Seguidores

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La infiel (II)


“Éramos felices los tres, nuestra hija era nuestra ilusión y alegría constante. Y Carlos era el mejor padre del mundo. Nos regalaba su cariño y nos demostraba día a día su bondad. Pero yo tenía un hondo pesar...una pena muy honda que no me dejaba ser feliz al cien por cien.... Y para ser sinceros...digamos que la niña aún era muy pequeña para encontrar parecidos...pero...a mi no se me parecía nada a Carlos.

Yo echaba mucho de menos a Alberto. Intenté saber de él por medio de la empresa, pero había volatizado...nadie sabía nada, tan solo que había dejado el trabajo y se había ido a la ciudad. Muchas tardes, pasaba delante de la casita...de su casita...y me sentaba con mi hija en el jardín...evocando antiguas pasiones y antiguos amores...quizás no tan antiguos, porque tan solo habían pasado meses y para mi era como si hubieran pasado años...lo añoraba tanto...echaba de menos sus risas y sus manos recorriendo todo mi cuerpo....echaba de menos sus bromas y sus atrevimientos...

El pueblo en el que vivíamos, es un pueblo pequeño, en el que todos nos conocemos. Está en la costa gallega y tiene una gran fábrica en la que la mayoría de nosotros tenemos un trabajo fijo allí. Dicen que los gallegos tenemos un carácter muy morriñoso, y quizás sea el clima lo que lo propicia, pero yo sufría de morriña por Alberto cada segundo de mi vida. Lo extrañaba como  quién extraña a su hermano gemelo,como un pulmón extraña al otro o como una mano extraña cuándo le falta un dedo...era difícil vivir con ese dolor y rabia. A veces...por las noches, me sentaba en el acantilado que va a la playa...y miraba las olas....ahí donde muchas veces nos sentábamos los dos a contemplar el mar... veíamos su furia en pleno apogeo, adornado por las estrellas que repartían su luz radiante y contemplábamos como la ola venía desde lejos....y explotaba contra las rocas con una pasión y fuerza parecidas a nuestro romance. Y ahí estaba yo, sola, contemplando el mar, triste, desamparada sin él...el mar furioso y embravecido echaba espuma y la esparcía por todas partes demostrando su inmensidad y bravura, y chocaba contra los acantilados...y se oía el ruido del viento y de las olas al romper... y era lo único que impedía oír mi llanto...

Los años fueron transcurriendo y bien es cierto que el tiempo todo lo cura....y me acostumbre a vivir sin Alberto. Lo seguía echando de menos pero sin dolor...sin angustia. Disfrutaba del amor de mi marido y de mi hija. Carlos fue progresando en la empresa y ahora era el encargado de la planta. Tenía mucha responsabilidad porque el ya era una persona muy responsable. Su trabajo le gustaba hacerlo bien y que saliera siempre perfecto. También era el encargado de preparar los festejos del pueblo en el verano, y en nuestro pueblo, no había crisis, pero no sobraban trabajos. Sabedor de lo que en el mundo estaba ocurriendo, los fines de semana, se iban a la ciudad, y ayudaba a gente sin trabajo. Ese era Carlos...digno de admiración y elogios, digno de querer y ser querido.

¡Cuantas veces había pensando en que me había equivocado...! Mi marido no merecía lo que yo había hecho, pero el corazón a veces juega malas pasadas y no había podido evitarlo. Me había enamorado perdidamente de Alberto. Solo nosotros éramos testigos mudos de nuestro amor y él ya no estaba. Ahora yo tenía que seguir con mi vida, porque mi marido merecía que yo lo hiciera feliz...debía de ocultarle siempre lo que había ocurrido y tendría que resarcirle toda la vida de mi gran fallo. Yo era la encargada de hacerlo el hombre más feliz del mundo.

 Carlos quiso que yo dejara de trabajar para ocuparme solo de la niña pero decidimos que la niña se podía criar bien como lo estábamos haciendo. La estábamos criando con mucho amor, respeto y cariñó. También me propuso irnos a vivir a la ciudad, y que el se desplazaría todos los días hasta el pueblo, pero...ahí crecimos y ahí nos criamos...ahí estaba nuestra vida y nuestra familia, ahí estaban nuestras raíces. Nuestro pueblo, La Puebla del Caramiñal, así se llama, es donde está nuestra vida, nuestro hogar. Y decidimos seguir trabajando los dos y decidimos continuar con nuestra vida en el pueblo.

Pero no crean que todo en mi era gozo y olvido. Después del dolor de la perdida de Alberto, vino el dolor por lo que había hecho....vinieron los remordimientos y un dolor y miedo inmensos. La palabra remordimientos nunca había entrado en mi vida, y ahora vivía con ataques de pánico y una culpa tan grande que me impedía respirar muchas veces... ¿Conocen ustedes ese palabra? ¿Saben de qué les hablo? Es mirar a tú pareja y que se te corte la vida...que no puedas respirar ni comer ni dormir...que cuándo se te acerque quieras contarle y vaciar tu culpa y respirar...pero...¿para qué? ¿Para pasarle la angustia a él? lo echo hecho está...y ahora era mi tributo, era el tributo que tenía que pagar por ser infiel. La vida me agarraba las entrañas de mi cuerpo hasta dejarme sin aliento pero me lo merecía...era culpable de adulterio, era culpable de haber vivido una doble vida, era culpable de todo lo que se me podía acusar."

Este relato esta compuesto de IV partes.

