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miércoles, 11 de octubre de 2017

LO PERDI TODO

La habitación estaba casi a oscuras y el día no ayudaba a ver las cosas de forma muy distinta. Lola fumaba pitillo tras pitillo contemplando la foto de sus dos hijos. Su marido permanecía en el otro sillón, callado, lloroso y por la casa se oía el murmullo de la gente, familiares y amigos que querían permanecer a su lado en este duro trance. Lola movía la cabeza con rotundidad sin poder creer lo acontecido. Parecía cosa de meigas o de brujas, cosa del demonio

Vivían en una aldea muy pequeña, al norte de Galicia. Su marido trabajaba en una empresa naval de administrativo. Las cosas habían ido muy mal durante muchos años. Creyeron perder el trabajo montones de veces pero...la suerte siempre les había acompañado a pesar de que Lola muchas veces lloraba y se lamentaba de su mala suerte cuándo oía que no había trabajo, que la fábrica iba a cerrar. Lola se anteponía a lo que iba a suceder y sufría enormemente en vano, ya que el único que sabe tú destino es nuestro Dios. Ella se consideraba desdichada y pensaba en lo que sucedería si en algún momento la fábrica cerraba. El sueldo de sus hijos era...irrisorio. Ellos eran pintores, los dos, y se ofrecían por horas para pintar las casas. Iban quitando unos eurillos ya que cobraban muy poco y trabajo parecía que no les iba faltando. Pero lo poco que sacaban era para la gasolina ya que de la ciudad al pueblo había unos cuántos kilómetros.

Ella siempre había sido una mujer muy activa dentro de la parroquia de su pueblo y ayudaba mucho en la Iglesia. En la última recolecta que había realizado con el párroco, habían ido por las aldeas, recaudando alimentos para los más necesitados y Lola había sido una de las impulsoras en dicha campaña. También había acudido con el párroco a hablar con el alcalde. La carretera para llegar a su aldea estaba llena de socavones y era un peligro. Habían acudido varias veces a hablar con él. Ellos pagaban los impuestos al igual que todos los de su pueblo y no comprendían como esa carretera podía estar en ese estado.  Era una mujer activa y luchaba por el bienestar de su parroquia.

Quién le iba a decír a ella, que tal día como hoy, viniendo sus hijos de trabajar, habían perdido el control del coche en uno de esos socavones. Se habían caído por la cuneta 30 metros. Los dos habían fallecido. Sus dos hijos, los únicos que tenían, sus dos amores. Con ellos se habían ido sus ganas de vivir. Tanto como había peleado ella por los accesos de la carretera....tanto como había peleado por un nuevo asfaltado del terreno...y ahora...sus hijos habían fallecido ahí. En la misma carretera donde ella había exigido ante el alcalde unas mejoras. Y con sus hijos...ya iban cuatro personas en lo que iba de año. Y en ese instante Lola decidió luchar con todas sus fuerzas para que la muerte de sus dos hijos fueran las últimas de su pueblo. Ese pueblo tan hermoso...de vegetación verde y lluvia constante...

Los meses fueron pasando y Lola se convirtió en una heroína para su parroquia, aunque ella solo tenía un objetivo. Nunca más, ni uno más. Exigió una mejoría de esa carretera de forma inmediata. La tristeza y la melancolía eran tan inmensas que había días en los que parecía que todo se iba a derrumbar, pero miraba las fotos de sus hijos y seguía adelante, peleando por lo que creía justo. A los pocos meses las máquinas aparecieron por la aldea y con ellas el barullo de los obreros y el ruido. Lola ya se sentía en paz, había conseguido su propósito. Pero...ahora venía lo peor. Hacer frente a la verdad, y la verdad era que estaba sin sus seres más queridos, sin sus hijos y la verdad sin la lucha...se le hacía aún más dolorosa. Su sensatez y su cordura se a veces las ponía en duda. El dolor era tan inmenso que creía que morir era lo mejor.

 Ella antes del accidente lo tenía todo...y no se daba cuenta.............................................

Es una historia ficticia pero...a la vez real, porque ocurre a menudo en todas partes del mundo.

La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

3 comentarios:

  1. Tremenda la historia, y como bien dices tan real que duele leerla y saberla cierta.

    Si algún día se vuelve a escribir la Historia y se dice la verdad, posiblemente muchas mujeres anónimas salgan a la luz y se les reconozcan los méritos.

    Montones de besos.

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