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martes, 26 de agosto de 2014

Gracias mis queridos lectores!

Nunca me cansare de daros las gracias a todos  los que entrais a leer mis relatos. Gracias a todos vosotros, ya llegamos al 1.000.888 visitas. Un blog que fue creado, en un principio para mī. Para satisfacer mi curiosidad y para aplacar mis ansias de escribir. Hoy os agradezco a cada uno de vosotros vuestra visita ya que con ellas me anima a seguir haciendo algo que me encanta, sin mås pretensiön que esa...escribīr...para vosotros y para mī.

Gracias!!!!!!!!

Midala

domingo, 24 de agosto de 2014

MAMÁ SE MUERE

"Hoy tengo sentimientos encontrados...mamá se muere y yo no siento nada. Me siento miserable por ello y cruel, pero no puedo cambiar lo que siento por más que lo intento. Veo a mis hermanos alrededor de la cama agobiados y llorando. Y yo...aquí...apartada...en una esquina sin saber lo que hacer. No siento y quizás debiera de sentir. Grito para mis adentros que alguien me ayude a sentir su pérdida pero es imposible.

Mamá me abandonó cuando yo era muy pequeña. Me dejó en la Iglesia. Y me crié con las monjitas hasta que crecí y decidí buscarme la vida por mí misma. Mi infancia fue...triste y apagada,  mi fiel reflejo de hoy en día. Las monjitas nos enseñaban a su manera...a las 8 desayuno...después a Misa...a clases...y por la tarde a clases de costura...punto...ganchillo.Y de vuelta a Misa.Nunca supe lo que era una caricia…ni un beso…nunca celebré un cumpleaños…ni unas navidades…nunca recibí un abrazo cuándo lloraba de angustia…Nuestra vida allí era negra como las tinieblas, llena de angustias y miedos.

 Hoy en día sigo haciendo lo mismo. Las mismas cosas a las mismas horas. Porque me gano la vida con la costura...con el ganchillo...nada varió. Tan solo que ahora pongo música mientras coso o calceto. Tengo una buena clientela para la que hago ropa y con eso me gano la vida. Pero mi vida se sigue reduciendo a las cuatro paredes y a mis rezos.

Hace tres días, apareció por mi humilde casa un joven que me dijo que era mi hermano. Yo no tenía hermanos...ni tenía padres...no sabía de que me hablaba ese joven alto y fuerte que tenía delante de mis ojos. Me dijo que llevaban tiempo buscándome y que por fin habían dado conmigo. Era su hermana, y tenía cinco hermanos más. Estaban encantados de reencontrarse conmigo. Y mis padres aún vivían. Aunque mi madre se estaba muriendo. Yo no asimilaba lo que el joven decía y era como si lo que hablaba no fuera conmigo. Yo... ¡nooo tenía padressss! No era tan difícil de entender...a mi me abandonaron y nunca quisieron saber de mí...ahora ¿se quieren despedir?...Despedirse de mi...que me crie sola sin cariño ni amor...en medio de rezos y normas estrictas...en medio de llantos reprimidos y angustias ocultas...en medio de pesadillas tenebrosas y miedos a no ser amada nunca más. Hoy me pedían que acudiera a despedirme de mamá...como él la llamaba. Yo no tengo madre, yo soy hija de la calle, soy mi propia madre y mi propia familia. Soy una mujer marcada por lo que mi madre hizo, soy una mujer triste y enjuta, callada y amargada, no sé lo que es amar ni ser amada y hoy me piden que dé amor...

Fui con él a su casa. No era la mía. Estuve con ellos tres días mientras su madre agonizaba. Mis supuestas hermanas  me decían que me acercara a la cama y hablara con ella, que le dijera que estaba ahí, para darle un beso de despedida. Pero a mi no me salía nada. Veía a una mujer mayor en la cama, agonizando, pero yo no sentía nada por ella. Solo un vacio que me aterraba. La familia estaba toda unida, y yo estaba en una esquina sin saber en dónde podía encajar. Yo allí no encajaba. Esa no era mi familia. Salí por la puerta para irme y uno de los jóvenes me agarró del brazo. Hizo una seña a todo el mundo y la habitación quedó vacía y el silencio. Me arrastró hasta la cama. Me agarró por los hombros y me sentó. El se fue. Yo contemple a la señora que tenía delante. Una mujer mayor, gruesa, con ojeras y olor a muerte. Pálida...y cuándo me acercó su mano a la mía estaba fría...tan fría como la muerte. Intentó hablar, pero se agotaba. Me apretaba la mano con fuerza y decía en bajo "mi niña". Muchas horas solas en la habitación fueron las que me llevaron a saber que había ocurrido conmigo. Yo era la sexta hija que tenía. Había nacido un día frío de diciembre y no podía darme de comer ni mantenerme. Tenía cinco hijos más. Y decidieron entre ella y su marido, dejarme a las puertas de la Iglesia. Sabían que así tendría una vida mejor. Ellos siempre me habían añorado y llorado mi marcha. Yo escuchaba en silencio y no le solté en ningún momento la mano, pero mis sentimientos eran nulos. Me hablaba de añoranza y me buscan cuándo se muere para pedirme perdón...me hablan de vida mejor...cuándo yo no sabía lo que era amor, ni tan siquiera un beso o una caricia. Era la primera vez que alguien me daba la mano...me daban las mano para poder morir en paz. 

Sus explicaciones la agotaron y murió con sus manos entre las mías. Me quedé unos segundos a solas con ella e intenté llorar. Las lágrimas no se buscan...acuden...y a mí no acudían. Salí de la habitación y llamé a los jóvenes.

- No quiero que me busquéis nunca más, yo no tengo familia. Permanecí con vuestra madre por caridad, no por amor. Por favor, dejarme vivir la vida que me impusisteis. Vosotros hoy tenéis dolor. Yo solo tengo indiferencia.

Nunca más volví a saber de ellos. Y yo nunca pude amar ni ser amada. Mi vida estaba marcada por la indiferencia."



