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jueves, 9 de enero de 2020

ALZHEIMER

Niebla...niebla....y solo niebla. Pareces estar inmersa en un banco de niebla...que a veces se disipa y recuerdas...y reconoces...pero al instante una capa espesa  te envuelve y te sumerge en un mundo desconocido en el que te queda allí...habitando...mal viviendo...sin pensamientos ni recuerdos, ni vivencias. Es como si tu vida fuera borrada de la mente y solo los recuerdos más antiguos son los que permanecen. Añoras a tus padres y no reconoces la foto de tú marido y a veces ni la de tus hijos. Jamás pensé que te olvidarías de él. Me parecía imposible, el amor de tú vida, el que te cuido hasta su último aliento, agotado y vencido por tú enfermedad y sin querer reconocerla. A veces, te miraba y te decía bajito...."algún día no me vas a reconocer...". Y así fue. Pero esperaste a que él se fuera para borrarlo de tú mente. En el mismo instante en que se fue...desapareció de tú vida y no volviste a nombrarlo. Y era tú amor, tú ídolo la persona que más querías en tú vida. Erais inseparables, os queríais tanto que a veces hasta resultaba incomprensible que después de tantos años juntos, os siguierais queriendo de esa forma. No se podía concebir que uno viviera sin el otro, y ahí estas tu mama...demostrando que tú enfermedad si te deja vivir sin papa. Y en cierto sentido, es un alivio pensar que no te acuerdas de él, porque no quiero ni pensar que te dieras cuenta que papa murió hace ya unos años.
Miras a la calle a través de la ventana y cuentas coches imaginarios que entran en la ciudad...1....2....3...y puedes llegar hasta 400. Y cuándo ya llevas muuuucho tiempo contando coches dices enfadada...”400 o 1.500". Otras veces me das la receta de algunas comidas... Otras que hay un asesino en casa... Otras me dices que me quieres... Otras que te queremos robar.... Otras que ves al diablo por casa...otras gritas hasta cansarte y agotarnos a todos. Ahora estás en una fase un poco más relajada. Las tardes, las pasamos hablando y hablando, o más bien hablo yo, y te cuento historias, unas inventadas... otras ciertas. Tantos años que ya se acaban las ideas y las historias. Y ahí estás tú...10 años después del comienzo de tú enfermedad, sumidita, agotadita, pero sigues mirando los coches...sigues escuchando mis historias. Muchas veces me quejo de que no tengo vida, que mi vida la absorves tú. Ni aficiones...ni salidas...ni viajes...y muchas veces...durante muchos años ni mi familia. Esta enfermedad es tan absorvente que poco a poco me voy agotando. Por eso el blog va tan lento, ni ganas ni tiempo, pero también se que el día que faltes voy a estar perdida, como me ocurrió con papá. No sabía cuál era mi sitio ni mi lugar, tantos años pendiente de vosotros que cuándo él faltó...me dolió más de lo que podía imaginar. Pero ahí estabas tú para llenar el hueco y las horas y los instantes...

 Y ahí sigues tú...en tú sillón...viendo pasar las horas y los días, sin recuerdos ni vivencias.

Dedicado a mamá, que ve pasar los días desde su sillón...

4 comentarios:

  1. Te mando un abrazo. Eres una gran hija. Siempre te leo.

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  2. Muchas gracias por leerme Silvia!!!Es un placer siempre que veo un comentario. Soy...una hija nada más. Mil gracias por estár.

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  3. un abrazo desde Albacete

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    Respuestas
    1. Mil gracias por ese abrazo que sabe....a un montaña de emociones juntas. Otro abrazo muy agradecido, esta vez, gallego!!!!

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