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jueves, 7 de agosto de 2014

AMANTES (I PARTE)


“Era mi amante, mi compañera, mi amiga y sin embargo sabía que jamás sería su esposo, pero nunca importó. Yo siempre estaba a su lado cuándo ella me necesitaba, cuándo sus hijos se ponían enfermos y sus miedos y ansiedades aparecían, ahí estaba yo, al otro lado del muro, para consolarla y ayudarla. Cuándo se murió su hermano en un fatal accidente de tráfico, ahí estaba yo...escondido del mundo y de las amistades, en la oscuridad, para consolarla y amarla. Mi vida, como la de todos y todas las amantes no fue fácil. Vivir en las tinieblas, sin tener vida social, siendo el amigo perfecto...es cuanto menos...difícil. Muy difícil.

Ana y yo llevamos juntos desde el mismo día que se casó. La noche anterior a su boda, la conocí en su despedida de soltera. Y hasta hoy, 25 años después, estábamos juntos. La vi casarse...la vi tener hijos...la vi crecer y madurar...la vi amar a dos hombes y vi su desesperación. También me vi a mí...solo estos 25 años. Pendiente de sus llamadas, de sus citas, de sus malos humores y angustias, de sus remordimientos. Ahí estaba siempre yo esperándola con una sonrisa. Como el niño que espera una recompensa por las buenas notas. Ese era yo. Siempre esperando por ella. 


Ana nunca se planteó nada más que tener una doble vida. Decía que el daño que podía hacerle a su marido podía ser enorme y no se lo merecía. Y yo con tal de tenerla a mí lado...le pasaba todo. Sabía a lo que me había arriesgado el día que comenzamos esta historia. Ella se casaba al día siguiente y yo fui a verla a la Iglesia. Estaba preciosa. Era un ángel vestido de blanco y rodeada de flores. Sonreía con una risa nerviosa y dubitativa. Me vio. Cruzamos una mirada intensa y llena de pasión. Pero dio el sí quiero. Y nuestra historia siguió. Siguió como siguen las fuertes granizadas después de una tormenta. Siguió como siguen las manadas de mosquitos en los fuertes días de calor. Era imposible frenarnos. Comenzamos con una fuerte atracción mutua, algo que nos electrizaba y nos ponía los vellos de punta, algo que necesitábamos para vivir, para salir de la monotonía y del hastío diario. Pero después se convirtió en amor, en cariño, en enamoramiento. Después ya era una necesidad el estar juntos, a pesar de mi soledad, de mis noches solo y mis almuerzos tristes y apagados. Llegar a casa a la hora del almuerzo quizás era lo peor. Tener que poner siempre un plato en la mesa, sin conversación, sin nadie enfrente para poder hablar e intercambiar los acontecimientos del día a día. Pero los días más duros eran en su cumpleaños, o su aniversario de boda...o las navidades. Su llamada a escondidas a altas horas de la madrugada, era mi única recompensa. Oír su voz compensaba todo ese vacío que sentía yo sin ella. Me contaba los acontecimientos...me decía que me echaba de menos...que no podía vivir sin mí y eso era suficiente para que yo me conformara. Era parte de mí vida y parte de mi ser. Era mi mujer. Aunque no estuviéramos casados. Era la mujer que yo había escogido para vivir con ella el resto de mis días, la mujer a la que compartía con otro, la que tendría hijos de otro hombre pero no míos. Yo asumía ese plan. Aunque no negaré que dolía. Quisiera haber sido yo el que dijera "Yo Carlos, quiero a Ana por esposa, en las alegrías y en las penas”. Pero no fui yo. Fue él. Y los dos hijos fueron de él. Y la mayor parte de su vida le perteneció a él. Aunque los momentos más trágicos de mi vida estaban por venir."

7 comentarios:

  1. Menuda tragedia griega te has montado, galeguiña. Eso no puede terminar bien porque habrá sangre de por medio un día.
    Muy bien relatado, por cierto.

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  2. Como decía Celia Cruz: no hay cama para tanta gente!, jeje un beso

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  3. Quizas sea mejor ser "el otro".Es mas emocionante.No se cae en la monotonia y el miedo a perderla de no estar seguro de compartirla hace que esa llama de pasion este siempre al rojo vivo.Seguro que sus ratos con tigo los apreciaras mas que su marido.Eres afortunado.

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  4. Que ganas de leer el desenlace!!!! No nos hagas esperar mucho :-)
    Un besazoooo!

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  5. Hay quien prefiere ser el otro/a a nada
    Espero la nueva publicación
    Abrazos
    PD una alegria volver a leerte

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  6. Algo parecido me ha padado a mi,y ahora que lo he perdido a él a mi amante,soy la mujer mas desdichada del mundo,me duele el corazón,os lo aseguro.

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  7. Lo siento muchisimo. Al ir escribiendo...me iba dando cuenta de la dificil situaciön por la que pasan las amantes y los amantes. Animo,piensa en lo bueno vivido. Por suerte la vida no se termina...aprovechala...vivela...algun dia me imagino que ese dolor se mitigarå. No te voy a juzgar ni ahora ni nunca, solo voy a intentar animarte. Un besazo.

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