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martes, 10 de abril de 2012

Sabe más el zorro por viejo que por zorro


Si algo me permite mis años, es decir siempre lo que pienso, sin importarme lo que opinen los demás. Es un tributo que me tengo ganado por mis años vividos, interprételo como quieran, me da igual. La vida de los mayores está regida por las perdidas. Nuestra perdida de autonomía, no podemos hacer lo que hacíamos de jóvenes....perdemos parte de nuestra salud o toda, vista....oído...capacidad de andar libremente y movernos...y también perdidas me refiero a las personas y seres queridos que fuimos perdiendo por el camino. Nuestra vida la rigen las perdidas, siempre estamos perdiendo a pesar de que nos dicen que la vejez es una etapa bonita en la que nos toca vivir lo que no pudimos de jóvenes y digo yo ...¿como vamos a disfrutar de nuestra libertad como padres ya sin cargas, cuándo no oimos...o no podemos andar...o tenemos una depresión....? Váyanse a la mierda los que nos quieren vender la moto de que la vejez es bella.

Tenemos miedo a la muerte, estamos a un paso de ella, ¿se dan ustedes cuenta? Es algo ya muy inminente, no como cuándo se es joven que piensas que cualquier día te puede pasar. No, nosotros sabemos que ya tenemos los días contados y el miedo hace que seamos una presa muy fácil para las depresiones. Si algo aprendí en la vejez, es a sentir la soledad, a sentir que molesto, y a sentir que me quedan muy pocos años de vida, todo esto está regido por un miedo atroz a dejar a mi pareja sola y desamparada. Y ustedes se preguntaran si no tengo hijos. Pues claro que los tengo, tengo 6 vástagos como 6 cuervos que solo esperan a que desaparezcamos para quedarse con mi escaso patrimonio, un patrimonio que yo trabajé día tras día y me costó mucho trabajo llegar a él. Mis vástagos, no saben lo que es el sacrificio. 

Hace poco, mi mujer y yo decidimos hacer la prueba como le llamamos nosotros, la prueba para conocer a nuestros hijos. Los reunimos un día en casa a comer, cosa que nos costó un año entero poder reunirlos a todos, ya que o están de viaje o tienen comidas sociales como ellos les llaman. Atontados. Eso es lo que están. Los viejos los reunieron a todos con sus respectivas parejas, como ellos nos llaman, los viejos. Los viejos les iban a dar una lección que no iban a olvidar nunca. El zorro sabe más por viejo que por zorro. Y si mis hijos creían que eramos idiotas estaban listos. Cuándo estaban todos juntos, y el ambiente era tirante como siempre, les propusimos algo.

- Chicos, si estáis aquí, es porque vuestra madre y yo ya no podemos apañarnos solos, necesitamos de vosotros. Necesitamos que alguien nos cuide, nos ayude con la compra, nos ayude a vestirnos, etc. Estas cosas ya se hacen muy difíciles para nosotros, y queríamos preguntaros como podíamos arreglarlo.

Fui estudiando las caras de todos mis hijos y mis nueras. Era de asombro y rabia. Desde luego yo estaba gozando con la situación. Los estábamos poniendo en un aprieto y los codazos y las pataditas por debajo de la mesa se sucedían cada momento... ¡Parecía que nadie quería hablar! de repente, estos hijos míos, se habían quedado sin lengua.Solo les funcionaban los codos y los piés. ¿Y las caras de mis nueras? por Dios, eso era de foto. Estaban aterradas . Miedo les estaban dando la comidita familiar de los viejitos.

El mayor, fue el primero en hablar:

- Papá, yo trabajo mucho y vivo lejos. No tengo tiempo para atenderos en mi casa

Lejos, es a 30 kilómetros.

Le siguió el pequeño.

- Nosotros no podemos teneros en casa, los niños nos ocupan todas nuestras horas libres y pasaríais a ser una carga para nosotros.

¡Nos llama una carga! mi hijo al que lo cuidamos cuándo tuvo el accidente de coche y se pasó un año ingresado en el hospital. Dejé uno de mis trabajos de la tarde para poder atenderlo con su madre....y nos llama carga! 

Y así se fueron sucediendo todos los comentarios de mis hijos. Uno por uno fue desechando el cuidarnos y comenzaron a levantarse de la mesa para irse rápidamente y tardar en volver.

