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jueves, 23 de noviembre de 2017

MI VIDA SE APAGA


Es increíble. No sé cómo me ocurrió, pero, aquí estoy. Tirado y temblando de frío. Creo que me quedé dormido mientras conducía. Fueron unos segundos, los suficientes para que se me fuera el coche en una curva y aquí estoy yo, sin poder moverme. Escucho voces a lo lejos que me llaman, pero no puedo contestarles. Me duele todo y sangro bastante. Creo que es el miedo que me atenaza y me impide que salga la voz. Tengo la cabeza inclinada y veo perfectamente como estoy. Atrapado dentro de los hierros del coche. Cerca oigo el ruido de un río y escucho el correr del agua. Si soy capaz de centrarme solo en el correr del agua...creo que llegaré a relajarme mientras no llega algún tipo de ayuda.

 Veo que unas personas están intentando bajar por el terraplén, quiero decirles que tengan cuidado pero no me sale la voz...Los veo bajar, y a una mujer la veo arriba muy nerviosa con el móvil en la mano y manteniendo una conversación. Intuyo que está llamando a la ambulancia, que realmente... ¡falta me hace! A mí alrededor está todo lleno de sangre. Una de las personas que bajaba ya está a mi lado. Es un hombre joven, de unos 24 años, que solo da vueltas a mi alrededor y musita ¡Dios Mío! como si con eso fuera a arreglar algo. Quiero decirle que espabile, que me haga un torniquete en las heridas, que veo demasiada sangre. Pero sigue sin salirme la voz, y el joven no hace nada más que llevarse las manos a la cabeza y musitar. Ya están llegando más personas, y entre ellas varios hombres adultos. Eso me tranquiliza, y a ver si deja el chaval de decir Dios Mío ¡porque va a conseguir ponerme nervioso! Un hombre mayor se acerca a mí y me mira, se lamenta. Vuelven los lamentos. Aquí parece que me tocaron los más tontos de la carretera. En vez de hablarme y tranquilizarme...de intentar cortar las hemorragias que tengo...todos musitan como si...¡¡¡¡ no los viera y oyera!!!! A lo mejor piensan que estoy desmayado. Es que ya no se qué pensar. Ya están conmigo un grupo de personas, alguna se sientan lejos del coche, dicen que esperan a que llegue la ambulancia. Una mujer joven se acerca a mí, y me da la mano.¡¡ Menos mal!! Alguien tiene por fin una reacción lógica. Otra de las personas, busca por el coche, dice que mi móvil, le oigo comentar. ¡Era lo que me faltaba! Si llaman a mis hijos y les dicen que he tenido un accidente y estoy sin sentido, les pueden dar un susto de muerte. Si es que...estoy casi al lado de mi casa. Estaba  llegando. Después de un viaje de horas...me duermo a dos minutos de mi casa. ¡Qué estúpido soy! Pues...el bueno del señor encontró el móvil y está llamando. Escucho toda la conversación. Es uno de mis hijos. Tengo a todos metidos en un grupo de wuasap y nos hablamos a todas horas. El grupo se llama Mis hijos. Nada original, lo sé, pero es lo que se me ocurrió. La mujer sigue a mi lado acariciándome y se lo agradezco, necesito alguien a mi lado. Se acerca a mi oído y me dice muy suavemente que me vaya tranquilo. ¡Esta es boba! me está enfadando. ¿A dónde pretende esta mujer que me vaya? Pretende que me deje ir y que no pelee? Esta mujer está loca. Yo pelearé por mi vida hasta el final, y tampoco estoy tan mal. Lo que necesito es ayuda médica y ya. Pero como dicen el refrán, el que espera....desespera. Y tengo que tener paciencia y esperar, pero la verdad...con esta pandilla de inútiles que bajaron en mi ayuda...poca paciencia puedo tener. Musitan...hablan entre ellos y........¡¡

- Eooooo que no estoy desmayado señoresss, ¡¡que los estoy escuchando!!