Esto es un relato que nada tiene que ver con mi realidad.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices. Proverbio griego




martes, 12 de agosto de 2014

AMANTES (FINAL)


"Los meses iban pasando y los años iban transcurriendo. Y todo seguía igual. Yo seguía añorando los instantes con ella y el poseer una parte de su vida que no me correspondía, ser partícipe de su día a día con sus hijos...con su trabajo...con sus amigos. Yo tenía mi vida independiente, mis amistades, que nunca supieron de ella hasta llegado el momento. Supimos ocultar nuestras emociones y nuestros sentimientos, tragarnos nuestros remordimientos e intentamos no destrozar más vidas que las nuestras.

Nuestros encuentros eran en mi casa, siempre por las tardes o por las mañanas. Cuándo ella podía hacer una escapada, cuándo el salir de casa no fuera un motivo de extrañeza o de desconfianza. Con los años los encuentros eran más relajados, ya que sus hijos fueron creciendo y la dependencia de su casa era cada vez menor. Sus hijos trabajaban y su marido también. Nosotros lo teníamos por fin ya más fácil. Seguían siendo unos encuentros llenos de ternura y amor a pesar de los años. Nos queríamos con locura. Quizás porque no habíamos compartido suficientes horas al día juntos, puede ser, aunque lo dudo. Lo nuestro era amor de verdad. Un amor que había llegado un día tarde. Solo un día.

Ana tenía las llaves de mi casa. Era el día de mi cumpleaños y quiso darme una sorpresa. Nunca creímos que sospecharan de nosotros. Pero estábamos equivocados. Su hijo mayor, sabía que su madre tenía un amante. Ese día la siguió y la vio entrar en el portal. Yo aun estaba trabajando. No pensaba llegar a casa hasta más tarde de lo habitual. Me resultaban difíciles ciertas fechas sin ella. Y Ana entró en casa. Encendió velas y sacó de una bolsa que traía comida preparada. Puso un mantel que encaje, que traía de su casa y guardó la tarta en la nevera. Oyó que alguien andaba en la puerta, y pensando que era yo, fue a abrir. Pero era su hijo el mayor, que lleno de rabia y odio, acuchilló a su madre hasta matarla. Cuándo su ira remitió, se dio cuenta de que era a su madre a quién había matado, no a mi. Las luces de las velas le habían impedido ver que era su madre no yo, a la que había asesinado.

Cuando yo llegué a mi casa y vi la puerta abierta, pensé que ella estaba allí y al abrir la puerta, me encontré a su hijo llorando agarrado a su madre. El mundo se derrumbó ante mí. Ana estaba muerta. Me derrumbé en el suelo como un muñeco de trapo, ante los ojos de Alex llenos de odio y rabia. Lloramos durante mucho rato preguntándonos a la vez el por qué. Le pedí que se calmara y que llamáramos a su padre. Le teníamos que dar una explicación. Ana hubiera querido que así fuera. Alex lloraba desgarradoramente culpándose de la muerte de su madre y me echaba a mí la culpa de lo ocurrido. Yo llamé a su marido y le inste a que viniera a mi  casa inmediatamente, diciéndole que había ocurrido una tragedia.

La realidad siempre supera la ficción. La llegada de Alejandro y los siguientes acontecimientos fueron trágicos. Los dos me culpaban a mí de lo ocurrido pero la mano ejecutora no había sido la mía. Había que tomar una decisión. Y tenía que ser ya. Alejandro, dijo que sería él quién se declararía culpable de lo ocurrido. Jamás consentiría que su hijo fuera a la cárcel. La situación era irreal. Estábamos hablando de quién se declararía culpable de haber matado a Ana, cuándo ella estaba allí a nuestro lado, mirándonos...con los ojos aún abiertos.

A partir de ese momento mi vida se convirtió en un tormento. La noticia salió en todas las noticias y periódicos. Todo el mundo se enteró de lo ocurrido. Alejandro se declaró culpable de la muerte de su mujer y yo no volví a querer relacionarme con nadie a partir de ese momento.

Pasados unos cuantos meses de la muerte de Ana, en los que los días eran pesadillas, y las horas estaban llenas de angustias, me llegó a casa una copia de un certificado de unas pruebas de ADN. Alex, el hijo de Ana, era mi hijo."

El que ama a una casada, puede morir de cornada.



jueves, 7 de agosto de 2014

AMANTES (I PARTE)


“Era mi amante, mi compañera, mi amiga y sin embargo sabía que jamás sería su esposo, pero nunca importó. Yo siempre estaba a su lado cuándo ella me necesitaba, cuándo sus hijos se ponían enfermos y sus miedos y ansiedades aparecían, ahí estaba yo, al otro lado del muro, para consolarla y ayudarla. Cuándo se murió su hermano en un fatal accidente de tráfico, ahí estaba yo...escondido del mundo y de las amistades, en la oscuridad, para consolarla y amarla. Mi vida, como la de todos y todas las amantes no fue fácil. Vivir en las tinieblas, sin tener vida social, siendo el amigo perfecto...es cuanto menos...difícil. Muy difícil.

Ana y yo llevamos juntos desde el mismo día que se casó. La noche anterior a su boda, la conocí en su despedida de soltera. Y hasta hoy, 25 años después, estábamos juntos. La vi casarse...la vi tener hijos...la vi crecer y madurar...la vi amar a dos hombes y vi su desesperación. También me vi a mí...solo estos 25 años. Pendiente de sus llamadas, de sus citas, de sus malos humores y angustias, de sus remordimientos. Ahí estaba siempre yo esperándola con una sonrisa. Como el niño que espera una recompensa por las buenas notas. Ese era yo. Siempre esperando por ella. 


