Seguidores

jueves, 12 de abril de 2012

Juego de cartas




La Reina contemplaba como su país se iba desmoronando y buscaba la forma de hacerlo resurgir. Había sido un país prospero y  rico, habían adelantado en 10 años lo que a otros les hubiese costado 20, pero ellos con fuerza y tesón habían logrado la envidia de muchos. su pequeño país era motivo de exclamaciones y envidias.

- Rayos y truenos, como ese pequeño país es tan prospero y el nuestro se está quedando atrás! Tenemos que prosperar, tenemos que ser mejores que ellos recorcholis!

La Reina Madre era la que estaba al frente del país. Después estaban las pequeñas familias, la familia bantú, la familia esquimal, la familia india, la esquimal...la mexicana...la china...la árabe...la tirolesa....Entre todos habían puestos sus normas para que el país prosperara, y por supuesto, cada uno tenía su trabajo. El país era prospero y rico por lo mucho que habían trabajado, por lo bien que la Reina había logrado mandar en su país, donde las leyes se cumplían a raja tabla y donde no había maldad ni desorden. Todos querían lo mismo, trabajo, vivir tranquilos y una serie de comodidades que la Reina les había prometido si el país era uno de los más prósperos. Todos intentaban cumplir con sus que haceras encomendados para que de esa forma, la Reina, les concediera más derechos.

El problema había surgido cuándo la Reina se empezó a ver cansada y mayor, y puso a su lado a una de las familias para que le ayudara, una familia por supuesto, de toda confianza.

Pronto empezaron a llegarle a sus oídos quejas, de que la familia en cuestión, les pedía un canon al resto por ayudar a su Reina y si no, les quitaba derechos adquiridos. En un principio las familias fueron pagando y la familia en cuestión se hizo millonaria en poco tiempo, mientras las otras comenzaban a perder una buena parte de su patrimonio. El país comenzaba a resentirse y la Reina comenzó a estar preocupada sin saber el motivo, pero el país se estaba hundiendo.

Un día que la Reina estaba postrada en la cama, vino a verla la hija bantú y le comentó que la familia que tenía ayudándola en estos momentos tan delicados para ella, se estaba aprovechando de todo el país. Se había enriquecido a costa de todos los demás. El resto de las familias habían perdido todo sus bienes ahorrados y el país estaba entrando el una crisis profunda, por las malas artimañas de quienes eran sus fieles gobernantes.

La Reina madre, se levantó de su cama con grandes esfuerzos y fue a casa de sus fieles ayudantes. Vio la riqueza que había salido de la nada, vio grandes lujos que antes no tenían...vio decepcionada, como las personas en las que ella había confiado, se habían apropiado libremente del patrimonio de las gentes de su país, y mientras ellos eran ricos, el resto de las familias estaban pasando hambre y el país poco a poco se había ido hundiendo.

Tomó la firme decisión de cortar por lo sano esas malas artimañas.

Llamó a la familia en cuestión y la puso delante de ella. Mando a sus soldados coger unas tijeras y cortar las cartas por la mitad. Esas cartas, nunca más volverían a entrar en el juego, y los bienes adquiridos se repartirían entre todos los habitantes del país. Tenía que dar una lección y un ejemplo para que entendieran, que no se puede robar impunemente. Las normas se hicieron para cumplirlos todos y para que nadie se burlara de ellas.

Esa misma tarde, una de las familias, dejó de pertenecer a la baraja.

El fraude vive en el palacio de justicia. Proverbio alemán

12 comentarios:

  1. En este país nuestro ha sido una epidemia lo de las familias enriquecidas por el favor real y con las gentes pasando hambre, sin que los reyes se hayan siquiera enterado.

    Es ya vieja costumbre desde que los romanos se fueron.

    ResponderEliminar
  2. Magnífica parábola, Midala. Ojalá en el mundo real, no solo en el de las cartas, hubiera una reina como la tuya que condena la corrupción como se merece. Te felicito por la idea, muy original, y por su desarrollo, de fácil lectura. El relato fluye bien.
    Besos

    ResponderEliminar
  3. Y qué clase de murallas deberíamos de construir para protegernos de los que nos están robando ahora, nos roban en forma de nuevos impuestos, más impuestos y menos prestaciones, ¿dónde va ese dinero? quien generó la deuda no fui yo, quien se llevó el dinero impunemente no lo ha restituido ni está en la carcel... Me voy a la Edad de Piedra, viviré poco, pero no hay dinero...

    ResponderEliminar
  4. Me recuerda a una familia real muy conocida.

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Dónde habrá una reina así?
    Sí,ya sé...sólo en los cuentos...
    La frase final es de órdago,para desgracia real y nuestra.
    Besos.

    ResponderEliminar
  6. Midala, yo diría que he dejado un comentario hace un rato, pero no lo veo.

    ResponderEliminar
  7. Una pena que en nuestro mundo las cartas siempre vienen marcadas y las tijeras, sólo se usan para amenazar aquellos que hayan visto lo que no tenían que ver.

    Bello ejemplo del uso del poder; cuestión humana que en ningún tiempo ni modo social ha sido justo. El poder es la causa y la consecuencia al mismo tiempo, como la gran mayoría de los Dioses.

    Un enorme abrazo; me gustó este cuento en clave de fábula.

    ResponderEliminar
  8. Un texto con un final feliz y revelador.
    Un abrazo, Midala.

    ResponderEliminar
  9. Midala, me gustaría conseguir unas buenas tijeras para algunos naipes que reinan en mi país, sin corona pero con muchas ínfulas palaciegas! Paciencia, habrá que cortar por lo sano y esperar a votar nuevamente, un abrazo!

    ResponderEliminar
  10. Qué lástima que no es sólo un juego de cartas...Bien es cierto que a veces, la realidad supera a la ficción!!

    Midala, estás que te sales con estos relatos tuyos! Un gran beso y buen fin de semana!

    ResponderEliminar
  11. Un relato muy "positivo"...y el proverbio alemán "genial" !

    Un cordial saludo
    Mark de Zabaleta

    ResponderEliminar
  12. A esta reina habría que ponerle una corona.
    Lástima que no quede monarquía sana ya.
    Besos, Midala.

    ResponderEliminar

Deja tú opinión, me ayudarás a mejorar. Habla ahora...es tú momento y tú espacio. Te estaré muy agradecida sea cual sea tu opinión. Adelante!!!Atrévete!!!