Pasan unos minutos interminables en los que todo a mí alrededor se mueve lentamente. Parecen títeres sin cabeza, no saben reaccionar ante esta situación. Y...no es que los culpe...para nada. Solo que me desesperan. Por fin veo que llega la ambulancia y rápidamente se pone todo en marcha toda mi ayuda. Por fin alguien intentará ayudarme. Solo tengo ganas de salir de esta situación ya y ponerme bien. Pero... ¿que ven mis ojos?..¡¡Son mis hijos!! Bajan el terraplén a carreras, detrás de los camilleros. Esto es como una romería. Solo faltan los gaiteros. El camillero se acerca y separa a todo el mundo. Me toca en el cuello y mueve la cabeza negativamente. ¡Otro idiota! ¿Pero no hay nadie competente en este país? .Mis hijos se acercan a mí y por fin los noto. Noto el calor de sus cuerpos, escucho sus llantos y sus palabras de desesperación. Solo mencionan mi nombre repetidas veces. Yo quiero llorar...pero no puedo. Quiero consolarlos...y tampoco puedo. Quiero decirles que los amo por encima de todas las cosas, quiero decirles muchas cosas, pero...no puedo. Quiero abrazarlos, quererlos,besarlos, decirles que los necesito, que son mi vida. Pero no puedo.
 Noto como si mi cuerpo se desplegara...el cuerpo herido queda ahí...tendido en el barro y cubierto de sangre. Y...el alma...se va del cuerpo. Estoy muerto. Ahora lo comprendo todo.

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.” (Antonio Machado)

miércoles, 11 de octubre de 2017

LO PERDI TODO

La habitación estaba casi a oscuras y el día no ayudaba a ver las cosas de forma muy distinta. Lola fumaba pitillo tras pitillo contemplando la foto de sus dos hijos. Su marido permanecía en el otro sillón, callado, lloroso y por la casa se oía el murmullo de la gente, familiares y amigos que querían permanecer a su lado en este duro trance. Lola movía la cabeza con rotundidad sin poder creer lo acontecido. Parecía cosa de meigas o de brujas, cosa del demonio

Vivían en una aldea muy pequeña, al norte de Galicia. Su marido trabajaba en una empresa naval de administrativo. Las cosas habían ido muy mal durante muchos años. Creyeron perder el trabajo montones de veces pero...la suerte siempre les había acompañado a pesar de que Lola muchas veces lloraba y se lamentaba de su mala suerte cuándo oía que no había trabajo, que la fábrica iba a cerrar. Lola se anteponía a lo que iba a suceder y sufría enormemente en vano, ya que el único que sabe tú destino es nuestro Dios. Ella se consideraba desdichada y pensaba en lo que sucedería si en algún momento la fábrica cerraba. El sueldo de sus hijos era...irrisorio. Ellos eran pintores, los dos, y se ofrecían por horas para pintar las casas. Iban quitando unos eurillos ya que cobraban muy poco y trabajo parecía que no les iba faltando. Pero lo poco que sacaban era para la gasolina ya que de la ciudad al pueblo había unos cuántos kilómetros.

Ella siempre había sido una mujer muy activa dentro de la parroquia de su pueblo y ayudaba mucho en la Iglesia. En la última recolecta que había realizado con el párroco, habían ido por las aldeas, recaudando alimentos para los más necesitados y Lola había sido una de las impulsoras en dicha campaña. También había acudido con el párroco a hablar con el alcalde. La carretera para llegar a su aldea estaba llena de socavones y era un peligro. Habían acudido varias veces a hablar con él. Ellos pagaban los impuestos al igual que todos los de su pueblo y no comprendían como esa carretera podía estar en ese estado.  Era una mujer activa y luchaba por el bienestar de su parroquia.

Quién le iba a decír a ella, que tal día como hoy, viniendo sus hijos de trabajar, habían perdido el control del coche en uno de esos socavones. Se habían caído por la cuneta 30 metros. Los dos habían fallecido. Sus dos hijos, los únicos que tenían, sus dos amores. Con ellos se habían ido sus ganas de vivir. Tanto como había peleado ella por los accesos de la carretera....tanto como había peleado por un nuevo asfaltado del terreno...y ahora...sus hijos habían fallecido ahí. En la misma carretera donde ella había exigido ante el alcalde unas mejoras. Y con sus hijos...ya iban cuatro personas en lo que iba de año. Y en ese instante Lola decidió luchar con todas sus fuerzas para que la muerte de sus dos hijos fueran las últimas de su pueblo. Ese pueblo tan hermoso...de vegetación verde y lluvia constante...

Los meses fueron pasando y Lola se convirtió en una heroína para su parroquia, aunque ella solo tenía un objetivo. Nunca más, ni uno más. Exigió una mejoría de esa carretera de forma inmediata. La tristeza y la melancolía eran tan inmensas que había días en los que parecía que todo se iba a derrumbar, pero miraba las fotos de sus hijos y seguía adelante, peleando por lo que creía justo. A los pocos meses las máquinas aparecieron por la aldea y con ellas el barullo de los obreros y el ruido. Lola ya se sentía en paz, había conseguido su propósito. Pero...ahora venía lo peor. Hacer frente a la verdad, y la verdad era que estaba sin sus seres más queridos, sin sus hijos y la verdad sin la lucha...se le hacía aún más dolorosa. Su sensatez y su cordura se a veces las ponía en duda. El dolor era tan inmenso que creía que morir era lo mejor.