Ana nunca se planteó nada más que tener una doble vida. Decía que el daño que podía hacerle a su marido podía ser enorme y no se lo merecía. Y yo con tal de tenerla a mí lado...le pasaba todo. Sabía a lo que me había arriesgado el día que comenzamos esta historia. Ella se casaba al día siguiente y yo fui a verla a la Iglesia. Estaba preciosa. Era un ángel vestido de blanco y rodeada de flores. Sonreía con una risa nerviosa y dubitativa. Me vio. Cruzamos una mirada intensa y llena de pasión. Pero dio el sí quiero. Y nuestra historia siguió. Siguió como siguen las fuertes granizadas después de una tormenta. Siguió como siguen las manadas de mosquitos en los fuertes días de calor. Era imposible frenarnos. Comenzamos con una fuerte atracción mutua, algo que nos electrizaba y nos ponía los vellos de punta, algo que necesitábamos para vivir, para salir de la monotonía y del hastío diario. Pero después se convirtió en amor, en cariño, en enamoramiento. Después ya era una necesidad el estar juntos, a pesar de mi soledad, de mis noches solo y mis almuerzos tristes y apagados. Llegar a casa a la hora del almuerzo quizás era lo peor. Tener que poner siempre un plato en la mesa, sin conversación, sin nadie enfrente para poder hablar e intercambiar los acontecimientos del día a día. Pero los días más duros eran en su cumpleaños, o su aniversario de boda...o las navidades. Su llamada a escondidas a altas horas de la madrugada, era mi única recompensa. Oír su voz compensaba todo ese vacío que sentía yo sin ella. Me contaba los acontecimientos...me decía que me echaba de menos...que no podía vivir sin mí y eso era suficiente para que yo me conformara. Era parte de mí vida y parte de mi ser. Era mi mujer. Aunque no estuviéramos casados. Era la mujer que yo había escogido para vivir con ella el resto de mis días, la mujer a la que compartía con otro, la que tendría hijos de otro hombre pero no míos. Yo asumía ese plan. Aunque no negaré que dolía. Quisiera haber sido yo el que dijera "Yo Carlos, quiero a Ana por esposa, en las alegrías y en las penas”. Pero no fui yo. Fue él. Y los dos hijos fueron de él. Y la mayor parte de su vida le perteneció a él. Aunque los momentos más trágicos de mi vida estaban por venir."

domingo, 13 de julio de 2014

MI ANGEL DE LA GUARDA

Estaba triste y abatido, este revés de la vida no lo iba a poder superar nunca. Se había ido su  mujer, había sido su amiga y su amante, su compañera de risas y lágrimas, habían compartido juntos 50 años en común y tenido 5 hijos. Antes de morir, le "ordenó" salir a la calle, que no se quedara en casa como si fuera ya un abuelo mayor, que saliera al jardín para ver jugar a los niños, que a ellos les gustaba mucho hacerlo. Juan, cumplía su promesa cada día. Llegaba al mismo banco donde se sentaba con ella y la añoraba. Esa mujer tierna y alegre que había sido su Matilde, amante de su familia y de sus amigos, lo había dejado en el tramo final de su vida. Ella se había ido primero, dejándolo cojo y manco sin su presencia.

Se sentó a su lado una anciana con un libro. Mercedes, así se llamaba, iba todas las tardes al jardín a leer. Ella conocía de vista a ese señor y a su mujer, pero ya llevaba unos meses viéndolo solo, por lo que se imaginó que su mujer había fallecido. Decidió hacerle compañía y se sentó a su lado.

- ¿Oiga, me podría decir el título del libro? Hoy cogí el primero que me salió de la estantería. Será releído de nuevo.

- Claro que no me importaría decirle el título del libro si llevara las gafas encima pero como no las llevo, no se lo puedo decir.

A Mercedes le dio un ataque de risa y le dijo que malo era no llegar a viejo, pero llegar con estos achaques hasta se hacía divertido. Mercedes era una mujer muy vital, con una energía tremenda a pesar de sus 86 años y un sentido del humor espectacular.

- No vemos... no oímos y si nos sacamos la dentadura postiza parecemos todos unos clones.- Reía Mercedes.

José, reía a carcajada, pero no sabía si esa buena mujer era una loca o sencillamente vivía la vida con alegría.

Pasaron la tarde en el jardín, ella le contaba sus peripecias con su auto, porque ella conducía y José se mataba de la risa, imaginándosela sin ver y sin oír, pero conduciendo un coche. Lo contaba todo con una gracia y olé que tenía la buena de la mujer...Ya no recordaba las señales de tráfico, pero ella seguía cogiendo su cochecito para ir a sus recados. Iba despacito, eso sí, así evitaría accidentes, decía ella toda llena de razón, cuándo no sabía los que podría haber provocado con su lentitud!!! La tarde fue  muy agradable y José volvió a sonreír.

Todas las tardes esperaban el uno por el otro para contarse sus batallas matinales, sus quehaceres diarios y sus lastimas de enfermedades. Mercedes se reía muchísimo. Era una gran mujer y muy divertida. José estaba encantado de estar con ella, pues hacía más llevadera la pérdida de su esposa. Todas las tardes bajaba al jardín, esperando encontrarla para hablar de sus batallas.

Pero un día de invierno, Juan no se presentó a la cita, ni al día siguiente, ni al otro. Mercedes pasó unos días muy tristes pues le había cogido cariño. Lo esperó un mes sin ningún resultado y pensó lo peor; entonces, miró al frente...vio lo que había, y se acercó a un ancianito que estaba sentado en un banquillo solo.

-  Caballero… ¿Me podría decir el título del libro? .Hoy cogí el primero que me salió de la estantería. Será releído de nuevo.

Todos tenemos un ángel detrás de nosotros. Nuestra misión es encontrarlo!!! Midala, 1961-2........:):):)

jueves, 26 de junio de 2014

ENVIDIA

"Hace unos días, me encontré a Pedro por la calle y tengo que reconocer que estaba  mejor que nunca. Hacía muchos años que no lo veía y me dio la sensación de que había rejuvenecido varios años. Hablamos durante largo rato sobre nuestras vidas y sobre cómo nos iba todo por el camino que habíamos emprendido.
Me contó que hacía un año se había casado y que le iba muy bien. Había contraído matrimonio con una mujer 10 años más joven que él. ¡Vaya suerte que tienen algunos! Me enseñó la foto de su preciosidad de mujer, y es que era eso, una preciosidad. El tonto de Pedro, que siempre había sido un tonto y míralo por donde, casado con una jovencita. Pero claro, si pensamos que Pedrito, era el dueño de varias mueblerías, pues ya está. Salía todo. ¡Porque para casarse con Pedro hacía falta tener agallas! No era un hombre de luces ni despierto, de hecho, el negocio se lo había dejado su padre. El padre es quién tenía el mérito. El había abierto dos mueblerías y se las había dejado funcionando a su hijo, y él había abierto dos más, pero porque había tenido mucha suerte con sus empleados, que le habían ayudado mucho y habían tirado mucho del negocio, porque si llega a ser por él...es imposible que lleve un negocio. Y ahora resulta que su mujer está embarazada, porque quieren tener varios hijos, por lo menos tres, me dijo Pedro. ¡Hahn no saben lo que les viene encima! tiene uno que estar muy loco para tener un hijo con los tiempos que corren.