No piensen que nos llevamos sorpresa o disgusto, más bien nos reímos de lo "ocupados " que están nuestros hijos últimamente.

Como la vejez, me permite hacer lo que me da la gana, creo que es un tributo que nos tenemos muy merecido por llegar a esta edad, vendí mi piso y vendí mi chalecito. Nos fuimos a vivir al sur de España, buscando el calor. Buscamos la mejor residencia que había. Y ahí estamos mi mujer y yo. Pagamos religiosamente todos los meses con la venta de nuestras casas, vivimos muy tranquilos y en un ambiente muy bueno. Tenemos una enfermera las 24 horas para nosotros solos. Decidí pulirme todo nuestro dinero y dejarles a mis hijos, 0 euros por los servicios prestados.

El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor. Marco Tulio Cicerón

19 comentarios:

  1. bueno, ahora mismo, con la crisis, se está virando la tortilla, y los hijos están cuidando de los padres a costa de vivir al amparo de su pensión. Y ¡ojo! de seguir así, saldrán a la luz casos de gente que oculta defunciones y demás. Y cuando llegue el momento, espero hacer lo mismo que mi madre, que se mudó a casa de su suegro nada más casarse porque éste enviudó, y ahora tiene a su madre allí con 90 años. Mi abuela ya no tiene paciencia para biznietos, pero da igual, allí nos vemos todos...

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  2. Un tema muy interesante el de la vejez, hace poco hablamos también de ello en otro blog. ¡Vaya lección les dieron a los hijos! Creo que los padres cumplimos con darles a los hijos todo nuestro cariño y la mejor educación que nos permite nuestra situación económica, luego se tienen que espabilar en la vida. Yo, cuando llegue el momento, haré como tus personajes: venderé la casa y me iré a la mejor residencia que pueda pagar. No tanto porque mis hijos no quieran cuidarme, que no lo sé, aún es pronto, sino porque he querido ser independiente toda mi vida y no ser una carga para nadie. Nos has dado toda una lección de sabiduría "senil".
    Besos

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  3. Es penoso como nuestra sociedad paso a paso ha ido descartando la experiencia como si fuera algo sin importancia; además de la cuestión personal de que creo que el amor hace que uno ayude a sus seres queridos cuando ya no puedan hacer las cosas.

    Dentro de todo no es un cuento tan triste. Porque al menos las cosas están claras; los hijos hicieron lo que querían y los padres también. Luego cada cual dormirá consigo mismo como pueda, pero eso siempre es así.

    Un fuerte abrazo.
    Lo que plantea este cuento lo he visto muchísimas veces, cada vez más.

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  4. Una historia muy pegada a la realidad , Midala. La única pena es que los mayores -las más de las veces- se resignan a recibir los restos de cariño que sus hijos están dispuestos a darles.

    Eso cuando no se monta un cisma familiar porque vayan a dilapidar la herencia.

    Un abrazo,

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  5. Dejé hace unos segundos un comentario, pero ya no sé si ha quedado pendiente de aprobación o se lo ha comido blogger.

    Volveré más tarde sólo por si hubiese desaparecido.

    Un abrazo,

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  6. Perfecto, Midalita, parece que tengas 80 años para saber de todo esto con tanto detalle.

    LO que has retratado, como si fuera una peli subrealista, es la auténtica realidad en un 90% de casos similares.

    Apoyo tu proclama de "Váyanse a la mierda los que nos quieren vender la moto de que la vejez es bella."

    La vejez es soledad, pastillas diarias para colesterol, tensión, próstata, corazón, coagulación de la sangre, etc. etc. y un saber estar sin miedos de nada ni a nadie. Con conocimiento de lo que son, en la realidad, los descendientes aquellos en los que dedicaste media vida hasta que se valieron por sí solos a ganarse lo suyo en la lucha de la vida.

    FELICITACIONES, de nuevo.

    Un millón de besos

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  7. Ahí, ahí con dos pelotas!!! Hizo muy bien en venderlo todo, pero cuando nos vamos a dar cuenta de que todos vamos a pasar por lo mismo? Tan ciegos o tontos estamos?

    Besosss!!!

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  8. Muy buena entrada, Midala.
    Creo que hay que mirar cada caso social, individualmente. El estado de los padres y las ocupaciones de los hijos. Algo que sea bueno para ambas partes y todas las medidas sean complementarias en el bienestar de padres e hijos. Nosotros, aunque tenemos dos hijos y nos llevamos muy bien, cuando seamos mayores, seguro, iremos a un Centro Residencial, que disponen de todos los Servicios y ademas estas con gente, más o menos, de tu generación.
    Un abrazo, Midala.