 Ella antes del accidente lo tenía todo...y no se daba cuenta.............................................

Es una historia ficticia pero...a la vez real, porque ocurre a menudo en todas partes del mundo.

La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

lunes, 14 de agosto de 2017

EL MATRIMONIO PERFECTO



Marta y Juan eran una pareja aparentemente normal. El era uno de los pocos fotógrafos del pueblo, al que la gente le tenía una gran estima, y Marta era su mujer, ama de casa y mujer muy devota y siempre dispuesta a ayudar al prójimo. Los domingos acudian a la iglesia con sus dos niños y ella ayudaba en todos los menesteres que el párroco proponía. Los martes y jueves cosían, los lunes y miércoles hacían mercadillos para recaudar dinero para la gente más necesitaba. ¡Eran el ideal de matrimonio.

Vivían en las afueras, en una casa grande, con un jardín que Marta arreglaba diariamente con delicadeza y cuidado. Eran amantes de las plantas y los animales, eran amantes de la vida y de ayudar al prójimo.

Pero esta pareja era muy peculiar, y detrás de esa imagen de gente honrada y buena...aparecía la maldad, el histerismo, la crueldad más insólita. Eran la pareja perfecta para la hazaña que llevaban en común. Ninguno de los dos sabía lo que era la piedad, y se escondían detrás de una imagen inmaculada, totalmente calculada.


Cuándo la casa estaba en completo silencio y ya la noche envolvía todos los rincones del hogar, ambos bajaban las escaleras que daban al sótano lentamente. Llevaban una bolsa en sus manos. Era como un ritual. Todas las noches hacían lo mismo. Ni que decir tiene que ese espacio era de ellos dos, sus hijos tenían prohibido bajar terminantemente, y como buenos hijos, no lo hacían nunca. Allí estaba su gran secreto, el secreto imposible de sacar a la luz.

Abrieron una puerta y comprobaron que ninguno de sus hijos estaba allí. Toda prudencia era poca. Cerraron con llave y se quedaron en una habitación pequeña, donde había otra puerta, mucho más gruesa. Metieron la llave y dentro se oyeron ruidos, pero al entrar ellos, el silencio envolvió la habitación de nuevo. Encendieron una luz tenue que permanecía todo el día apagada hasta la noche. La crueldad más inhumana estaba ocurriendo en esa habitación, donde dos personas aparentemente normales, estaban llevando a cabo algo inimaginable.

Observaron la habitación y Marta refunfuñó. Había mierda por todas partes. Todo era un asco, y el olor era insoportable. Pero lo que no estaba dispuesto es a limpiar esa porquería. Eso lo tenía muy claro. Observó las dos caras que la miraban desde sendos colchones. Sus ojos denotaban cansancio y miedo. Mucho miedo. Marta abrió la bolsa y tiró a cada cama un trozo de pan, unas piezas de fruta y una botella de agua para cada una. Ambas cogieron los alimentos apresuradamente y agarrando el pan con las dos manos comían como si nunca hubiesen visto comida. Sabían que hoy tenían eso...pero los siguientes días igual no comían ni un miserable trozo de pan. Ella las observaba con una muesca de asco y Juan se acercó a la más joven y le dio una patada. Porque sí. Porque ahí mandaban ellos y se hacía lo que ellos decían y lo que ellos querían. Ese arranque de violencia envalentonó a Marta e hizo lo mismo con la persona de la otra cama. Las dos lloraban y gemían, mientras ellos reían. Reían de forma estrepitosa, Marta giraba alrededor de sí misma  escupiendo saliva y gritando. Los insultos cuánto más alto y as fuertes mejor. Era algo placentero para ella, pegar, escupir y maltratar a las personas que allí estaban. Solo él y ella sabían de su existencia, y disfrutaban haciéndoles daño. Juan cogió el palo de la escoba y comenzó a darles pequeños golpes a una de las mujeres, a la más joven, mientras ella se iba cayendo hacia atrás y a la vez comiendo. La alegría al verlas sufrir era un revulsivo para su maldad, danzaban alrededor de sus cuerpos con risas descontroladas, mientras las dos mujeres se acurrucaban en la esquina del colchón. El saco su cámara fotográfica y como hacía una vez al mes, les sacaba fotos mientras Marta proseguía con sus actos violentos.