Me invitó a tomar unas cañas mientras hablábamos y me contó que quería abrir más mueblerías fuera de la región, que estaba pensando en la expansión. Pero.... ¿que sabe Pedrito de expansión? Si este es tonto. Y seguro que abre otra tienda y tiene suerte en encontrar a unos buenos vendedores. Si es que la vida a veces es injusta, unos mucho trabajar para no tener nada, y a otros se lo dan todo hecho. Yo trabajo muchas horas al día y sin embargo siempre estoy sin un duro y este imbécil me cuenta que se van a ir de viaje al extranjero 15 días. A conocer París. Ni más ni menos. Yo entre el alquiler del piso, los gastos del coche, mis juegos de por la noche por internet, que eso desde luego no es un lujo, es una obligación. Salir del trabajo y jugar un rato a apostar en internet es un entretenimiento que es imprescindible en mi vida. Y con eso se termina casi mi sueldo. Y al idiota este parece que le va a las mil maravillas. Me dice que viven en el centro pero que compraron un chalet en las afueras, para que cuando nazca el niño su mujer pueda estar al aire libre con él. Yo por tener no tengo ni tienda de campaña. Me pongo colorado de la rabia que me da. La vida es muy injusta con algunos. Yo no me merezco la vida que llevo. Ni tengo mujer ni hijos ni gallos que me canten. La última pareja que tuve me dejó porque me dijo que el dinero que ganaba lo gastaba todo en el juego. Vaya idiotez. Yo gasto lo que me da la gana.

Me habló de seguros...de planes de pensiones...de intereses de las cuentas....este tío está forrado vamos. Y es que es un niño de papá. Si lo hubiera tenido que currar como los demás no viviría así. Dice que trabaja doce horas diarias y... ¿que se cree que hacemos los demás? No tantas horas pero casi. A este tío la vida lo trata demasiado bien y estoy harto de oírle contar sus buenas expectativas que tiene en todos los sentidos.

Nos levantamos de la terraza donde tomábamos las cañas y fuimos juntos andando hacia el semáforo. Me deseó toda la suerte del mundo en mi vida y bla bla bla...Aun encima sabía hablar bien y todo. Seguro que también le habían enseñado.

 Venían los coches zumbando. Y como está harto de escuchar las historias de Pedrito y nadie se iba a enterar...un empujoncito mientras esperamos a que cambie el semáforo y adiós Pedrito. Dicho y hecho. "


» François de la Rochefoucauld  (1613-1680) Escritor francés

domingo, 22 de junio de 2014

NIÑOS DESAPARECIDOS

Corre, corre, no llores, no mires hacia atrás. Los malos te persiguen. No dejes de correr. Agáchate, quizás si corres mas te puedas esconder. El corazón parecía salirle por la boca, corría y corría sin mirar atrás a pesar de los ruidos y chillidos que oía. Si lograba llegar a donde estaba la gente, sería un día más de vida. Estaba a una manzana del lugar donde las mujeres compraban sus Loewe y sus Dior. Era la calle más poblada y rica de la ciudad. Allí estaría a salvo, solo tenía que correr sin mirar atrás.

Paulo entró por el callejón en la calle principal. Estaba atestado de gente con bolsas y niños bien con sus padres. Las mujeres parecían importantes y llevaban bolsas de compras en ambas manos. El sabía que allí no le harían nada. Podrían verlos y ellos no querían eso. Miró hacía atrás y los vio dar vuelta. Eran tres los que en ese momento le seguían a él, pero seguro que muchos estaban aun corriendo por otros callejones, persiguiendo a sus compañeros. Ya era la segunda vez que se enfrentaba a esa gente. Primero comenzó oyéndose un rumor de que algunos de sus compañeros habían sido secuestrados y nunca más se les volvió a ver. Pensaban que eran cosas de la calle pero no una realidad. Hasta que le ocurrió a él y se dio cuenta de que era cierto, de que los hombres de negro querían matarlos.

Esa tarde vagó por la calle, escondiéndose para que nadie le llamara la atención. Un pobre no adorna para bien una calle de ricos, por lo que eran perseguidos. Paulo sabía que muchos de sus compañeros habían ido desapareciendo, pero no sabía a quién acudir. Vivían en la calle, en donde podían, en las alcantarillas, debajo de un puente...desde que había comenzado esta persecución tenían de cambiar de ubicación cada noche. Y durante el día permanecer ocultos o venían los hombres de negro y los hacían desaparecer. Sus compañeros eran su única familia, no conocía otra más que ellos, y ya habían desaparecido dos de ellos, Pietro y Thomas. Una noche, los cogieron desprevenidos. Entraron en las cloacas. Allí estaban todos durmiendo, unos encima de otros para darse calor. Algunos habían conseguido unas botellas de licor y se las habían bebido para mitigar el frío, estaban borrachos y sin reflejos. Otros metían pegamento en una bolsa y lo respiraban. Así decían no sentir el dolor de la vida. El dolor de no comer y de pasar frío, el dolor de la soledad, de no ser querido y de tener que buscar cada noche donde dormir. Paulo sabía que hacían cosas que quizás los niños "normales" no hacían, pero ellos no tenían una vida normal. Ellos no tenían ni un hogar al que acudir, ni una madre que les preparara la cena o les diera un beso cuándo se dormían. Ellos tenían que robar para poder comer y arriesgar sus vidas para no sentir frío. Quién no conoce la soledad no sabe de lo que Paulo habla, quién no conoce la desesperación...el hambre...el miedo...el desprecio...los golpes...los insultos...quién no conoce la muerte en vida...no podrían entender a Paulo y a los niños de la calle. Esa noche se llevaron a quince de los que allí estaban. Nunca más se volvió a saber de ellos. Paola, una de las niñas, les dijo al día siguiente que había visto como iban entrando todos en un furgón grande y se los llevaban. También dijo que los había visto llorar, y como les pegaban, como gritaban de dolor. Pero los hombres de negro parecían impasibles ante tanto dolor.

