo dentro de nosotros. A veces, querríamos gritarlo a los cuatro vientos y liberarnos de esa pesada culpa que nos aprieta el corazón. ¡Pero ojo! Ni se os ocurra.

Y ahora...al grano. ¿Queréis que os lo cuente? Estoy de nuevo dudando...Me oprime demasiado y necesito liberarme, necesito soltar mis culpas y poder dormir tranquilo. Pero...¡¡¡siento deciros que no os lo voy a contar!!!

¡¡¡Es...mi secreto!!!!

A quién le cuentas tu secreto le vendes tu libertad. Anónimo.

lunes, 4 de marzo de 2019

EL DIABLO SE VISTE DE ROSA

Mi madre siempre me decía que de pequeña, era una niña caprichosa y que todo lo quería comprar. Eso es una estupidez. Todos los niños lo quieren todo, yo no era distinta a los demás. Cuando fui creciendo, ella siempre me recalcaba que siempre quería todo y que no podía ser. Mi madre pecaba de ser muy pesada y cansina. Volvemos a repetir lo de siempre. ¿Quién no quiere comprar cosas? Era una adolescente y para rematarlo muy guapa. Necesitaba comprarme cosas, mi pelo tenía que lucir siempre impecable y mis uñas perfectas. Parecía que mi madre no comprendía que la belleza hay que cuidarla y trabajarla, nadie regala nada. Pero ella erre con erre que ¡no podía gastar tanto en mí! Vaya estupidez, para eso está trabajando. Yo nunca pedí venir a este mundo, y si ella fue la responsable de que yo esté aquí, ahora su responsabilidad es cuidarme y colmarme de caprichos. A veces, la miro de reojo y la veo mirándome de una forma extraña, observándome...como si quisiera leerme el pensamiento. ¡Imposible!. Mis pensamientos me pertenecen y no los pienso compartir. Menos mal que mi padre es distinto. El sabe de mi belleza y atractivo, sabe que debo de cuidarme, la belleza te abre muchas puertas, y yo estaba dispuesta a que empezaran a abrirse en menos de que canta un gallo. Me estaba hartando de aguantar a mi madre, y lo que salvaba la situación era mi padre que era un santo. Nada que ver con mamá. Todo lo que yo le pedía me lo traía inmediatamente. El era bueno y amable, dispuesto a ayudarme en todo, dispuesto a hacerme la vida agradable y feliz. ¡Lo adoraba!

Una tarde de verano, en la que hacía un calor sofocante, estaba yo refrescándome en la piscina. Papá y mamá entraron en el jardín y se sentaron en la mesa. Estaban hablando, susurrando casi. Yo estaba en el agua pegada al bordillo e intenté agudizar el oído. No me gustaba cuándo susurraban. Mamá le estaba diciendo a papá que no podía consentirme todo, que dejara el miedo a un lado y se enfrentara a mi. ¡Será pendeja la muy mala! Estaba poniendo a mi padre en contra de mí!!!!! Papá le decía que me tenía miedo, que lo mejor era darme todo lo que pedía y que ella tenía que hacer lo mismo. ¡¡ Vaya vaya!!! Estos tortolitos se estaban desmadrando. Y acto seguido comenzaron a hablar de otros temas más interesantes. La herencia. La rica herencia que me esperaba en cuánto ellos faltaran. Sería libre de comprarme cuántas cosas quisiera sin dar explicaciones ni poner cara de ñoña. Tendría el mundo a mis pies y  lo tendría todo. Belleza y dinero. No podía esperar mucho para poner mi plan en marcha. La ansiedad ya me estaba devorando por dentro. Estos dos estúpidos tenían que desaparecer del mapa. Llevaba años planeando como iba a hacerlo. Estaba todo atado y bien atado. A pesar de ser joven, esta idea la llevaba maquinando en mi cabeza desde que era una niña. 