Cuándo las risas y las maldades los dejaron exhaustos, se colocaron las ropas. Atusaron sus cabellos y apagaron la luz. Abrieron la primera puerta y al salir de allí, su imagen era otra. La de un matrimonio serio y formal. Salieron de la mano por la segunda puerta y accedieron a la cocina. Allí le dio un beso a su mujer y se fue al cuarto de revelar las fotografías. Era un cuarto grande. Las paredes estaban llenas de fotos. Casi todas eran iguales. Una señora mayor y una joven. También había carteles pegados debajo de cada fotografía. Eran mujeres que desaparecían y que nunca eran encontradas. El gran secreto del matrimonio, la gran diversión, la cara más amarga de la maldad, de dos seres ruines y perversos. Cientos de fotos inundaban ese cuarto. Mujeres desaparecidas y jóvenes eran las protagonistas de esta historia. Nunca nadie sospecharía de ellos. Lo habían planeado todo y...su hermoso jardín...cada seis meses, tenía un abono muy especial.

La maldad no necesita razones, le basta con un pretexto. (Johann W. Goethe)

miércoles, 2 de agosto de 2017

AVARICIA

Don Juan, como todas las mañanas, bajaba a dar su paseo matinal y con su bolsa del supermercado llena de pan, iba al jardín a darle de comer a los pájaros y pasaba parte de la mañana contemplándolos. Era algo que hacía desde que su mente llegaba a recordar. En la primavera hacía allí las tertulias con sus conocidos, y así transcurría su vida. Entre tertulias y pájaros. Y cuándo se retiraba a su domicilio, llegaba la soledad de sus cuatro paredes. ¡Claro que tenía parientes si eso os estáis preguntando! Don Juan tenía dos hijos y una hija, y dos hermanos. Pero sus conocidos siempre comentaban que los años pasaban y nunca se veía a nadie que viniera a atenderlo, a darle un poco de cariño. El nunca hablaba de sus hijos, ni de sus familiares más cercanos. Era como si no existieran. Sus tertulias eran banales y jamás se tocaban temas personales, por lo menos Don Juan. Los demás podían marcharse antes, ya que acudían a buscar a sus nietos, o venían sus hijos a comer a sus casas. El nunca tenía compromisos. Para él la vida era plana...sin altibajos.

Don Juan, para sus vecinos, había ido apartando a toda la gente de su lado poco a poco con su afán de poseer cada día un poco más. Muchos de sus contertulianos se extrañarían si supieran que Juan, realmente era un hombre con muchísimo dinero. Y vivía en un barrio de clase baja, sin ayuda de ningún tipo, y podía permitirse todo tipo de lujos. Para él esa era su vida. Una vida plena y llena. Cada día controlaba sus cuentas y veía como su cuenta crecía y eso lo llenaba de orgullo

El pasado de Juan era un misterio para sus vecinos. Juan venía de una familia de dinero y poseía lo inimaginable. Había apartado de su lado a toda su familia con su aviara, sus ganas de poseer más y no compartir nada, sus ganas de incrementar su cuenta y pasar penurias. Su mujer lo había abandonado y él hasta se creía sus propias mentiras cuándo decía que era viudo. A su mujer le daba el dinero escaso...muy escaso para comer. Le controlaba los gastos en exceso y no le dejaba ni tan siquiera ir al banco. Ese tema era tabú. Y repitió la misma historia con sus hijos. Era una vida llena de penurias y calamidades, imposible de creer sabiendo que era millonario. La vida podía haber sido mucho más fácil. Pero su empeño en recaudar millones y más millones, se habían convertido en su obsesión. Se había convertido en un hombre avaricioso. La niñez de sus hijos no había sido nada fácil. La ropa se heredaba de unos a otros. Nunca había ropa nueva, ni había reyes, ni regalos de cumpleaños. Para que hablar de fiestas o navidades. Ni bicicletas...ni patines. Esperaban a que algún amigo compartiera con ellos sus juguetes. Y así crecieron hasta que la cruda realidad los hizo despertar. Su madre se lo dijo el día que el pequeño cumplió 18 años y ese mismo día ella se marchó. Ellos se fueron con ella. Y él, se quedó solo. Completamente solo. Pero no le importó. Ni tan siquiera los echaba en falta. Era dinero que podía ahorrar. Y él era feliz a su forma.