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  9. Muy buena decision, este post tenoa que llegar a muchos oidos. mil besos

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  10. Decision perfecta, ahora buffffffff susto. besotes

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  11. Que triste es esa situación.
    Desgraciadamente hay demasiados mayores que la soportan y es tan lamentable que no seamos capaces de entender de las necesidades de nuestros padres, que nos dieron la vida y nos criaron sin pedir nada a cambio.
    Para estas cosas creo que soy muy antigua, digamos de la vieja escuela, supongo que porque mis abuelitos siempre vivieron con nosotros y para mi es algo tan normal que los hijos se ocupen de proporcionar el bienestar a los padres que no entiendo como hay hijos capaces de deshacerse de ellos con esa frialdad.

    Independientemente de las cuestiones personales, profesionales, hace más quien quiere que quien puede y por un padre o madre, se hace cualquier cosa.

    Aunque sabes? tu relato tiene una segunda parte y es la decisión de estos padres, gastarlo todo en su calidad de vida, pasar el tiempo que les quede como mejor puedan, y los hijos que se fastidien por ingratos. Que se queden sin nada... que no merecen más.

    Besitos mediterráneos mi dulce niña reguapa!!

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  12. Tan real que duele.
    Cría cuervos que te sacarán los ojos.

    Saludos.

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  13. Un gran artículo...que me ha hecho recordar a Schopenhauer "los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario"...

    Un cordial saludo
    Mark de Zabaleta

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  14. Puf, demasiado real este tema.es una pena que unos padres tengan qu vivir esta situacion y no lo digo por tener que venderlo todo y dedicarselo a ellos mismos que al fin y al cabo se lo merece para eso han trabajado como locs toda la vida, si no al hecho del poco cariño que reciben, eso es lo que me da pena. Yo no se lo que sera de mi a esa edad pero no me importa estar sola en casa o en una residencia siempre y cuando mis hijas me dediquen un poquito de su tiempo visitandome.Pero.. quien sabe lo que nos deparara el destino. Un bessito

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  15. Ay, Midala... ¡Has dado en el clavo! Afortunadamente, estos "viejos" de la historia -como les suelen llamar- tenían aún su cabeza bien puesta y en condiciones como para decidir su propio futuro. ¡BIEN HECHO! Si cada hijo mira por sus urgencias y prioridades a pesar de todo el cariño y cuidado recibidos, es lógica la determinación de sus padres en velar por el propio bienestar de sus últimos días.
    El otro tema radica en que no todos los mayores pueden darse el lujo de hacerlo -tanto por su poder adquisitivo como por el estado de salud- y finalmente deben "acomodarse" y acatar los designios de terceros... Otra injusticia más de este mundo "¿moderno? que gira en torno de la juvenud y de los "valores trastocados".
    Muy buen texto, querida amiga, felicitaciones y un beso grande!!! (Veremos qué nos tocará en suerte cuando lleguemos hasta allí).

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  16. Tremendooooooooooooooooooooo

    Mi querida Midala, de seguro que tocas diana para muchos en el mundo, es triste pensarlo y mucho menos asimilarlo.
    Sabes una de las cosas que más me aterran es pensar qué pasrá conmigo con treinta años más si es que llego), porque las cosas que veo y escucho me dejan totalmente anonadada.
    Tu relato es una lección inmensa de vida, y si me permites, copiaré el link y se lo mandaré a algunos amigos para que lo lean.

    Un abrazote gigante

    P.D: Estoy algo mejor, al menos dando la batalla, quizás como el mar, a veces calmo, a veces agitado, pero vivaaaaaaaaaaa.

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  17. jajaja que cierre! Aplausos
    0 x los servicios prestados.
    Por suerte podés difrutar del invierno de la
    vida en un lugar cálido.

    Salud, vuelvo

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  18. Lo triste es que la mayoría de estos pobres ancianos hoy no tienen ni donde caerse muertos.
    y las pensiones son una pena.

    Besos, Midala.

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  19. Pick just one museum such as the Rodin museum or L. Take photos from the top of a
    hill, or off the side of a yacht. Students will pick an issue within their community.


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