Ahora tenían que procurar cambiar sus hábitos hasta que se olvidaran de ellos. Después irían a por la gente mayor que vivía en las calles  y los dejarían respirar un poco. Y después volvería la ronda. Querían dejar las calles limpias de indigentes como ellos. Molestaban y afeaban las ciudades, además no había sitio para ellos en ninguna parte. Una vez oyó decir a un hombre "poderoso caballero es don dinero" y él...no entendió la frase, pero ahora, cada día iba comprendiendo más que sin dinero...nada vale nada...ni mi vida.


Peor que la muerte: el miedo a morir. Peor que el miedo a morir: el miedo a vivir.
Anónimo.

viernes, 30 de mayo de 2014

AMOR DE TALONARIO


"Toda mi vida fue una búsqueda. Busqué lo que no había recibido nunca y lo busqué de la peor forma posible. Siempre intenté ser querido, daba igual con que motivo, buscaba la aceptación y el amor incondicional. Solo había un pero. Mi hermosa cuenta corriente.

Desde pequeño ya despuntaba con los números. Me gustaba ayudar a mamá con la economía de la casa, y realmente no lo hacía nada mal. Pronto me di cuenta de que quería ser economista. Pero no un economista cualquiera. Quería ser el mejor. Quería demostrarles a mis padres que podía llegar muy alto, y que con eso ya tendría asegurado su cariñó y amor. Tendría asegurado el pase para ser feliz y ser amado. Buscaba el cariño de mis padres como después busqué el amor de las mujeres. Mi madre era arisca y su vida era demasiado complicada como para saber amar a su único hijo. Su vida eran los viajes y sus amistades, sus joyas y sus pieles, sus amantes y sus fiestas. Nunca tenía tiempo para mí, ni para demostrarme un poco de amor. Y la vida de mi padre era la misma que la de mi madre. Dios los da y ellos solitos se juntan.


 Pronto me hice economista, y abogado. Llegué muy alto con mis dos carreras, nunca hubiera pensado llegar tan lejos, ni en mis mejores sueños. Y cuanto más alto llegaba más se incrementaba mi cuenta corriente y a más mujeres parecía interesarle. Me casé joven y con una mujer idéntica a mi madre. Dicen que los hijos buscan a sus parejas similares a sus padres y yo no pude buscarla más parecida.

 Comencé a ser conocido como el mejor. Eso atraía a mujeres hermosas, ávidas de ser conocidas y vistas con un hombre poderoso. Y yo.... No podía resistirme a ninguna. Pero que nadie se equivoque. No buscaba en ellas solamente el sexo. Buscaba también amor y lealtad, buscaba comprensión. Y ellas buscaban mi cartera. Todas las mujeres que se acercaban eran mujeres vacías de sentimientos y de amor, buscaban todo lo que yo podía darles y hacerlas felices... Regalos y viajes, joyas y pieles y por supuesto, aumentar su cuenta corriente.  En el momento que una mujer aparecía en mi vida, yo me volvía loco por hacerla feliz. Dejaba de interesarme el mundo y sus consecuencias y solo intentaba complacerla. Pero lo que no sabía o no quería saber, es que el amor no se compra a golpe de talonario.

Y mi matrimonio fracasó estrepitosamente. Perdí mucho con mi fracaso y comenzó mi declive. Mi cuenta se vació rápidamente.  Le entregué a mi mujer la mitad de mis bienes. Mi mejor chalet y parte de mi cuenta... Y con ella se fue mi hijo. No tenía una gran relación con él, más bien era un niño que estaba en casa cuándo yo llegaba cansado de trabajar. No me voy a engañar a estas alturas. Estaba cometiendo los mismos errores que mi madre, pero no me percataba de ello, o mejor dicho, me daba exactamente igual. Si yo había sufrido, los demás podían sufrirlo también. La vida tenía que vivirla deprisa e intensamente igual que mi madre. Y comencé a ir de mujer en mujer, sin encontrar mi media naranja. Mi mejor consejera, mi secretaria, era quién me avisaba de que estaba cometiendo demasiados errores, de que estaba fracasando como persona, buscando amor donde solo había dinero." El amor no se puede buscar- solía decirme - viva, pero no malgaste su vida buscando cariño" .La alejé de mí. Era demasiado cruel lo que me decía. Yo, hombre poderoso y culto, hombre de prestigio, querido y respetado por todos... ¿me está diciendo que busco amor desesperadamente?”

Y en estas estábamos cuándo me apareció una devastadora enfermedad. Un cáncer de páncreas. Me dieron 2 meses de vida. Fueron los peores dos  meses de mi vida. Y no por la enfermedad sino por la inmensa soledad. Una soledad abrumadora y aplastante...un dolor inmenso provocado por la desolación de mi vida.   Estaba  solo. Yo, que había intentado ser querido, yo que había buscado ser amado me moría sin saber lo que se siente cuándo te quieren por lo que eres y no por lo que tienes. Di mi última bocanada de aire estando solo en mi casa. Tan solo estaba mi asistenta y para eso, estaba en la cocina haciendo sus cosas. Nadie estaba a mi lado, yo que tanto había ansiado amor y cariño, me estaba muriendo solo, sin un te quiero, y sin una caricia, me moría sin saber cómo se siente alguien al ser querido. Me había equivocado en muchos aspectos de mi vida. Había intentado buscar el amor y el aprecio desesperadamente. Desde la lejanía de la muerte, me doy cuenta de lo infeliz que fui, del tiempo que malgasté buscando desesperadamente una persona  que me quisiera. No supe aprender de los errores de mis padres. Volví a tropezar con la misma piedra. Me desviví por agradar y lo di todo en cada relación. A cambio nunca recibí nada.