Una mañana no acudió a su tertulia. Y los pájaros del jardín parecían que hasta lo extrañaban. Acudían a la hora que él solía hacerlo todos los días. Pasó una semana hasta que los vecinos dieron el aviso de que hacía días que no veían a su vecino y no abría la puerta. Juan, había muerto, solo. Estaba en el salón de su casa. En una mesa había un trozo de pan y una manzana llena de moscas. Así fue como sus vecinos se enteraron de que Don Juan era en realidad un hombre multimillonario. Se encontraron fajos de billetes escondidos por todas partes. Pero en su bolsillo no había nada. Había vivido como él había querido. Y había muerto solo, quizás como él también había querido.

Es una gran locura la de vivir pobre para morir rico. (Juvenal)

martes, 25 de julio de 2017

NO TE PERDONO


Mi mundo estaba lleno de ausencias. Por ley de vida, los padres van delante de los hijos. Pero la vida no entiende de leyes, ni de justicias. Muchas veces había pensado que no debería de seguir viviendo. Mi vida era un caos...un desorden total, depresión...ansiedad...apatía...ganas de morirme...de noches de insomnio...de muchas lágrimas e impotencia, y de mucha soledad, con un vacío infinito, que solo lo conoce quién toca con sus manos el infierno. Había tenido una vida maravillosa y ahora solo deseaba morirme. La vida se había portado conmigo de una forma muy cruel e injusta y no tenía ningún aliciente para mí el seguir en este mundo.

Mi vida era todo lo tranquila que puede ser para cualquier madre que tiene hijos. Eran deportistas, les daba igual fútbol que gimnasio...bici que escalada...jamás habían fumado...ni probado las drogas. Habían sido unos estudiantes brillantes, y su futuro se les había presentado muy prometedor. Maldigo la mala suerte...maldigo todo lo relacionado con ese día una y otra vez. Yo le inculqué a mis hijos responsabilidad...amor al prójimo...respeto...Los eduqué respetando una serie de valores y...tú no hiciste lo mismo con los tuyos...y mis hijos pagaron con su vida, por tú irresponsabilidad...por tú falta de respeto y valores. ¿Porque no te ocupaste de tus hijos como hice yo? ¿Porque no les dijiste que el coche es una máquina de matar?

Ese día se levantaron pronto, como cualquier domingo y cogieron su bicicleta. Se fueron los tres. Mi marido y mis hijos. Eran tres personas sanas... los niños sin problemas, con ganas de vivir y de disfrutar de sus vidas. Y ahí estaba tú hijo. Salía de un after, eran las 8 de la mañana. Venía hasta las cejas de todo. Y se llevó a los tres por delante, los lanzó a varios metros de distancia y...los arrastró...los pateó con su coche y los destrozó. Ya no había nada que hacer por ninguno. Ahí estaba él...tú hijo, sentado en su coche fumando un pitillo y negando con la cabeza como diciéndose a sí mismo que eso no había ocurrido. Y mi familia...ahí estaba también, desparramada por la  carretera. Ellos eran mis hijos...mi marido...estaban haciendo ciclismo, el tuyo venia de fumar y de beber...venía de drogarse...y había cogido el coche y había matado a mi familia. ¿Qué le enseñaste tú a tus hijos? ¿Le inculcaste la responsabilidad y las prioridades de la vida? Tú hijo los mató a ellos y a mí. Tú hijo no es como los míos....el tuyo vivía la vida a lo loco, sin respeto ni hacia su vida, ni hacia la de los demás. ¿Te pasaste horas y días hablando con él cuándo le ofrecieron su primer pitillo? yo sí. Y su padre también. Nos pasamos horas hablando con los dos y explicándoles el porqué de decir no. No solo porque lo dijéramos nosotros. El no, era por ellos mismos. Y rechazaron todo tipo de drogas sin pensarlo. ¿Tú qué hiciste con el tuyo? Por lo que supe después, no le hiciste ni caso. Debías de pensar que los hijos se criaban solos...y que seguramente tendrías suerte con ellos, que serían regulares estudiantes pero que encontrarían un buen trabajo.  Se crió solo, como buenamente pudo. Ya se veía de pequeño que iba a ser una bala perdida. Eso me dijeron tus vecinas. Lo tuyo era preocuparte de tí, y de salir y de entrar en tú casa al libre albedrío. No te importaba la educación de tus hijos mientras no te dieran problemas graves. Y te los dieron y seguiste a tus anchas. ¿Porque no pusiste manos a la obra cuándo te enteraste de que tú hijo había robado en un comercio?. Lo dejaste pasar como si eso no fuera importante. Y eso...es el preludio de una vida perdida, de 5 vidas perdidas. La de mi familia, la mía y la de tú hijo.

