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sábado, 9 de junio de 2012

Atem y Cizany




El abuelo, es el único que me cuida. Ya solo quedamos los dos. Entre la hambruna y una enfermedad muy rara que se llama VIS o...VHS...o algo de V...., no sé, se lo oí decir a los médicos cuándo murió mamá. También dijeron que papá moriría de lo mismo pues le había transmitido la enfermedad a mamá. Mis dos hermanos se fueron de aquí. Dijeron que iban en busca de comida y nunca más volvieron. Tenían 4 y 6 años y dijeron que querían llegar a uno de los campamentos que habían instalado a muchos kilómetros de aquí, pero que allí conseguirían comida. Vivimos en un poblado y el abuelo tiene una choza preciosa. Mi abuelo se llama Etem .El hace lo imposible para que sobrevivamos a esta hambruna y sequia, a este vandalismo...en esta tierra donde nos tocó vivir en la que parece que hasta eso mismo es difícil...

Casi nunca tenemos para comer. A veces...algunas veces...vienen los señores de la cruz roja y nos dejan algo, pero somos muchos en el poblado y no nos llega a nada. Y tenemos mucha sed...Nunca encontramos para beber.Cuándo el abuelo se vé con ganas, coge el cubo y recorre muuuuuchos kilómetros para traerlo lleno de agua.A mi no me deja ír. Dice que es muy peligroso. Qué yo tengo que estar todo el día en la choza metida.

No puedo salir a jugar con los demás niños, ni a bañarme al río que está muy lejos. Estoy todo el día aquí metida por culpa de mi piel. El abuelo dice que si me da el sol me pondría muy mala. Yo soy negra, como el abuelo, pero mi piel es blanca. El abuelo dice que si los demás negros me encuentran, me matarán, pues quieren partes de mi cuerpo para hacer amuletos. El abuelo me cuenta que ya murieron muchos niños que tenían el mismo color de piel que yo y muchos están mutilados. Por eso el abuelo me tiene siempre escondida. Dice que las personas malas, piensan que ingerir una pócima confeccionada con distintas partes del cuerpo de los niños o mayores, que tienen mi mismo color de piel, les dará suerte a la hora de encontrar oro o incluso de hacerse rico. Los brujos y la gente mala son las que propician esas ideas a la gente y por eso nos buscan y nos persiguen.

Hoy el abuelo está contento porque los señores de la cruz roja, nos trajeron comida. Dice que va a ir a buscar agua para que por una vez, podamos comer bien. El abuelo Atem, es muy bueno. Cuida muy bien de mí. Me da pena no poder ayudarle e ir a buscar yo el agua. El es muy mayor ya. Pero no quiere que salga para nada de la choza. El abuelo coge el cubo y se va sonriente en busca del agua. Yo me siento en el suelo y pienso en las cosas que me cuenta Atem y no entiendo porque...su piel es como la mía, solo cambia el color, nada más. No sé porque yo no puedo salir nunca de aquí y porque me tienen que perseguir.

Oigo gritar al abuelo Atem.

- ¿Qué pasa? me pregunto sin poder salir de la choza...el abuelo grita mucho.

El abuelo entra en la choza desangrándose, con unos señores detrás gritando y chillando con cuchillos en la mano y pistolas. Yo me voy corriendo hacia el abuelo. Las lágrimas recorren mi rostro y mi mente intuye lo que va a ocurrir. El abuelo me da la mano y llora. Los hombres gritan y jalean a mí alrededor. Me empiezan a dar patadas y comienzo a sangrar. Uno me tira del pelo muy fuerte, me duele mucho y empiezo a llorar con mucha angustia y miedo. El abuelo está tirado en el suelo y me mira fijamente pero solo llora. Creo que se está muriendo. Alguien me da una patada en la cara y me saltan varios dientes. Perdí todo el contacto con la realidad y fue lo último que vi, al abuelo Atem. Creo que después de los golpes yo perdí el conocimiento y fue lo mejor que me pudo pasar. Hicieron conmigo las perrerías más grandes que nadie podría imaginar. Se llevaron parte de mi cuerpo, como sus amuletos de la suerte. Mi vida...ya se había terminado. Tantos años escondida, viviendo sin vivir, para al final...morir de la peor forma posible Y todo por ser una negra albina...a los negros está visto que nos persiguen siempre por nuestro color, ya sea negro o ya sea blanco, ya sean los propios negros o los blancos..Lo nuestro es que nos persigan y nos maten por nuestro color de piel... ¿será mi muerte la última? ¿Servirá para entender que no soy un amuleto y que la suerte tienen que buscarla? ¿Qué no la da mi piel blanca ni mis piernas...ni mi cabeza...ni mis brazos? Rezo desde el cielo...por todos los niños del mundo...blancos...negros....y amarillos...rezo para que sus vidas sean mejores que las nuestras y que cesen estas atrocidades. Pero desde donde estoy...estoy triste...porque sigo viendo que pasan las mismas cosas...que sigue habiendo muchos Atem y Cizanys...que la vida sigue siendo muy cruel para muchos. Rezo por todos ustedes, no se preocupes, que por rezar no será.