 Mi entierro fue penoso. Estaban mis amantes desperdigadas por la iglesia con sus mejores galas y sus mejores perlas, pero ninguna sentía mi muerte. No estaban ni mi mujer ni mi hijo, y los que decían llamarse mis amigos habían acudido al funeral como el que acude a un acto obligado. Y desde aquí arriba, contemplo lo vacía que fue mi vida. No pierdo la esperanza aún estando muerto, de que alguien se acuerde de mí con cariño y arroje una flor con ternura donde mis cenizas reposan."

Te quise, te quiero y te querré 

De la forma que tu quieres que te quiera
Y no hay nada ni nadie
Ni lo habrá
Que me pueda hacer pensar de otra manera

miércoles, 21 de mayo de 2014

CORREO ELECTRONICO : LA GRAN MENTIRA DE PAPA

No para de dar vueltas alrededor de la habitación pensando cuál es el paso primero que debe de dar. Se considerable la persona responsable en estos momentos en su casa para intentar poner un poco de orden. Papá falleció hace una semana de un infarto fulminante. A todos nos cogió por sorpresa ya que papá era una persona deportista, sana, no bebía ni fumaba, se cuidaba mucho y no padecía del corazón. Y era joven, 48 años. Todos los días se muere gente de su edad y más jóvenes pero...nosotros nunca habíamos pensado en eso. Mamá se hundió en una profunda depresión. Desde hace una semana no sale de cama y no hace nada más que llorar. Y Sandra, mi hermana pequeña, permanece a su lado triste y abatida. Ya no hay horas de comer ni de cenar, aquí se come lo que se encuentra en la nevera. Esto no puede seguir así y creo que soy el único que puede poner orden en este momento. Mamá debería de comenzar con su trabajo cuánto antes, y cuánto antes, es mañana. Y del resto me iré encargando yo poco a poco.

Mamá no fue al día siguiente a trabajar pero si dos días después. Pedí vez en un siquiatra mientras ella estaba en el trabajo. Tenemos vez el martes a las 6. Veremos cómo se lo toma. Dice que no puede vivir sin él. Y tiene que hacerlo. Nos tiene a nosotros. La cuidaremos y querremos no como papá pero a nuestra forma. Yo solo tengo 16 años y esto me está quedando muy grande. No puedo tener ni luto por la muerte de él...tengo que sacar a mi familia adelante. Mañana tengo pensado pintar la habitación de mis padres de un color caldero y cambiarle a mamá todos los muebles de sitio o incluso de habitación. Tengo los tres meses de vacaciones de verano y si viene algún amigo nos dará tiempo a hacerlo antes de que ella vuelva.

Vienen Pablo, Juan y Javier, entre todos haremos el trabajo y antes de las 6 estará todo listo. A las 8 en cuánto ella se vaya comenzaremos la obra. Tengo ya todo listo y preparado para empezar.

Son las 5.30. Ha sido un día muy duro para todos, muchísimo trabajo, pero no va a reconocer su habitación. Le cambiamos el color de la pared y todos los muebles los variamos de sitio. Vino mi tía Mabel y nos ayudó. Puso unas alfombras que tenía ella en su casa y la habitación no se reconoce. Mi tía hasta cambió los adornos. Le puso una foto de papá en su mesilla y en el taquillón fotos de todos nosotros con un jarrón grande de flores. Mamá llegó a las seis y estábamos todos en el salón haciendo que veíamos una película, y mi tía estaba con Sandra, mi hermana pequeña. Mamá nos saludo sin darnos importancia y subió a su habitación a cambiarse. Todos nos miramos expectantes hasta que sonó el gran grito. Mi tía subió corriendo y cerró la puerta. Apagamos la tele y escuchamos. Mamá lloraba y mi tía hablaba. A las dos horas mi tía bajó y se marchó, no sin antes decirnos que agradecía mamá nuestro trabajo y que ahora iba a intentar descansar.  Sandra subió con ella a su cama y yo me quedé con mis amigos echando unas partidas a la consola. Cuándo me quedé solo, subí y las dos dormían abrazadas. No quise despertarlas pero puse en cada mesilla un vaso de leche con galletas por si tenían hambre.

Era hora de que yo me metiera con su ordenador. Era un tema sagrado para él. Era intocable. El hacía ahí sus cosas. Su música, sus películas, sus cuentas del banco, sus seguros...no quería que nadie se lo tocara y eso lo sabíamos todos. A ninguno se nos ocurría pero yo ahora tenía que saber cómo estaba todo y en qué condiciones estábamos. Como la casa estaba en silencio pensé que era el momento adecuado y me puse manos a la obra. Encendí el ordenador, y sabía dónde tenía guardada la contraseña, aunque nunca me interesó. En una carpeta de su móvil. La miré y la puse. Enseguida se puso en funcionamiento. No sabía ni por donde comenzar, pero como entendía bastante de móviles y ordenadores no me daba miedo. Miré el historial del último día. Estaba borrado. Raro. Vale, miraría por todas partes hasta encontrar las carpetas de los seguros y las cuentas. Agruparía todas sus películas y su música y se lo entregaría a mamá. Ese ordenador tendríamos que cambiarlo de lugar para que no le recordara a papá. Encontré conversaciones encriptadas y carpetas ocultas. No sabía el motivo pero me dispuse a mirarlas. Gran sorpresa. No contenían nada de lo que yo esperaba. Eran conversaciones...montones de conversaciones y fotos, muchas fotos. De una mujer más joven que papá. El corazón me golpeaba el pecho y los oídos me pitaban. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué era todo eso? Las conversaciones comenzaron en el año 2009, en un chat privado, con una tal Ana. La última conversación fue la noche anterior a morirse.

Leí hasta el amanecer, y cuándo intuí que podía bajar mamá a desayunar, apagué todo y me fui a mi cama. La cabeza me daba vueltas y me daba la sensación de estar al borde de una crisis de pánico. Papá había tenido una amante durante cinco años. Y mamá decía que se había ido el hombre de su vida, su amigo, su compañero, su cómplice, su amante...pufff y lo peor no era eso, lo peor es que nos iba a abandonar. Iba a dejar a mamá por la tal Ana. Me levanté corriendo de la cama y fui a vomitar. No sabía cómo salir de esta.

