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lunes, 19 de noviembre de 2012

La infiel (III)




"Una noche, fría y lluviosa, Carlos me llamo y me dijo que vendría tarde a casa, que tenía trabajo. Como otros muchos días, yo me ocupe de hacer los deberes con Lola y de darle la cena. Nos reímos mucho porque volvimos a ver Solo en casa  y a Lola le encantaba ver las trastadas que el niño hacía para escaparse de los malos. Comimos palomitas esperando a Carlos y nos tapamos con la manta, mientras la lluvia daba en los cristales y los truenos hacían que las dos gritáramos de miedo.

Carlos llegó tarde, muy tarde. Y venia mojado y con los ojos muy rojos. Yo pensé que era del viento y del frío y fui corriendo a la cocina para llevarle un plato de sopa caliente y una bata, para que se quitara toda su ropa mojada. Pero Carlos me miraba y no se movía. Yo no entendía que le pasaba. Y me entregó un papel a la vez que me decía:


- Adela, nunca en la vida pude tener hijos, soy estéril.

Nos miramos y la angustia se reflejo en nuestro rostro y el miedo recorrió todo mi cuerpo. Quise explicarle, quise decirle...pero no me escuchaba. Se sentó en el sillón y comenzó a llorar y me dijo que me fuera de casa, que lo había perdido todo porque iba a pelear por la custodia de la niña, de su niña, porque él se sentía como su padre, pero no como mi esposo.

Hice las maletas...en silencio...tenía razón en su enfado y en su rabia. Pero yo quería explicarle que siempre lo había querido, que era feliz a su lado, que estaba pagando las culpas por lo que había hecho...pero que no me abandonara...que no me quitara a mi hija...

Y así...a mis 30 años, me vi viviendo sola en una casita del pueblo. Decidí no pelear por nuestra hija, decidí que era él quién merecía estar con ella y ahora pagar yo. Llegamos al acuerdo de que los fines de semana la niña estaría conmigo y podría ir a buscarla al colegio siempre que quisiera. Pero él se haría cargo de la educación de la niña y con él estaría. Me parecía justo. No tenía nada que reprocharle. Y así perdí a mi marido y a mi hija.Era mi tributo, un tributo que tendría que pagar el resto de mis días.

La niña sufrió mucho, pero la madre de Carlos se fue a vivir con ellos. Estaba viuda y podía hacerse cargo de todo. Mi ex marido la llevo allí a vivir y era ella quien se ocupaba de llevarla al colegio...de despertarla y darle el colocado...de darle el beso de buenas noches....de coserle los botones del mandilón....de llevarla a la fiesta del pueblo y verla subir en las atracciones....de oírla contar sus primeras aventuras con los niños del barrio...y quién la vistió para hacer la primera comunión...

Yo vivía en un segundo plano...totalmente sola, sin más compañía que un gato que había encontrado una tarde en la puerta de la casa. De nombre le puse Mía, de mi amor...de mis amores que había perdido, de mi marido y de mi hija. Mía me recordaba a todas horas lo tonta que había sido. Y seguí con esa vida lúgubre y triste, pagando el tributo de mis errores. A veces iba a escondidas a ver a mi hija...para verla como crecía y como empezaba a tontear con los compañeros de clase.... ¡cuántas cosas me estaba perdiendo...!

Era verano y La Puebla del Caramiñal estaba en fiestas. Había alegría por todas partes y gente  que no era del pueblo, que llenaban la plaza de bullicio y risas. Yo había bajado para acercarme a la playa. Quería ver como las mariscadoras recogían almejas. Era la hora en que solían hacerlo y me gustaba mucho verlas, con sus trajes de agua y sus cubos se ponían a buscar donde la arena soltaba un chorrito de aire, ahí estaba la almeja. Esa tarde, yo iba camino de la playa cuándo vi de lejos a Carlos. Ya habían pasado varios años desde que nos habíamos separado y yo seguía enamorada de él. Estaba convencida de que era el amor de mi vida. Lo vi de lejos. Iba con una mujer y el mundo se abrió a mis pies y me devoró. Carlos y la mujer iban de la mano. Me paré en seco a contemplarlos, quizás para hacerme daño simplemente porque no tenía nada que mirar. Era mi ex marido y podía hacer lo que le diera la gana. Iban riendo y Carlos saludando a todo el mundo, era una persona muy querida en el pueblo. La mujer, era guapa, alta y elegante. Llevaba un pantalón vaquero apretado y una camisa. Sus zapatos era de un tacón muy alto y sus ojos verdes eran limpios y relucientes...la sonrisa de su cara era dulce y la forma en que miraba a Carlos demostraba que iban en serio.

Esa tarde una parte de mi corazón se rompió en pedazos. Intuí que Carlos se había enamorado. Esa mujer iba a ocupar mi cama y mi vida y yo era la culpable.

Me fui a ver como las mariscadoras sacaban las almejas del mar, para después llevarlas a nuestra fábrica y donde nosotros teníamos el trabajo de limpiarlas...depurarlas y enlatarlas...."



