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sábado, 25 de agosto de 2012

Efecto placebo

Tengo problemas de ansiedad...angustia... depresión...Comencé hace unos meses a notarme muy extraño, como si mi vida no me perteneciera y viviera otra vida, estaba triste y alicaído, con falta de apetito e insomnio. Las noches eran un tormento...todo se veía más negro y las horas parecía que se alargaban, la oscuridad me envolvía en su miedo y mis pensamientos eran atroces. Hable con mis padres y se lo comenté, con mucha cautela y dándole muchas vueltas. No sabía en realidad que decir ni cómo afrontarlo. Si decía lo que sentía, me dirían que estaba loco y probablemente me mandarían al médico y me ingresarían, pero llegó un momento en el que no pude más y se les conté la verdad. Parecía que en un principio se asustaban y me dijeron que no lo comentara con nadie, que esas cosas quedan en familia y nadie tiene porque enterarse, que ellos irían al médico y hablarían con él. A los dos días, mamá me dio una pastilla después de comer y me dijo que me la había recetado el médico, que la tomara y pronto empezaría a encontrarme mejor.

Pasaron los meses y lejos de mejorar, yo empeoraba. Estaba muy demacrado y no dormía ni tres horas seguidas por las noches. A veces...temblaba sin poder parar de hacerlo y otras....alguien detrás de mí me decía cosas. Me metía en mi habitación y daba vueltas alrededor de mí mismo intentando no oír, no escuchar. A veces, esas voces me decían cosas horribles y yo intentaba no hacerles caso, luchaba contra ellas, pensando que las pastillas pronto me harían su efecto.

Un día, una de las voces me dijo que matara a mi gato. Lo cogí con mis manos y lo estrangulé para que la voz me dejara en paz. Llevaba dos días detrás de mí repitiendo siempre lo mismo....

- Tienes que matar al gato...tienes que matar al gato....mátalo....mátalo ya....-

Cuándo me dí cuenta de que había matado a mi gato, lo tiré en el suelo y salí corriendo. Corrí durante una hora entera. Estaba exhausto. Agotado y deprimido. Me daba cuenta de que había tenido que matar a mi gato para dejar de escuchar las voces. Lloré, lloré como hacía años que no lo hacía y papá y mamá me dijeron que no pasaba nada, que las pastillas pronto empezarían a hacer su efecto. Yo confiaba en ellos y era algo que me tranquilizaba. Quería a mis padres y tenían toda mi confianza. Si ellos me decían que pronto me pondría bien, estaba muy seguro de que así sería.

Una noche, estaba en la cama, dando vueltas e inquieto, pues ya llevaba horas escuchando la misma voz. Esta vez, me pedían algo muy distinto. Me tapé la cabeza con la almohada para no escucharlas, pero las voces seguían repitiendo lo mismo...me fui a la bañera y la llené de agua fría y me metí dentro...quizás dentro....no oiría las voces... solo conseguí tragar mucha agua... porque  las voces estaban dentro de mí...y  por más que yo hiciera las voces no se iban. Yo sudaba y mi corazón parecía que iba a salir de su sitio. Mi ansiedad era brutal. Comencé a gritarles  a las voces y ... cuánto yo más gritaba... ellas más se enfadaban e insistían en lo mismo. Aparecieron papá y mamá en mi cuarto y les dije que me estaban volviendo loco esas voces, que me pedían cosas malas. Mamá le dijo a papá:

- Es hora de ir al médico, es una vergüenza, pero tenemos que ir con él. Ya probamos con las pastillas placebo y ya ves el resultado. Nada.

Las voces, se pusieron frenéticas. De pronto se dieron cuenta de que mis padres se habían reído de mí y me habían estado dando un tratamiento falso, todo por no llevarme al médico. Era una vergüenza tener un hijo con una enfermedad mental en el año 1950. Las voces....las voces....las voces no paraban de gritar..

-Hazlo...hazlo...tienes que hacerlo....se rieron de tí...y lo seguirán haciendo...mátalos...hazlo ya, mátalos...eres su vergüenza...se avergüenzan de tenerte...se ríen de tí...

Yo estaba fuera de sí, las voces me gritaban, venían detrás de mí y me suplicaban que los matara, que estaría mejor sin ellos, que se habían burlado de mí.

Y lo hice. Los maté. Y....las voces se callaron...y el silencio se hizo en casa.

Me ingresaron en una clínica mental. Hoy, sé que mi enfermedad, tenía un nombre, esquizofrenia. Si mis padres no se hubieran avergonzado de tener un hijo con una enfermedad mental...a lo mejor...hoy aún estarían conmigo y yo no viviría con la culpa de saber que fui yo quién los maté. Tomo un tratamiento todos los días y las voces desaparecieron. Nunca más me mandaron hacer nada. Pero estoy ingresado en un hospital. Nunca podré salir de aquí. Pero vivo tranquilo....no hay voces....no hay sonidos....no hay nada más que mi voz.