No encontraba la solución y no sabía qué hacer. Me hundí en un abatimiento y una desesperación. De pronto los papeles se cambiaron...y mamá fue la que tuvo que comenzar a cuidarme a mí. La solución me la estaba dando el tiempo...la vida...las circunstancias. Mamá se pasó un mes entero cuidándome, no se movía de mi lado y yo solo hacía llorar. Cuándo ella hablaba de papá escondía la cabeza debajo de la almohada y apretaba los dientes para no decirle que era un cerdo, que se olvidara de él y dejara de llorarle...Pero mamá iba mejorando lentamente, quizás porque había dejado de pensar en ella para pensar en tirar por su familia.

Nunca le conté nada a mi madre. El secreto se vendría conmigo a la tumba. Pasaron los días y los meses y mamá iba asumiendo la muerte de papá. Y mi decisión estaba tomada. Por el bien de mamá, nunca le diría nada. Aprendí con los años a olvidar y a dejar el rencor de lado. Había llegado a sentir odio hacia mi padre. Hoy, veía a mi familia feliz, yo tenía ya mis hijos y mi hermana también. Mamá se volvió a casar 15 años después. Papá....al fin y al cavo....ya solo era ceniza.

Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo


miércoles, 14 de mayo de 2014

BULLING


Mónica siempre había sido tímida en exceso y eso era motivo de problemas a la hora de relacionarse con sus compañeras de clase. Se ponía colorada cuándo alguien le dirigía la palabra y eso le incomodaba mucho ya que era motivo de burlas por parte de sus compañeras. En los recreos se sentía sola y desamparada, ya que nadie le prestaba atención, era como si fuera invisible ante los demás, nadie parecía verla ni saber que existía y casi era mejor así pensándolo bien...porque cuándo no era invisible, el grupito de las más rebeldes de la clase, la quemaban por su timidez y se metían con ella hasta hacerla llorar.

Pero de un año para otro todo cambió. Mónica maduró de golpe con la muerte de su madre y parecía que hasta su timidez había superado. Llegó al colegio con energías renovadas y un aspecto distinto. Era una niña más segura, menos ingenua y nada tímida. Era la hora de su venganza. Había comenzado desde ya su plan urdido en las vacaciones. Comenzaría por María. Pero no tenía prisa, lo haría con calma y sería su revancha. Un día que estaban juntas en el cuarto de baño del colegio vio su oportunidad en bandeja. Estaban las dos solas y urdió su plan rápidamente. Se acercó a María y le dio un pequeño empujón a lo que María respondió gritando como era normal en ella. Mónica entró en el retrete y pasó el candado. A los gritos de María entraron otras compañeras y María salió pero todavía sus gritos sonaban por el pasillo. Pasados unos segundos salió Mónica del retrete. Las compañeras la miraron despavoridas. Mónica estaba con las medias bajadas y una de ellas rota. Su uniforme estaba descolocado y sus pelos revueltos. Tenía un arañazo en la cara y lloraba. Entre todas decidieron llevarla a la tutora, ya que todas habían visto salir a María antes y gritando contra Mónica. El plan era perfecto. De la tutora pasó al jefe de estudios y del jefe de estudios al director. María fue expulsada del colegio. La primera estaba ya fuera. Su venganza surtía efecto. Ahora les tocaba a las otras dos, Rebeca y Cris, y todo sería pan comido. Mónica estaba muy atenta a todos los movimientos que pudieran hacer sus dos compañeras y espera el momento idóneo para poder pillarlas a las dos juntas. Ese día ella intentó quedarse de última en la clase y que picaran el anzuelo. Y así mismo ocurrió. Mónica hacía que recogía sus cosas y las demás compañeras fueron saliendo todas hasta que quedaron las tres solas. Rebeca y Cris se fueron acercando lentamente a ella y le recriminaron su actitud, diciéndole que lo iba a pagar muy caro. Mónica se acercó a la puerta y la cerró de golpe. Las otras dos niñas comenzaban a levantar la voz lo cual aprovechó ella para tener otro punto a su favor. Se rompió la blusa a lo que las niñas le gritaban si estaba loca. Pero Mónica sabía lo que hacía perfectamente. Se acercó al encerado y sin pensarlo se dio un golpe con la frente y se desordenó el pelo. Todo fue muy rápido y no les dio tiempo a reaccionar. Las niñas solo gritaban que estaba loca y Mónica aprovecho la circunstancia para ir a donde ellas estaban y tirase al suelo. Se rebozó en el polvo del suelo mientras las dos niñas abrían la puerta y salían gritando que estaba loca. Una de las profesoras entró en el aula a verlas salir corriendo y se encontró con Mónica llorando y sangrando por la frente con un buen chichón. No tenía consuelo, su llanto era desgarrador. Con los ojos rojos y la frente con sangre fueron directamente al director. Mónica era un alma en pena. Le contó al director entre sollozos que la habían acorralado a la salida de clase y que le habían pegado...insultado y humillado. Su cara era un poema y reflejaba la desesperación del momento. Y es que Mónica estaba siendo una muy buena actriz. El problema eran las tres niñas que eran  rebeldes y díscolas. Mónica era una niña muy modosita y tímida y por supuesto no dudaba de su palabra. Llamó a las niñas y mandó salir a Mónica. Ella se sentía orgullosa de su gran hazaña. Había conseguido que tuvieran su merecido. Por fin estaban en paz. El tiempo que ella había soportado sus burlas había tenido su venganza. Todo eran mimos y atenciones para con ella, era el centro de atención del profesorado y de las compañeras. Estaba henchida de orgullo.

Y aunque buenas y malas artes las hay en todas partes...Mónica descuidó tan solo un pequeño detalle. Rebeca había grabado todo en su teléfono móvil. La expulsada fue ella y se convirtió en el hazmerreir de todo el colegio. Su vida daba otro giro radical, la mentira tiene las patas muy cortas y había sido pillada en su mentira. A partir de ese momento, hacer amistades se convertiría en algo muy complicado para ella. Alguien siempre se encargaba de mostrar el famoso video y daba con sus amistades al traste.