La historia es inventada por esta menda, Midala, pero los sitios son reales y preciosos dignos de verlos.
Os dejo con la intriga de la cuarta y última parte. Prometo que tendreis sorpresas!!!!Las mismas sorpresas que nos da la vida.....

19 comentarios:

  1. Las mentiras de pareja antes o después salen. De todos modos si todos los que hemos sido padres nos hiciéramos análisis de fertilidad o de ADN, seguro que nos llevaríamos grandes sorpresas, si no me equivoco, hay estadísticas que hablan de que un 30% de los hijos son extramaritales.

    Un saludo

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  2. Jolin pobrecilla jejeje. Lo está pagando caro... Bueno, quedamos a la espera del final. Un beso guapa!

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  3. ¡¡Ay como nos haces sufrir!!

    Intersante historia, aunque ella no se porto bien, igual merece ser feliz. Cuando se es joven se cometen errores, pero ellos no pueden pagarse de por vida.
    ¡Amo a ese personaje, no la hagas sufrir más....!!


    mariarosa

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    1. JJAJAJAJJA sabes??hasta yo le estoy cogiendo cariño a ese personaje...no suelo hacer relatos tan largos y..terminó dandome pena la pobre mujer jajjajajajaj.Nada...tendremos que pensar un final que sea acorde a su vida o...no????????????:):):):):):)

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    2. El final es tuyo, nosotros opinamos, pero tu eres la creadora.

      Un saludo.

      mariarosa

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  4. Midala, creo que a esta pobre mujer la estás castigando demasiado. Espero que al final le des una oportunidad de ser feliz. Aysss! que nos dejas siempre con la intriga. Besos.

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  5. !!Hola,midala!!

    Una infidelidad es dura de perdonar y mas si hay hijos por medio llegados en estas circunstancias.Pero si el la quería,estaba enamorado de ella¿pq no la perdono y disfruto del regalo de encontrarse con un hijo,algo impensable q pudiera obtener pq el es estéril? Te pongo una frase muy manida,pero acertada"No hay mal q por bien no venga".
    Midala,dale un bonito final a la pobre :)))))))
    Muchos besitos guapetona.

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  6. Sin duda el lugar es maravilloso y a fui muchas veces feliz recogiendo almejas , al conocerlos agujeros desde muy niño siempre tuve la ventaja de no tener que sachar.
    Tu narración consigue introducir en el argumento , "engancha"
    Me gusta.
    Besos,

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  7. Antes el pobre era él, ahora la pobrecilla es ella...quién juega con fuego, al final siempre se quema.

    Me gusta este relato aunque sea ficción.

    Un besote.

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  8. Realmente un relato verdaderamente emotivo, donde el sufrimiento es ¿excesivo?....

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  9. Que se vaya con el otro y reclame la hija, al fin y al cabo es hija de ellos!!! El ex-marido y la nueva novia que adopten una criatura si lo desean. La suegra que se pire a su casa!!! Todos contentos.

    Besos Midala!!

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  10. Hasta ahora solo un comentario... Nadie es culpable de vivir.

    Espero el desenlace con impaciencia.

    Un abrazo.

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  11. Realmente un relato conmovedor y sorprendente en el que el sufrimiento y los reveses se suceden en una prodigiosa progresión.
    Un abrazo.

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  12. Un relato que tiene mucho de realidad, conmueve, porque los avatares de la vida a veces nos conmueven y hacen brotar lágrimas de sangre.
    Un abrazo

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  13. Quiero imaginarme esa marea baja con las mariscadoras recogiendo almejas, digno de una bella foto.
    Sufro pensando en la protagonista de tu relato, esto de estar enamorada y viendo a tu ex con otra...¡cómo soportarlo.
    Vivir sola no me gustaría, perder a mi hija, no lo quiero ni pensar, en fin, ya nos seguirás contando.
    Cariños.
    Kasioles

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  14. Va linda la historia, yo la hubiese perdonado...en fin se quedó sola con su pena y seguro arrepentimiento, pero el corazón aveces te hace hacer cosas tontas. Sigo leyendo

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    Respuestas
    1. A veces...es mejor perdonar y empezar de cero. Aprender del doloroso fallo y no vivir toda una vida añorando estar con quién deseas aunque el orgullo te diga que no.Es una decisión muy dificil...pero si hay amor...pienso que se puede.Animo, eres una buena persona y seguro que tienes tu recompensa con una enorme felicidad si eres capaz de olvidar...no leas estos relatos..por tú bien...te encresperan de nuevo y...no vale la pena..son solo relatos...o en foros gente que cuenta sus historias pero cada historia es distinta...y tu ya perdonaste.Pues palanteeeee, luchando por sacar tu vida adelante que seguro que vale la pena. Fallos los tenemos todos...biennnn por tí por perdonar...si todos perdonaramos muchas cosas...esto no íria como va...Milllllllll besosssssss y mi admiración

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