En este relato no se me ocurre absolutamente nada que poner

15 comentarios:

  1. Se me ha helado el corazón, Midala.

    Un abrazo.

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  2. En este relato no se necesita añadir nada más. Está perfecto.
    Un gran esfuerzo de imaginar la vida de los albinos en Africa. Mereces todas las felicitaciones. Midalita.

    Mil besos

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  3. !!Hola,Midala,preciosisima!!

    Un relato formidable.Me ha gustado mucho como has hilvanado.La visión de la niña ante la tragedia q le esta tocando vivir y aun así tiene algo de alegría para apreciar la choza de su abuelo o los momentos q reciben comida.Su mirada inocente e ingenua en el momento de su muerte y de la de su familia sin saber porque el color de su piel provoca esa marea de odio,rabia y violencia.

    Donde quiera q existan prejuicios raciales, habrá miedo, intolerancia e injusticia.Todos los humanos pertenecemos a la misma especie, Homo sapiens, y por encima de cualquier diferencia lo único q cuenta es q todos somos humanos y tenemos los mismos derechos.

    Un relato formidable.Muchisimos besitos,Midala.

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  4. Esta tan bien escrito que no puedes dejar de verlo todo tal cual y sentir rabia e indignación junto con la impotencia de no poder hacer nada por cambiar situaciones tan barbaras, injusta y estúpidas.
    Saluditos.

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  5. Extremecedor el relato, por desgracia ocurre y seguirá pasando...un besote preciosa

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  6. Midala siempre nos llegas directo al corazón. ¡Qué tristes realidades! Y lo peor es que cuando la prensa se olvida de ellos, nos olvidamos todos, pero ellos siguen allí muriendo de hambre, sufriendo violencia hasta la muerte, enfin no sigo. Muchos besos.

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  7. Mientras lees se te estremece el corazón porque la realidad es asi, y pensar que es real es muy triste...

    Magnifico relato Midala!!!!

    Un abrazo :D

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  8. Buffff, los pelos como escarpias. No necesita añadir más, está más que claro.

    Besosss!!!!

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  9. Muy buen relato Midala. Nos devuelve la atención al eterno drama africano, últimamente màs olvidado todavía por nuestra situación. Y a la crueldad de la superstición y la incultura.
    Enhorabuena.

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  10. Un relato tan duro como real cielo.Tu relato llega directo al corazón,Midala.está perfecto sin añadir nada más.
    Un besazo enorme.

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  11. Desgraciadamente es cierto que los persiguen y sacrifican.
    Miseria dentro de la miseria.
    Que pena.

    Besos.

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  12. Midala, que quieres que re diga eres genial!
    Si quiero decirte, que estoy un poco retirada de internet.
    Encontré una pareja que en vez de Internet hace yoga, no sabes lo bien que me ha hecho , cambié el mundo virtual por uno real...
    Besitos en el alma
    Scarlet2807

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  13. Madre mia niña!
    Me sonaba mucho este relato, tal vez te leí alguno similar de un abuelito que cuidaba de su nieta.
    En cualquier caso, este es tan desgarrador que te deja helada.

    El sufrimiento de algunas personas no tiene fin, y la maldad de otros tampoco, nos rodea como una sombra.

    Geniales tus letras.. ya me apetecia pasearme por aqui.

    Estoy de vuelta mi niña... a ver si a poquitos me puedo poner al dia.
    Gracias por estar siempre.

    Te dejo un abrazo bien gordo y un puñado de besitos mediterráneos.

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  14. La Realidad, en ocasiones, supera la ficción.
    Magistralmente narrado, prueba fehaciente de las sensaciones que irradia.
    Un abrazo.

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  15. Sí, el racismo también existe dentro las mismas razas.
    Y la diferencia no la perdonan...

    Un beso, Midala.

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