Arrieros somos; en el camino nos encontraremos. 


viernes, 2 de mayo de 2014

DÍA DE LA MADRE

DÍA DE LA MADRE

Cristina tenía un día melancólico y triste, no acababa de centrarse en su trabajo y eso la molestaba. No soportaba esos días tan bobos en los que sin motivo se entristecía. Lo tenía todo, no tenía motivos para estar así. Dos hijas preciosas, un marido y un trabajo. Hoy en día eso es la felicidad completa, y sin embargo notaba que algo faltaba para poder completarla. Sus dos muñecas llevaban unos días atareadas con sus trabajos para el día de la madre. Sabía que aparte del regalo que le harían con el padre, ellas siempre le tenían algo especial, algo que ellas mismas hacían y la enternecía y llenaba de orgullo. Eran sus dos soles y lo mejor que le había ocurrido en la vida, le daban tanto amor siendo tan pequeñas...y ella les daba más de lo que podía dar. Sus hijas...Ella había sido hija y ahora era madre. Dos cosas muy distintas. Como hija había sido una buena hija, sin más adornos. Su madre, había sido buena madre hasta que ocurrió lo que ocurrió y dejó de serlo. Leonor, su madre, perdió a uno de sus hijos en un descuido. Hablaba con unas vecinas sin prestar atención  y el niño se cayó a la piscina. Leonor nunca se lo perdonó y Vivió sumida en la tristeza y el dolor. Nunca tenía palabras cálidas para Cristina, ni un beso o caricia. No tenía ni una tarde para dedicársela a ella ni un momento para hablar con ella. Leonor vivía su mundo de pena y luto sin preocuparse de nada más. Fueron 10 años muy duros en los que el padre abandonó el hogar y Leonor y Cristina quedaron solas, aunque en realidad, Cristina ya estaba sola. Con la marcha de su padre el dolor era más intenso para Cristina. Su madre era un fantasma al que había que hacerle todo. Ella no quería vivir, quería irse con su hijo, sin importarle que su otra hija la necesitara.

Una mañana que cristina llegó del colegio, se encontró a su madre ahorcada. Se había terminado su dolor. Por fin se había ido con su hijo como era su deseo. Cristina se consumió de rabia hacia su madre por dejarla sola, no comprendía su actitud ni lo que había hecho. Nunca la comprendería. Pero la vida sigue y Cristina se fue a vivir con su padre y termino sus estudios. Conoció al que sería su marido y se casaron. Y nacieron sus niñas, sus dos gemelas preciosas. Ella ahora era madre y sentía en su cuerpo el significado de la palabra hijo.

Llegó el día de la madre y las niñas nerviosas y contentas le entregaron su regalo. Era un diario-le dijeron- para que pudiera contarle a su madre todo lo que iba pasando y ella desde el cielo lo fuera leyendo. Fue como un mazazo. Como si un resorte saltara en su cerebro. Ella tenía muchas cosas que decirle a su madre y nunca lo había hecho. Su madre se fue sin ella poder decirle sus sentimientos, sin poder decirle que la necesitaba y que la echaba de menos, sin poder decirle que le hubiese gustado que la quisiera y se lo demostrara...que ella era solo otra niña...otra niña necesitada de amor y ella había huido, había tomado el camino más fácil después de 10 años de lucha, sin pensar en ella.

Días después del día de la Madre, Cristina había escrito en el diario de las niñas sus sentimientos hacia su madre, su odio inicial y su rabia, y al final su perdón. Porque ahora ella era madre, y sabía lo que significaba el dolor de un hijo, el dolor de verlo enfermo o con fiebre, o de no saber un diagnostico...pero no sabía el dolor de una muerte, por suerte. Ahora era capaz de hablar con su madre y era capaz de perdonarla. El diario de las gemelas le había abierto los ojos y había dado paso al perdón.

Se perdona mientras se ama.
Enviar frase
François de La Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.


jueves, 24 de abril de 2014

A TI. DEP......................................................

A ti, porque te debo la vida.... a ti que te quiero tanto....hoy me duele que te hayas ido... y contigo se va lo mejor de ti, lo mejor de tú persona y el mejor de tú profesión... Me duele tanto sufrimiento como pasaste, y tanto dolor para nada. Porque te fuiste...porque nos dejas...pero no se va mi cariño hacia ti....ni mi respeto ni admiración, no se van mis recuerdos de los momentos duros que la vida me deparó, sin embargo, tú te cruzaste en mi camino, cierto día donde las meigas e as bruxas facian das suas" (donde las meigas y las brujas hacían de las suyas). A mi me debió de tocar una bruja buena....porque te puso en mi camino y en mi vida. Gracias a ti, hoy escribo estas letras, gracias a ti ,disfruto de mi familia, gracias a ti, cada  año  de las bruxas cumplo de nuevo años. Y es que te debo tanto...y sin embargo te fuiste. Me enseñaste y me diste mucho, la vida, y me enseñaste lo que es tener valor y coraje. Hoy siento dolor inmenso  porque te fuiste  y rememoro tantos años de relación paciente-médico. Me vienen tantas cosas a la cabeza...tantas cosas como hiciste por mí...tantas cosas como se contaban de ti...todas son buenas...eras buena gente y yo te debo mi vida entera. Me siento perdida si tú no estás...eres el mejor, como médico y como persona...

Eras el mejor en lo tuyo, lo sabes. Y hasta  malito como estabas no dejabas a tus enfermos. Te debemos tanto....


 Demasiado joven...demasiado pronto...DEP si es que se descansa en alguna parte...por lo menos tú sufrimiento se terminó. Te echaremos de menos. Te quiero Papi... ¿recuerdas que te llamaba siempre Papi? Eras mi segundo padre para mí, mi padre me dio la vida y tú me la volviste a dar. Si el cielo existe....tendrían que recibirte con globos y guirnaldas...con trompetas y una inmensa alegría. El mejor médico del mundo se va hacia allí....