La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Proverbio Africano

16 comentarios:

  1. Esta vez el efecto placebo fue desastroso. Interesante y para pensar tu cuento.

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  2. Es un estado muy complicado. te pido porfa pasar por mi blog y mira mis dos ultimas entradas y dame tu opinion. muaksssssssss

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  3. Terrible emfermedad , para quien la sufre y para quienes le rodean .
    Ufff , corto e intenso relato .
    Muchos besos amiga .

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  4. Es terrible sufrir de esquizofrenia. Y conozco a muchos que, estando medicados, viven en su casas. No sé si los médicos llevan mucho control de ellos pero circulan por las calles muchísimos esquizofrénicos detectados.

    Al margen hay otros muchos más que se dedican a la Política y ni siquiera han ido nunca al médico. Quizá le den también a la cocaina, ahra tan de moda entre los que malgastan el dinero de los demás.

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  5. Excelente relato sobre la evolución de una enfermedad...Me recuerda a lo del Nobel Nash !

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  6. Midala, has escrito un excelente relato. Has plasmado perfectamente los prejuicios sociales acerca de las enfermedades mentales, pero no habría hecho falta remontarse a 1950, en 2012 la sociedad sigue siendo igualmente hipócrita con esas enfermedades. También has mostrado perfectamente la evolución de la enfermedad y su agravamiento por falta de tratamiento. Estupendo, de verdad.
    Una opinión personal: creo que el relato habría ganado en intensidad si lo hubieras acabado en ...y el silencio se hizo en casa. Lo siguiente el lector lo puede deducir perfectamente y, para mi gusto corta un final que habría sido perfecto con esa frase. A veces, dejar el final de los relatos sin acabar les da intensidad; al lector le gusta imaginar el suyo. Bueno, es una opinión, nada más.

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  7. Una enfermedad terrible, que si se trata el enfermo puede llevar una vida de lo mas normal, pero es algo que me da miedo.

    Yo al igual que MARK mientras te leía recordaba a Nash.

    Un besote :)

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  8. Fuerte y Trágico Relato que impacta.
    Es cierto; las enfermedades hay que saber afrontarlas no sólo por quien las padece, sino también por quien forma parte del Entorno del Enfermo.
    Creo que este Relato ya lo Publicaste en una Entrada anterior y ya me dejó conmocionado.
    Maravillosamente narrado.
    Un abrazo, Midala.

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    Respuestas
    1. Cierto Pedro,ya lo publiqué hace tiempo,pero al estar de vacaciones o lo escribo nuevo o lo "rescato" de hace tiempo.Buena memoria!!!!!!!Me la prestas?????:):):)Besosssss

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  9. Las alucinaciones visuales y auditivas de un esquizofrénico paranoico son tremendas, a veces, solo con medicaciones muy fuertes se pueden combatir aunque algunos de ellos pueden llevar una vida normal, pero en cuanto la dejan....

    Sobre las enfermedades mentales aún existen muchos tabues, es una pena porque además suelen atacar en la adolescencia. La historia que relatas ha ocurrido y volverá a ocurrir, por desgracia.

    Besitos maja..:)

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  10. Las padres actuaron con vergüenza pero de buena fe
    Tremendo relaqto, muy bien logrado
    Un abrazo

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  11. Me da que todavía sigue habiendo mucho tabú en este tema, y creo que hay mucho enfermo sin medicar, sólo hay que ver las noticias.

    Besotes!!!

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  12. Midala mi niña! cuanto tiempo sin leerte!! como va todo preciosa?
    Esta entrada me suena mucho... creo que ya te la leí, puede ser?
    Bueno, en cualquier caso te dejo mi apreciación, que ya sabes que a mi, equivocada o no me gusta dejarla.

    Creo que las cosas han cambiado mucho,y hoy en día este tipo de enfermedades no son causa de vergüenza de nadie, aunque desafortunadamente todavía hay resquicios de ello, mentes cerradas que no entienden que no es más que una enfermedad.
    La verdad es que tu historia es sobrecogedora. Un final muy cruel por una situación que pudo poderse llevar por otros derroteros.

    Un besazo grande mi niña...

    PD:estoy bien, contando los dias, hasta entrar en quirófano. Algo nerviosa, pero intento llevarlo lo mejor posible.

    Besitos mediterráneos.

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  13. Un relato real como la vida misma. Conozco a un hombre, vecino mio que de chaval era listisimo, daba miedo lo listo que era, muy despabilado haciendo preguntas que solo te las haría un adulto. Ahora el pobre va zombie por la calle, eso cuando sale claro porque casi siempre esta metido en casa de los padres con los que sigue viviendo.
    Saluditos.

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  14. BUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

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  15. javiiiii por diosss donde estas metido???cerraste tú página y desapareciste...mira que intenté veces entrar pero me dice que nanaiiiii que no se puede.Nos dejaste y te largaste si ya te vale...con lo bien que escribias...no hay derechooooo!!!!vuelveee a pasarte por aquí aunque sea para hacer buuuuuu jajjajajajajja que me diste un alegrón de la leche!!!Besitossssssssssssssssssssss y si te animas a volver...avisaaaaaaaaaa

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