19 comentarios:

  1. Que angustia está pasando. Que sufrimiento tiene, pero a lo hecho, pecho, no? Aunque dejas ahí como una especie de intriga...que me hago cada peli, jajajaja.

    Besotesss!!

    ResponderEliminar
  2. Viviendo una mentira por cobardia...Siempre son los niños los perjudicados, que rece y que algún día no se entere por algún motivo...entonces vendrán los lloros.

    Me ha gustado el relato.

    Un besote.

    ResponderEliminar
  3. Qué mal lo lleva, pobrecilla. A ver si tiene suerte y vuelve Alberto... ya veremos.

    Un Beso!!

    ResponderEliminar
  4. La Vida entre dos Amores.
    Sintiéndonos culpables y, a la vez, tristes por no poder tener la Presencia del Ser que ansiamos y que, a la vez, reprochamos.
    Precioso...Te sigo ¿Eh?
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Bueno, bueno, prefiero la verdad por difícil que sea que la mentira, porque hay un refrán muy viejo y sabio:

    Nada está oculto debajo del sol

    De qué sirve vivir una vida llena de remordimientos...

    Veremos el rumbo que toman las cosas, dejemos a tu imaginación llevarnos de la mano.

    Abrazos muchos, muchos.

    ResponderEliminar
  6. Eran los traumas de aquellos tiempos...

    Saludos
    Mark de Zabaleta

    ResponderEliminar
  7. No sé si vale la pena dejarse llevar por la pasión del momento,si el después es tan doloroso,tan traumático además de lógico.
    Pero es que el amor es de una libertad cruel a veces para los seres menos indicados,en éste caso para el marido.
    Besos.

    ResponderEliminar
  8. Le carcome la consciencia, pero en fin, como decis, lo hecho hecho esta, ahora a continuar la vida...pero...a esperar por los siguientes capítulos. Te espero en el primer capitulo de LAHS asylum en mi puertoarial.com Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Espero el capítulo III con impaciencia...

    Muy interesante.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. me quedo con la angustia para mí, hasta la tumba.
    Gracias, gracias por estar, por cruzarte aquí o en Matinée.
    Espero la IV
    Mis respetos a vos y a tus narrativas.

    ResponderEliminar
  11. Tremendo es sentir la culpa que como una espina duele y siempre aparece haciendose notar. Muy interesante historia.

    mariarosa

    ResponderEliminar
  12. Ya tengo ganas de leer el tercer capítulo.

    ResponderEliminar
  13. !!Hola,Midala!!

    Q triste,q incertidumbre.Buen relato.Hasta la próxima entrega,a ver q es lo q pasa,Muchísimos besitos,midala.

    ResponderEliminar
  14. Querida amiga: He leído la primera parte de tu relato y, ahora sin leer la segunda, paso a comentarte que he leído aquello, pero soy un "cazo" para todo lo relacionado con estas maquinitas. He pasado muchos años limpiándole el polvo a este ordenador, Anthony siempre me decía que debería entrar, que él me enseñaba y... etc, etc.
    Las circunstancias de la vida y sin pensarlo, un día vinieron mis nietos y me abrieron un blog, jamás he creído que pudiese hacerlo, pero escribo y tú sabes que lo llevo haciendo hace más de dos años, tengo ayudas para subir mis platos al blog y... lo que me pides... no sé cómo hacerlo.
    De todas formas, a todos, de alguna manera, nos toca soportar lo mismo, no me olvidaré de ti, yo te prometo que te prepararé algún plato, ya sabes, de esos ¡guay!
    Siempre podrás contar conmigo para lo que necesites y en lo que yo pueda...
    Te dejo un fuerte abrazo en el corazón.
    kasioles

    ResponderEliminar
  15. Es increíble como uno se queda con ganas de saber que va a pasar en el III capítulo, me gustó tener que leer dos de una vez, es más, me habría gustado leer los 4 capítulos a la vez.
    Un abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
  16. Es una terrible encrucijada vivir de tal manera, esperemos a ver que pasa.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  17. !!Hola midala!

    Hoy,leyendo entradas antiguas,me he acordado de mis comienzos en el blog y del apoyo q tuve por parte de muchos de vosotros.Vengo a darte las gracias ,sin vosotros no lo hubiera conseguido.Muchas gracias y besitos,midala.

    ResponderEliminar
  18. No quisiera verme nunca en la piel de tu protagonista.
    Tiene que ser horrible vivir al lado de una persona ocultándole algo importante, quizás yo sea demasiado transparente.
    Entiendo que el amor es locura, que la pasíon no te deja razonar, pero en ocasiones, debemos ser más fríos, pensar en el respeto que le debemos a la otra persona y actuar en consecuencia.
    Hoy he entrado en tu blog con más calma. Acabo de leer tu segundo capítulo.
    Ya he visto que tú eres más habilidosa que yo y has logrado hacerlo, me has sacado un peso de encima. Pensaba en hablar con una de mis hijas para preguntarle si ella sabía cómo suprimirlo.
    Puedes escribirme un correo a : kasioles@hotmail.com
    Con mucho gusto trataré de solucionar tus preguntas.
    Muchos abrazos.
    Kasioles

    ResponderEliminar
  19. Hola, Midala. Triste historia, las locuras en el momento son apasionantes pero cuando acaban empezamos a pagarlas. Ya he leído las 2 partes publicadas. ésperaré la 3ª, besitos.

    ResponderEliminar

Deja tú opinión, me ayudarás a mejorar. Habla ahora...es tú momento y tú espacio. Te estaré muy agradecida sea cual sea tu opinión. Adelante!!!Atrévete!!!