No te perdono tú desidia con su educación, no te perdono el no inculcarle valores, no te perdono que por su culpa mi familia falleciera. No te perdono que vosotros tengáis vida después de lo ocurrido. No te perdono...que sigáis vivos.



martes, 18 de julio de 2017

¡¡GRACIAS A TODOS!!


Mil gracias a los lectores nuevos...a los más antiguos...a los que pasan esporádicamente y a quienes leen asiduamente. Sin vosotros no hubiese logrado jamás llegar a la cifra de 2.000.000 millones de entradas en el blog.

Desde el año 2011 que lo comencé...siempre pensé que sería algo particular, algo muy mío y que no tendría ni un solo lector.  Aun recuerdo las andaduras por internet...muchas horas para intentar hacer el blog más cómodo a la vista y de forma que resultara simple, sin mucha cosa porque lo importante era escribir y leer. Que nada me entorpeciera la visión. Y repito...pensaba que sería para mí sola.

Mi primer lector fue Rubén. Ya venía de otro blog mío, y me tengo reído con él muchísimo. Los dos nos dedicábamos a escribir y andábamos muy peces en esto de bloguer. Recuerdo a muchísima gente que por diferentes causas fueron dejando de escribir y los echo mucho de menos, o como Chesana, que lo sigue haciendo. Rubén...Gala...Diana...La Abuela Mati...María.....Abuela Ciber...Don Julio y tantísimos otros.... Mucha gente la que pasó por mi blog en todos estos años, y muy buenos recuerdos. Eran años en que tenía mucho más tiempo,  muchas más horas para saludar a los amigos y leer lo que ellos relataban y comentarlo. Hoy en día ya las cosas cambiaron mucho y solamente escribo y contesto algún comentario. Creo que la zona de comentarios es vuestra, para que pongáis lo que queráis, ya sean críticas buenas o malas. Absolutamente todas están publicadas. Recuerdo una persona que me hacía reír mucho. Pensaba que cada relato que yo subía era algo que a mí me ocurría, ósea que pensaba que mi vida debía de ser muy agitada y revuelta. Hasta que un día subí un relato de un asesinato y lo especifiqué muy claro, es invención de la autora. Nunca más volvió a aparecer. A veces...cuando escribo algo un poco fuerte suelo poner eso mismo en honor a esa persona, para no crear falsos pensamientos.

Sé que os gusta leer los relatos que tengan algo relacionado con vuestras vidas...con algo que os ocurrió o sencillamente que os interesa. Hay relatos que a mí particularmente me encantan y quizás por su título no os llaman la atención, y para mí son los que más me gustan. Desde  Atem y Cizany, la vida de un abuelo y un nieto en la Africa profunda, donde la crueldad habita. En el Nombre Del Mal, compuesto por III partes. Habla del bien y del mal, ese mal que hoy en día parece que lo tenemos por todas partes....Dagna...un relato de ficción de una mujer que ayudó a muchos judíos en la II Guerra Mundial. Os nombraría un montón de relatos pero...los tenéis todos en el blog y sois muy libres de escoger lo que queréis leer.


Quiero dar las gracias también a quienes me escribisteis en privado pidiendo ayuda, sobre todo con los relatos de anorexia...bulimia...acoso escolar...Yo intenté guiaros hacia donde debíais de dirigiros. Yo no soy quién para dar un solo consejo, en estos temas tan fuertes, ni en cualquier otro tema. Los consejos son gratuitos pero pueden causar mucho daño. Solo intento hacer una denuncia de ellos. También dar gracias a profesores que usasteis estos mismos relatos para leerlos en el colegio y concienciar a la juventud...y...a mucha gente más que por privado o aquí públicamente me escribió y me guiaban a mi misma dándome consejos de escritura. Quiero daros las gracias a todos y a cada uno de vosotros, por leerme...por estar ahí...por hacer que este blog llegue a los 2.000.000 de visitas.

Estas 2.000.000 de visitas quiero dedicároslas a vosotros. No serían posibles sin vuestras entradas y comentarios. Seguiremos escribiendo porque...me gusta...porque sé que mucha gente está al otro lado esperando que escriba. ¡Va por vosotros!

 GRACIAS.

Midala.