El día elegido, me vestí de rosa. De arriba abajo. Zapatos vestidos y bolso. Era un color que mi madre odiaba, se lo dedicaría en su último día. Sabía que se servirían por la noche un whisky, el cual yo había "edulcorado" previamente. Cuándo ya llevaban media hora los dos solos, tomando su bebida fresquita, hice yo mi aparición. Iba preciosa. De rosa de los pies a la cabeza. Mamá me miró y enseguida se dio cuenta que era el día elegido por mi para que desaparecieran de mis vidas. Tiraron los vasos al unísono, y se tiraron los dos en el suelo retorciéndose, pero lo último que vieron, fue a mí...vestida de rosa. Impoluta. Impecable. Hermosa. Libre.

¿Es usted un demonio? Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.
Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) Escritor británico.

lunes, 12 de noviembre de 2018

LOS FANTASMAS




Te había ido repentinamente una mañana de otoño, y yo no supe encajar la vida sin ti. Todo dejó de tener sentido, no había alicientes...no había motivos para vivir, no había motivos para nada. Me hundí en la depresión más grande que podía imaginar. Todos los días eran noche...todos los días eran negrura, una negrura espesa y densa. La vida era difícil sin tú presencia física, sin tus consejos, sin tu amor desinteresado, sin tú compañía, sin tus risas y bromas. Era difícil emprender una nueva vida sin contar contigo. Nadie podía suplirte, nadie podía reemplazarte, nadie podía consolarme. Recuerdo una vez en la que me dijiste que aunque te murieras, harías lo posible para permanecer a mi lado, para cuidarme, para seguir amándome. Y ahora...no estabas conmigo. Te debías de haber encontrado con fuertes barreras porque yo no notaba tu presencia y eso hacía la pena más amarga. Estaba pendiente de cada cosa que ocurría a mi alrededor, cada ruido de escuchaba...siempre pensaba que eras tú mandándome señales. Señales que estabas a mi lado, señales que me avisarían de que hay otro mundo y en el que en algún momento podríamos volver a estar juntos.

