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domingo, 16 de junio de 2013

Tengo miedo a la muerte

Carmen abrió el correo como todos los días. El ordenador le hacía mucha compañía en los momentos de soledad, aunque poco tiempo libre tenía, entre el trabajo y la casa y su amplia vida social sus ratos de soledad eran muy pocos. Carmen abría el correo y pensaba que a las 4 había quedado con su amiga Aurelia para tomar un café y realizar unas compras, ya que se acercaban las navidades y ella comenzaba con su vicio de las compras compulsivas. Tenía muchos correos, como siempre, todos de sus amistades, menos uno, que no sabía de quién era y que como asunto ponía: La muerte. Pensó que sería una de esas cadenas que se suelen mandar, pero al ser una dirección desconocida decidió abrirlo. Era un correo muy corto, tan solo ponía:

Carmen, te quedan 10 días de vida, aprovéchalos.

Carmen se quedó atónita y su primer pensamiento fue que se trataba de una broma de alguno de sus amigos, pero...es que le resultaba demasiado macabra para que alguna de sus amistades le viniera con semejante idiotez. Cerró todo y decidió olvidarse del correo. Salió con su amiga y fueron de compras, Carmen compró regalos para todo el mundo y un pequeño árbol de navidad para la entrada, a pesar de tener uno inmenso en el salón. También compró para fin de año gorros y serpentinas guirnaldas y globos. No quería que el día de fin de año faltara nada. Lo celebraría en su casa y serían 25 personas a cenar. De pronto, se acordó de que para fin de año faltaban 13 días. ¡Dios Mío! a ver si ahora la iba a condicionar el dichoso correo....se le había ocurrido de pronto si llegaría a ese día o no... Esa noche durmió intranquila y a las 5 de la madrugada se levantó de nuevo a mirar el correo. No había ninguno nuevo, por lo que releyó el correo una y otra vez. No le encontraba sentido a lo que ponía. ¿Quién le podía mandar semejante broma? Se estaba empezando a obsesionar con lo que ponía y precisamente eso era lo que no quería. Se trataría de una broma macabra y punto. Cuándo iba a cerrar el correo, vio que estaban entrando dos correos nuevos. Uno era de Asun, su amiga, y el otro....de la misma dirección del correo macabro. Comenzó a temblar y no sabía si abrirlo o no. Puso el puntero delante del correo y lo abrió.

Carmen, te quedan 9 días de vida, aprovéchalos.

¡¡Pero bueno!! ¿Que me van a estar todos los días recordando cuantos días me quedan de vida? Estaba claro que tenía que ser una broma. Mañana llamaría a su sobrino Andrés que era muy bromista. Seguro que era cosa de él. Pero ya no se acostó tranquila ni durmió. Y si... ¿.era el destino que la avisaba de que algo iba a pasar? Pero que de idioteces podía pensar en un momento....el miedo le hacía pensar boberías. Nada más despertarse, después de una noche inquieta y con pocas horas de sueño, Carmen llamó a su sobrino y le comentó lo que tanto le preocupaba. Su sobrino riéndose le dijo que él no había sido, pero que la idea era muy buena, que la tendría en cuenta para otra vez. Carmen estaba ya más relajada porque pensaba que su sobrino era el artífice de semejante broma pesada y le dijo que hiciera el favor de dejar de mandarle correos de ese tipo que la estaban asustando. Sonrió para sí misma y agitó la cabeza pensando en que era una tonta.

Pasó varios días sin ir al correo entre las compras navideñas y el trabajo. Casi se había olvidado del tema, pero esa noche cuándo volvió a abrir el correo había otra vez la misma dirección de siempre que le enviaba su "correo favorito". Esta vez le ponía:

Carmen, te quedan dos días de vida, aprovéchalos.

Cogió el teléfono muy enfadada y llamó a su sobrino que volvió a decirle que él no había sido, pero que copiaba la idea. O le estaba tomando el pelo o se hacía el tonto o era tonto. No había más que pensar. Decidió contestar al correo que le estaban enviando, diciéndoles que por favor dejaran de molestarla. Le dio a enviar, y el correo salió de su bandeja de entrada. Pero a los dos segundos entro en su bandeja un correo diciendo que esa dirección no existía. Carmen miraba la pantalla asustada y pensando en que como era posible que si le habían mandando un correo y ella le contestaba le dijeran que esa dirección no existía. Ahora tenía miedo. Comenzó a fumar dando vueltas por la casa. Esto no podía ser real. Tenía que ser una broma muy bien montada de alguno de sus amigos. Pero el miedo comenzó a adueñarse de ella. ¿Y si era un aviso del más allá? ¡Pero qué tonterías! Se sentó delante del televisor pero no era capaz de concentrarse. Lo apagó y puso la radio. Fumó un pitillo y se fue a la cocina a preparar un flan. Cocinar la relajaba.

Pasaron esos dos días en los que Carmen era un manojo de nervios. Había adelgazado tres kilos y fumaba cajetilla y media de tabaco al día. El día 10 abrió el correo por la mañana temprano. Ahí estaba de nuevo....

Carmen, hoy es tú día. Se terminó el plazo. Te esperamos.

Carmen creyó morirse ya en ese momento. Hoy no haría nada. Era lo mejor. Se quedaría en casa y no pondría en peligro su vida para nada. Esto era una broma pero tomaría precauciones. Llamo a la oficina y dijo que no se encontraba bien. Dio vueltas por toda la casa cerciorándose de que el todo funcionara a la perfección. Apago la bombona de butano y se sentó delante del televisor apagado fumando un pitillo tras otro. Ojalá pasara pronto este día- pensaba Carmen aterrada. De pronto llamaron a la puerta y el corazón de Carmen dio un vuelco. Era Paula, muy asustada. Quería contarle algo que le había ocurrido. Se sentaron en el salón y Paula le contó que estaba recibiendo unos correos. Le contó la misma historia que le estaba pasando a ella. Las dos se miraban y no acertaban a explicar lo que estaba ocurriendo. Ahora sí que él miedo y el pánico se apoderó de las dos. No había sido el sobrino de Carmen...esto nada tenía que ver con él.

En el piso de abajo, Eladio, hombre afable y dicharachero, había preparado una sopa en el fuego y se había ido al salón a ver la televisión. No se había vuelto a acordar de su sopa de por la noche y esta había salido por la olla y había apagado el fuego. De pronto, una tremenda explosión hizo que el edificio saltara por los aires.

La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.
Enviar frase
Camilo José Cela (1916-2002) Escritor español.


8 comentarios:

  1. Excelente relato !


    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  2. Un buen relato con un trágico final.
    Un saludo y feliz semana.

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  3. BUEN RELATO, MUY INTRIGANTE. Es curioso, yo amo la vida, y sin embargo no me da miedo la muerte. Creo que inciden dos factores:

    1) estoy convencido de que llegaré en plenitud a los 110 años.

    2) mi educación biólogica me hace ver natural el ciclo vida/muerte-muerte/vida

    SALUD!!!

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  4. Me has tenido en un vilo, qué misterioso relato, el miedo hace de las suyas; si no, habría seguido con su vida normal, pero...
    Besos Midala.

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  5. jajaajajajajjajajajajajajajajjajaajajjaajajajajajajajajajjaajjaajjaji esta bacan

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  7. la vida es como la muerte hoy estamos aquí y mañana en el mas alla nadie se escapa hay que vivir en paz con amor

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