Pasaban los días y el comienzo de los meses y yo seguía hundida en el lodo, en el fango. La vida no tenía sentido, estaba sola en el mundo y no encontraba ningún aliciente para seguir con mi vida. Ese día, yo miraba las pastillas que estaban encima de la mesa con cierta fijación. Elucubraba sobre cómo podía detener mi vida, pero el miedo era más poderoso que yo, y dudaba. De pronto, las dos cajas de pastillas se cayeron al suelo. ¡Ahí supe que estabas a mi lado, que por fin habías logrado alcanzarme y estabas conmigo! Habíamos hecho un pacto, si había vida después de la muerte, te pondrías en contacto conmigo. Ansiaba cada cosa distinta que ocurría en la casa, cada pequeño detalle que me llevaran a intuir que eras tú, que me protegías, que estabas a mi lado. Los días pasaban y los acontecimientos iban ocurriendo. Tirabas vasos, movías sillas, me desordenabas la ropa. Y yo era feliz, te sabía a mi lado. Una noche, creí escuchar tú voz llamándome. No quería obsesionarme pero...eras tú. Y de pronto...escuché también la voz de tú madre. ¡Hablabais entre los dos, como si yo no os escuchara! Comentabais lo desesperada que estaba, y tú madre decía que siempre había estado un poco loca, y tú pérdida me había trastornado más. Yo no sabía si reír o llorar. ¡Mi suegra también había venido! Esa noche fue divertida. Me sentí acompañada de nuevo. Estabais los dos pero se iba sumando gente, la vecina del 2 piso que se había muerto recientemente y el seño Paco, el de la tienda, que le había quedado a deber una de las facturas de la compra. Hablaron hasta el amanecer. Era un jolgorio de voces que no paraban ni un segundo. Al alba mi cabeza estallaba. Intenté irme a descansar pero los escuchaba desde la cama. Eran conversaciones divertidas y con muchas risas, pero después de varias horas se hacían agotadoras. Me quedé dormida mientras seguían parloteando. Caí en un sueño profundo y relajante. Por fin había conseguido dormir después de tantos meses. Cuándo a media mañana me desperté, seguíais hablando y yo me senté a escucharos. Quería hablar con vosotros pero no me escuchabais. Intente saber cuántos estabais allí. Erais demasiadas voces, demasiadas personas hablando. Descubrí que se habían sumado mas personas. Distinguí la voz de Maria, mi amiga, la de Pedro, y varias voces más que no era capaz de recordar. Me senté a escucharos, tú decías que eso de la muerte era un asco. Que nos vendían algo muy bonito y aquello era todo menos bonito. Pronto todas las voces comenzaron a opinar y de nuevo la jauría humana volvió a llenar la casa de voces y gritos. ¡Todos opinaban sobre la muerte y sus consecuencias y unos pisaban a otros al querer hablar! Fueron horas de cuchicheos, risas y voces en alto, hasta que finalmente me cansé y grité hasta que me dolían los pulmones. ¡No aguantaba ni una opinión más! se oyeron risas y más risas, ¡¡¡se estaban riendo de mí!! Ya era lo que me faltaba. Sonó el timbre de la puerta y era mi vecina y amiga, Ángela. Me había escuchado gritar y venía a ver si me encontraba bien. Opté por hacerla pasar y que ella misma escuchara. El silencio era abrumador. Las voces habían desaparecido. Nadie hablaba, era como si se confabulasen para hacerme quedar en ridículo. Ángela pasó un rato conmigo y yo decidí no comentarle nada ya que había un silencio absoluto en mi casa. Hablamos y le conté como te echaba de menos, a lo lejos...ligeramente...escuché una risa. Giré mi cabeza para todas partes y afiné mis oídos. Si. Se escuchaban unas risas a lo lejos. Me enfadé y elevé la voz de nuevo gritando. Ángela estaba descompuesta, mirándome con los ojos salidos de las cuencas. Yo intenté explicarle lo que estaba ocurriendo, pero ella asustada intentaba consolarme y decirme que me relajara. Fue a la cocina y me hizo una tila, en ese momento yo aproveché para reñiros, no podíais hacerme eso, Ángela iba a pensar que estaba loca. Mientras os reñía la observé de refilón mirarme desde la cocina asustada. Salió de casa asustada, descompuesta por mi forma de actuar y ahí estabais vosotros de nuevo parlamentando. Mi casa volvía a ser un bullicio de voces. A la media hora llamaron a la puerta, cuando abrí, como por arte de magia, las voces se callaron. Ángela había llamado a la ambulancia y venían los médicos. Yo me revelé e intente explicar lo que estaba ocurriendo, pero el médico parecía no hacerme caso. Intentaba hablar conmigo y me dio una pastilla y me puso una inyección. Ya no me enteré de nada más. Solo escuché la palabra esquizofrenia, y me dormí.

El médico, seguido de Ángela, abandonó la casa. Me llevaban al hospital. Tenían que ingresarme en la unidad psiquiátrica. Tenía delirios y escuchaba voces. Eso era motivo de ingreso. 

Ángela cerró la puerta de mi casa llorosa y quejumbrosa. De pronto, escuchó voces en el interior. Mechas voces a la vez, atropellándose al hablar y carcajadas muy sonoras. Abrió la puerta asustada y las voces dejaron de escucharse. Asustada cerró la puerta de nueva y de nuevo volvieron a escucharse las conversaciones en tono elevado y atropelladamente, voces de hombre y de mujer, voces alegres y voces asustadas, voces...distintas voces. Ángela desesperada, bajó las escaleras atropelladamente. Quería avisar al médico de lo que ocurría, pero...apoyo mal el pie y cayó escaleras abajo.

“Ser visto es la ambición de los fantasmas. Ser recordado, la de la muerte”. Anónimo